Los uigures, un nuevo frente en las relaciones entre China y Estados Unidos

La Cámara Baja de EE.UU. aprueba un proyecto para sancionar a Pekín por violar los derechos humanos de la comunidad musulmana de Xinjiang

Un matrimonio uigur, en su casa de la ciudad de Turpan, en Xinjiang
Un matrimonio uigur, en su casa de la ciudad de Turpan, en Xinjiang

PEKÍN / E. LA VOZ

Pekín y Washington vuelven a chocar por una cuestión de derechos humanos, esta vez por la represión de la minoría uigur en China. El nuevo enfrentamiento, el segundo en una semana, enfría las expectativas de alcanzar un acuerdo rápido para poner fin a la guerra comercial entre las dos potencias. China amenazaba ayer con nuevas represalias a Estados Unidos por tramitar una ley que denuncia los abusos contra la comunidad uigur, de religión musulmana, en la región autónoma del Xinjiang e insta a imponer sanciones al Gobierno chino.

La portavoz del Ministerio de Exteriores, Hua Chunying, volvía a sacar la artillería dialéctica para dejar claro la indignación que provoca lo que califican de una nueva injerencia de Washington en los asuntos internos de China. Aseguraba que «esta ley difama deliberadamente la situación de los derechos humanos en Xinjiang y los esfuerzos de China por combatir el terrorismo» y advertía que Estados Unidos «deberá pagar un precio» si finalmente aprueba la ley. 

Tras Hong Kong

El enfrentamiento parece calcado al que se produjo el pasado jueves después que Donald Trump promulgara la ley de apoyo a las protestas de Hong Kong y China respondiera prohibiendo a la flota norteamericana hacer escala en la excolonia. Pero sobre todo tensa las relaciones entre los dos países, alejando la posibilidad de alcanzar un acuerdo comercial antes del día 15 de diciembre, cuando está previsto que entre en vigor una nueva subida de aranceles. Desde Londres, en la cumbre de la OTAN, Trump advertía que quizás habría que esperar hasta después de las elecciones presidenciales del 2020 para firmar un acuerdo comercial.

La Cámara de Representantes de EE.UU. aprobó por mayoría el decreto ley que condena la violación de los derechos humanos en el Xinjiang, donde se calcula que Pekín mantiene a más de un millón de uigures internados en campos de reeducación. El decreto exige el cierre de los centros y la condena de las detenciones masivas. También pide sanciones para los funcionarios chinos responsables de los abusos, entre los que se incluye a Chen Quanguo, el secretario general del Partido Comunista en Xinjiang y miembro del Politburó. El proyecto todavía debe ser aprobado por el Senado y después ratificado por el presidente Trump.

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