El nuevo escenario sacude el tablero y recrudece la batalla entre JxC y ERC

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño LA VOZ / MADRID

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Gabriel Rufián, portavoz de ERC en el Congreso, y Laura Borràs, de JxCat, en un acto en Madrid
Gabriel Rufián, portavoz de ERC en el Congreso, y Laura Borràs, de JxCat, en un acto en Madrid Kiko Huesca | EFE

Torra podría llamar a las urnas antes de que su inhabilitación sea firme o destituir a Aragonés para que no le sustituya

21 dic 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

La sentencia que reconoce la inmunidad de Oriol Junqueras y permite a Carles Puigdemont adquirir la condición de eurodiputado, y la inhabilitación del presidente de la Generalitat, Joaquim Torra, alteran por completo el escenario político en Cataluña y desestabilizan el Gobierno bipartito. Se abre un período de incertidumbre que recrudece la batalla entre ERC y Junts per Catalunya por la hegemonía del independentismo. Una pugna que añade más dificultad al acuerdo de investidura entre ERC y el PSOE y podría llevar a nuevas elecciones en España y en Cataluña.

¿Convocará elecciones Joaquim Torra?

No, al menos por el momento. Torra recurrirá su inhabilitación ante el Tribunal Supremo. Y, tal y como ocurrió en el caso de Artur Mas cuando también fue inhabilitado, puede seguir en el cargo mientras se resuelve el recurso. El problema para él es que si espera a que la sentencia sea firme perderá la capacidad de convocar unas nuevas elecciones. El tiempo aproximado de la resolución del recurso es de unos nueves meses, por lo que dispone de ese margen para llamar a las urnas. Pero, aunque la sentencia no sea firme, él no podría ser el candidato en ningún caso al estar inhabilitado. Esa debilidad es la que le lleva a pedir que el Parlamento catalán le ratifique en una nueva votación, para forzar a ERC a asumir su liderazgo y al PSC a retratarse. Los de Junqueras, que hasta hace poco alentaban el adelanto electoral, seguros de su victoria, temen ahora que JxC aproveche la vuelta de Puigdemont al primer plano político para ganar posiciones si Torra llama a las urnas a corto plazo.

¿Quién sustituirá a Torra si la sentencia es firme?

Según los artículos 6 y 7 de la Ley de la Presidencia de la Generalitat y del Govern, sería el vicepresidente el que asumiría el cargo. En este momento, por tanto, sería Pere Aragonès, de ERC, quien se convertiría en presidente. Aunque según la ley este presidente provisional no podría convocar elecciones, la posibilidad de que un dirigente de ERC asuma la presidencia causa enorme recelo en JxC, en pleno proceso de renovación de liderazgos y de reorganización interna, tratando de integrar a los antiguos miembros de Convergència con los independientes que se han sumado al proyecto político de Carles Puigdemont.

¿Podría Torra destituir a Aragonès de la vicepresidencia?

Sí. Antes de ser inhabilitado, y para evitar que Aragonès le sustituyera, Torra podría remodelar su Gobierno y situar como número dos a un miembro de JxC. Esa posibilidad, sin embargo, abriría una guerra total entre los dos partidos de consecuencias políticas incalculables para ambos.

¿Quién designa al aspirante a la investidura?

Si Torra es definitivamente inhabilitado, el Parlamento catalán dispondrá de diez días para votar la investidura de su sustituto. Será el presidente de la Cámara, Roger Torrent, de ERC, quien designe al aspirante. Aquí puede abrirse una gran disputa. El ex presidente Carles Puigdemont podría tratar de forzar de nuevo su investidura por vía telemática tras la sentencia del Tribunal de Luxemburgo sobre Junqueras, de la que él sin embargo el principal beneficiado, abriendo así un nuevo conflicto jurídico, pero también político. ERC, que rechaza la vía de investir a Puigdemont telemáticamente por su inseguridad jurídica, podría plantear la alternativa de que el candidato sea Oriol Junqueras en caso de que finalmente sea puesto en libertad como consecuencia de la sentencia del TSJUE.

¿Qué ocurriría si nadie logra ser investido?

La mayoría absoluta en el Parlamento autonómico es de 68 diputados. Pero JxC (34) y ERC (32) no alcanzan esa cifra por sí solos, por lo que tendrían que pactar el candidato con la CUP (4) o En Comú Podem (8) para que al menos uno de los dos se abstuviera. Si ningún candidato logra ser investido en dos meses tras la primera votación, se disolvería el Parlamento y se celebrarían elecciones 54 días después.

Puigdemont intentará de nuevo la investidura y Mas será elegible en febrero del 2020

La política catalana está condicionada en este momento por un laberinto judicial en España y en la Unión Europea que hace muy difícil predecir quién puede sustituir a Joaquim Torra como presidente de la Generalitat, tanto si el relevo se produce como consecuencia de su inhabilitación como si tiene lugar tras la convocatoria de unas nuevas elecciones. El Tribunal de Luxemburgo ha devuelto a Puigdemont todo el protagonismo precisamente cuando su figura comenzaba a declinar como referente del independentismo. Aunque no regrese a España por temor a ser detenido, la libertad de movimientos y su presencia en el Parlamento Europeo darán a Puigdemont una formidable plataforma propagandística para tomar de nuevo la riendas de todo el proceso. Esa situación llevará sin duda a que se reivindique como único candidato legítimo a la presidencia de la Generalitat. Sus opciones aumentan por el hecho de que la figura emergente en Junts per Catalunya y hasta hace poco aspirante a sustituir a Torra, Laura Borrás, actual portavoz del partido en el Congreso, acaba de ser imputada por presuntos delitos de prevaricación, fraude a la administración, malversación de caudales públicos y falsedad documental.

En función del calendario que se establezca para la convocatoria de unas nuevas elecciones, en la batalla política podría entrar también el expresidente de la Generalitat Artur Mas para tratar de jugar sus propias bazas y plantar cara a Puigdemont. Mas fue también inhabilitado tras ser condenado por organizar el referendo ilegal del 9 de noviembre del 2014. Pero esa condena de inhabilitación concluye el próximo 23 de febrero del 2020, fecha a partir de la cual vuelve a ser elegible para cualquier cargo público. Aunque hasta ahora solo ha hecho insinuaciones sobre su regreso a la política, pero sin llegar a postularse en ningún momento, Mas cuenta con el respaldo del empresariado catalán, que lo ve como una figura menos conflictiva que Puigdemont.