El embajador de EE.UU. ante la UE: «Seguí órdenes de Donald Trump»

Gordon Sondland testifica en el Congreso que hubo «quid pro quo» en la trama ucraniana

El embajador de EE.UU. ante de la Unión Europea (UE), Gordon Sondland
El embajador de EE.UU. ante de la Unión Europea (UE), Gordon Sondland

Washington / E. La Voz

Donald Trump ha apuntado en más de una ocasión que lo que más aprecia es la fidelidad, pero ayer recibió una importante puñalada de Gordon Sondland, embajador de EE.UU. ante la Unión Europea. Sondland, que donó un millón de dólares para la fiesta de la toma de posesión del presidente y fue enviado a Bruselas sin tener experiencia diplomática previa, utilizó su testimonio público en la investigación del impeachment para enchufar el ventilador y salpicar tanto a la Casa Blanca como al Departamento de Estado.

«Todos estaba al tanto» de que estaba trabajando para lograr que el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, se comprometiera a anunciar públicamente las investigaciones sobre Joe Biden y la supuesta conspiración entre demócratas y Ucrania en el 2016. Era la condición para recibir a Zelenski en la Casa Blanca. «No era un secreto», disparó Sondland, que afirmó que «seguí las instrucciones del presidente». ¿Hubo, por lo tanto, quid pro quo? «La respuesta es sí». 

Sondland fue más ambiguo al establecer un vínculo entre la ayuda militar a Ucrania, por valor de cerca de 400 millones de dólares, y la exigencia al Gobierno de este país para que se comprometiera a anunciar las investigaciones, que los demócratas consideran sirven a un interés electoral de Donald Trump. La Casa Blanca retuvo esa ayuda el 18 de julio y solo la entregó el 11 de septiembre, cuando ya conocía la existencia de la queja de un informante.

El embajador aseguró que, «en ausencia de una explicación creíble» para su congelación, «llegué a la conclusión de que la reanudación» estaba vinculada al compromiso público que Trump exigía de Ucrania. El embajador admitió, sin embargo, que «el presidente Trump nunca me dijo directamente que la ayuda estuviera condicionada» a ese compromiso. La comunicación con el presidente sobre Ucrania pasaba por su abogado personal, Rudy Giuliani. 

Giuliani, el intermediario

Junto a Kurt Volker, exenviado especial a Ucrania, y Rick Perry, secretario de Energía, Gordon Sondland siguió las directrices del abogado de Trump. «No queríamos trabajar con Giuliani», aseguró, aunque lo hicieron «bajo dirección expresa del presidente», por lo que entendió en todo momento que «Giuliani estaba expresando los deseos del presidente». Sondland añadió que «sabíamos que estas investigaciones eran importantes» para Donald Trump.

Volker, Perry y Sondland forman el que se conoce como grupo de «los tres amigos» (en castellano en el original), descrito en testimonios anteriores como un canal «irregular» de comunicación con Ucrania. El embajador defendió con contundencia lo contrario y repitió en varias ocasiones que tanto el secretario de Estado, Mike Pompeo, como la propia Casa Blanca «estaban al tanto» de los pasos que iban dando.

«No conozco muy bien a Sondland»

El presidente Donald Trump, que el 8 de octubre escribió un tuit en el que calificó a Gordon Sondland de «realmente un gran tipo y un gran americano», aseguró este miércoles que «no he hablado mucho con él. No es una persona a la que conozca bien, aunque parece un buen tipo».

Habló en los jardines de la Casa Blanca, leyendo notas y sin aceptar preguntas, algo a lo que no acostumbra Trump. Para sembrar dudas sobre su lealtad, el presidente afirmó que Sondland «apoyó a otros candidatos» durante la campaña del 2016.

La declaración de ayer supone un salto cualitativo en la investigación del impeachment y una muy mala noticia para Donald Trump. Quizá por ello, el republicano Devin Nunes, a modo de saludo, le dejó claro a Sondland que «no estamos contentos [con tu presencia]».

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