Los colectivos civiles que lideraron el desafío secesionista, desplazados por las nuevas plataformas

Los radicales mantienen la tensión en la calle un mes después de la sentencia


Madrid / Colpisa

La respuesta en la calle contra la sentencia del desafío secesionista está siendo cualquier cosa menos espontánea o improvisada. El independentismo, un mes después del fallo del Supremo, ha logrado mantener activa una movilización cada vez más radical gracias a una estrategia coordinada que involucra a nuevas plataformas y emplea nuevas tecnologías. Novedosas tácticas que permiten optimizar esfuerzos y que han conseguido desplazar a los colectivos civiles tradicionales que habían liderado hasta ahora el procés y, particularmente, el 1-O.

La Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Omnium Cultural, las dos plataformas que llevaron el peso de la movilización para el referendo ilegal de hace dos años, están prácticamente desaparecidas en las protestas contra la sentencia que, entre otros, condenó a sus líderes, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, a penas de nueve años y medio de prisión. Las otrora omnipotentes asociaciones que fueron capaces de convocar a 1,8 millones de personas en la Diada del 2014 o que en cuestión de minutos a través de Twitter movilizaron a 40.000 personas en asedio de a la Consejería de Economía del 20 de septiembre de 2017, ahora pinchan en sus llamamientos. La manifestación del sábado 26 de octubre en Barcelona, la que debía ser la mayor protesta independentista contra el fallo del Supremo, se quedó en una marcha de 350.000 personas, una cifra a años luz de lo que hace solo unos años conseguían ANC y Omnium.

Pero no es solo una cuestión de cifras. Nadie habla ya de aquella manifestación de la calle Marina, sobre todo porque aquella marcha acabó con una nueva noche de fuego y barricadas en el centro de Barcelona. Una protesta, como todos los incidentes violentos registrados entre el lunes 14 y el viernes 18 de octubre o los ocurridos esta semana en las carreteras, que fue promovida por las nuevas plataformas independentistas, que, a diferencia de las lideradas por los Jordis, son clandestinas y se mueven mucho más rápido.

A través de Telegram

Sin líderes conocidos, sin estatutos y sin personalidad jurídica, los nuevos colectivos se agrupan, sobre todo, a través del sistema de mensajería Telegram. Los servicios de información de los tres cuerpos (Policía, Guardia Civil y Mossos) tienen contabilizados un centenar largo de grupos radicales de este tipo, aunque solo una decena movilizan a golpe de teclado a miles de personas. Son colectivos como Tsunami Democràtic (más de 407.000 seguidores), Anonymous Catalonia (más 265.000), Assemblea (más de 76.000), CDR Catalunya, el canal oficial de los comités (más de 71.000) o PícnicxRepública (más de 61.000). Con estas cifras, la capacidad de movilización del colectivo tradicional más radical, Arran, las juventudes de la CUP, con menos de 20.000 seguidores, parece ridícula. De hecho, su única convocatoria tras la sentencia, el boicot a los premios Princesa de Girona, solo congregó a 2.000 personas y no llegó a ser un sonoro fracaso por la imprudencia de algunos de los invitados de acudir a pie y exponerse a la violencia de los congregados.

Coordinados y motivados

Son estos nuevos colectivos del independentismo más radical los que han conseguido mantener la movilización o, cuanto menos, aparentar que el cansancio no ha hecho mella en el secesionismo. Porque en realidad, explican los mandos la seguridad del Estado, estos grupos solo han logrado movilizar en el mejor de los casos a un puñado de miles personas en sus acciones. Eso sí, muy coordinadas, preparadas y motivadas.

La toma de El Prat por una turba de más de 10.000 personas solo horas de conocerse el 14 de octubre la sentencia marcó el camino a seguir. Aquella acción fue convocada por Tsunami, la plataforma investigada por la Audiencia Nacional como organización terrorista. Tsunami hizo el llamamiento pero este fue inmediatamente asumido y replicado por el resto de los nuevos colectivos. Cuando en las jornadas siguientes los CDR convocaron las protestas violentas contra la Jefatura de Policía de vía Layetana, las delegaciones del Gobierno o la Consejería de Interior, de nuevo, los llamamientos se multiplicaron como setas por toda la red de colectivos radicales independentistas, hasta el punto de no saber quién realmente había hecho la convocatoria inicial.

Lo mismo ha ocurrido esta semana con el bloqueo en la autovía AP-7 (en la frontera o en Gerona), en la Nacional II en La Jonquera o en la frontera de Irún. Tsunami hizo el llamamiento a través de su aplicaciónde móvil secreta y puso la infraestructura para que fuera un éxito (llegó a montar dos escenarios o cocinas de campañas en el asfalto) pero una vez que la protesta se hizo pública, decenas de colectivos la hicieron propia y llamaron a participar en los cortes. Al final, consiguieron el colapso de puntos neurálgicos con solo unos miles de activistas.

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