Las protestas contra el Gobierno llegan a las calles de Colombia

Las manifestaciones y la huelga es una prueba para el presidente Iván Duque, cuyo índice de desaprobación es del 69 %

Aunque la marcha en Bogotá, la más multitudinaria, fue pacífica hubo enfrentamiento en el oeste de la ciudad
Aunque la marcha en Bogotá, la más multitudinaria, fue pacífica hubo enfrentamiento en el oeste de la ciudad

La paz / E. La Voz

Cientos de miles de personas se echaron ayer a las calles de las principales ciudades de Colombia para protestar contra el Gobierno del derechista Iván Duque, en medio de una huelga general convocada por las principales sindicatos que paralizó el comercio y el transporte público. «Recuerden, no se trata de llegar a la plaza de Bolívar, e irse para la casa. Se trata de permanecer allí. No se trata de una marcha, se trata de un paro cívico para cambiar a Colombia», escribió, a media tarde, en su cuenta de Twitter, Gustavo Petro, el líder izquierdista de la oposición.

Aunque la mayor parte de la marcha en Bogotá, la más multitudinaria, fue pacífica, hubo fuertes enfrentamientos en el occidente de la capital entre los antidisturbios y un grupo manifestantes, con el lanzamiento de gases lacrimógenos, de un lado, y de piedras, por el otro. En Calí se decretó el toque de queda ante los disturbios.

«Al igual que con los derechos, es importante que en la sociedad colombiana tengamos un gran debate sobre los deberes. No se puede invocar derechos para pasar por encima de los derechos de los demás. No se puede invocar un derecho para restringirles los derechos a otros, porque eso atenta contra la democracia y contra el orden», dijo el presidente Duque.

Las manifestaciones eran una prueba al estado de su Gobierno. Duque tiene un índice de desaprobación del 69 %, cifra que ha aumentado de forma rápida en los últimos meses. Quienes salieron a la calle protestaron contra las reformas para flexibilizar el mercado laboral y las modificaciones en las pensiones. También censuran los asesinatos de indígenas, líderes sociales y defensores de derechos humanos en todo el país, que ascienden a 203 en lo que va de año, según el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz.

«Esta marcha es de ustedes. Es su derecho. Son sus legítimas reivindicaciones. Solamente vine a decirles que, como ciudadana, siempre estaré aquí, haciendo respetar sus derechos», apuntó la centroizquierdista Claudia López, alcaldesa electa de Bogotá, presente en la movilización.

El ambiente previo a las marchas se había caldeado. Los militares habían salido a las calles y la policía había realizado una treintena de allanamientos en sedes de líderes estudiantiles, espacios culturales o medios de comunicación en Bogotá, Medellín y Cali.

Enredo en la convocatoria electoral en Bolivia 

Once días después de la jura de Jeanine Áñez como presidenta interina de Bolivia, siguen en el aire la convocatoria de nuevas elecciones. En el Legislativo se han presentado dos proyectos de ley para llamar a la urna. Uno es el del Gobierno de Áñez, que prevé depurar el padrón electoral utilizado en las fallidas elecciones del 20 de octubre, y que puedan presentarse quien quiera, siempre que no haya cumplido ya dos mandatos consecutivos en el cargo. El otro, el del Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales que controla dos tercios del Legislativo, contempla usar el mismo padrón del 20 de octubre, así como que puedan postular los candidatos que se enfrentaron en aquellos comicios, abriendo la puerta a una posible vuelta de  Morales, exiliado en México desde su renuncia a la presidencia el 10 de noviembre, tras reclamarlo los militares.

Sin embargo, el vicepresidente de la Cámara de Diputados, Henry Cabrera, que milita en el MAS, dijo ayer que el partido no postularía a Morales. «El MAS tendrá otro candidato a presidente y otro candidato a vicepresidente», aseguró.

Ayer volvieron a darse nuevas movilizaciones en La Paz. Miles de seguidores de Morales protestaron en el centro de la capital con los féretros de parte de los ocho fallecidos, el pasado martes, durante el operativo policial y militar para permitir la salida de camiones cisternas de la planta de hidrocarburos de Senkata.

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