Bolsonaro teje un nuevo partido tras abandonar las siglas que le llevaron al poder

Rompe con el Partido Social Liberal, formación desgastada por las divergencias de sus dirigentes y las sospechas de corrrupción

Bolsonaro recibió al presidente chino para su participación en la cumbre de los Brics, inaugurada este miércoles en Brasilia
Bolsonaro recibió al presidente chino para su participación en la cumbre de los Brics, inaugurada este miércoles en Brasilia

Sao Paulo

El presidente de Brasil, el ultraderechista Jair Bolsonaro, ha comenzado a tejer junto a sus aliados un nuevo partido tras abandonar la formación con la que llegó al poder en las elecciones del pasado octubre.

El mandatario brasileño, de 64 años, rompió sus lazos con el Partido Social Liberal (PSL) tras las fisuras en el seno de la formación, desgastada por las divergencias entre sus dirigentes y las sospechas de corrupción.

Bolsonaro pretende ahora fundar una nueva sigla, la Alianza por Brasil, pero tiene por delante un largo y engorroso camino en el Tribunal Superior Electoral (TSE), el cual comienza con la recogida de 500.000 firmas distribuidas en al menos nueve de los 27 estados brasileños.

La duda que todavía esta en el aire es si el partido estará listo de cara a las elecciones municipales del 2020, las cuales podrían servir de termómetro para medir la fuerza política del capitán de la reserva del Ejército, en el poder desde el pasado 1 de enero y cuya popularidad ha caído con fuerza en los últimos meses. 

Siglas de alquiler

El líder de la ultraderecha brasileña llegó al poder de la mano del PSL, una sigla de alquiler que, amparados por la figura de Bolsonaro, reunió bajo un mismo paraguas a políticos conservadores con intereses y propuestas diferentes.

El partido irrumpió con fuerza en las pasadas elecciones y pasó de ser una fuerza minúscula a convertirse en el segundo mayor grupo en la Cámara baja, por detrás del opositor Partido de los Trabajadores (PT) del expresidente Lula da Silva. No obstante, a pesar de su fuerza en el Parlamento, la base del PSL ha ido deshaciéndose como un castillo de naipes y la grietas han aumentado en medio del fuego amigo.

La ruptura entre el mandatario y el PSL era esperada desde hace algunos meses y se formalizó el martes en medio de una crisis interna desatada por el apetito de muchos dirigentes de cara a las elecciones municipales y por el protagonismo asumido por dos hijos del mandatario, los políticos Flavio y Eduardo, quienes airearon públicamente los trapos sucios del partido.

Además de las rencillas internas, el PSL también ha sido salpicado por sospechas de irregularidades en las elecciones, que han llevado al Ministerio Público a denunciar formalmente ante la Justicia al actual ministro de Turismo, Marcelo Álvaro Antonio.

El dirigente del PSL, único representante del partido en el gabinete de Bolsonaro, fue acusado de promover, el año pasado, una serie de «candidatos fantasmas» a fin de aumentar los recursos que la formación recibía del llamado «fondo partidario», constituido con dinero público y destinado a financiar campañas políticas.

Esa misma acusación ha sido vertida contra el presidente del PSL, Luciano Bivar, quien el pasado mes de octubre fue objeto de una investigación policial por el supuesto uso de candidaturas «fantasma» durante las elecciones del año pasado. 

Alianza por Brasil

Tras anunciar su salida, Bolsonaro se aventura ahora con la creación de un nuevo partido, el décimo por el que pasará en sus 30 años de carrera política, y el cual pretende construir sobre las premisas con las que ganó las elecciones del pasado octubre, en las que enarboló la bandera contra la corrupción.

Por ello, la Alianza por Brasil se presenta como la plataforma para «rescatar a un país masacrado por la corrupción y la degradación moral contra las buenas prácticas y las buenas costumbres» y «librar al país de los ladrones, los listillos, los demagogos y los traidores que engañan a los pobres».

«Nuestra Alianza es con las familias, con las personas de bien, con los trabajadores, con los empresarios, con los militares, con los religiosos y con todos aquellos que desean un Brasil realmente grande, fuerte y soberano», reza el manifiesto.

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