Tu cara vale más que mil palabras, el negocio que vuelve locos a los inversores

El reconocimiento facial está despertando un inusitado interés a nivel global por sus múltiples aplicaciones y su continuo desarrollo como oportunidad de negocio


Redacción / La Voz

Las películas futuristas se han encargado incesantemente de pintar un mañana repleto de coches voladores, androides imperceptibles entre humanos y transporte supersónico. Sin visos de los replicantes que auguraba Blade Runner para este mismo año, pocas de las quinielas han acabado en buen puerto. Sin embargo, uno de los avances que se avistaban desde la ficción no solo es que se esté materializando, sino que ya forma parte de nuestro día a día, y no es otro que la tecnología de reconocimiento facial.

La combinación de una herramienta que está en plena efervescencia pero que, a su vez, ya ha demostrado su polivalencia ha generado todo un efecto llamada entre los inversores, que valoran el recorrido del negocio. SenseTime es un ejemplo del potencial de estas empresas. Esta compañía china pasó de ser en el 2015 un trabajo académico a convertirse en la actualidad, como recoge la revista Forbes, en la empresa de inteligencia artificial mejor valorada del mundo, tasada en más de 4.000 millones de dólares y con inversores del nivel del gigante asiático Alibaba

1 SEGURIDAD

El uso más cercano y cotidiano de esta tecnología lo puede encontrar uno en su propio bolsillo. El desbloqueo del móvil a través de la cámara frontal es cada vez más común y ya casi ningún fabricante de smartphones se resiste a introducir esta característica en sus nuevos dispositivos para hacerlos más seguros impidiendo el desbloqueo por parte de terceras personas. Sin embargo, este uso es meramente anecdótico en comparación a las funcionalidades en materia de seguridad que se están desarrollando e implementando en todo el mundo. No hace falta viajar a China para ver los usos punteros de esta tecnología.

En España, CaixaBank ha implantado en casi una decena de cajeros la posibilidad de hacer retiradas sin necesidad de contraseña, utilizando únicamente el reconocimiento facial. Detrás de este avance se encuentra la empresa también española FacePhi, que cuenta con más de treinta clientes de diverso calibre en países como Argentina, Uruguay y México. Otra de las aplicaciones de esta tecnología que ya está en funcionamiento en España nos lleva a los aeropuertos. Desde el 2014, y con especial incidencia en los últimos meses, Aena y varias compañías como Air Europa e Iberia ya han instalado máquinas que permiten el embarque de forma automática simplemente acercándose a una cámara. 

2 COMERCIO MINORISTA

Una de las principales bazas del reconocimiento facial está en su aplicación en el retail. Algunos supermercados británicos como Tesco llevan implantando esta tecnología desde hace años. Su propósito, identificar los principales rasgos de sus clientes al acceder al establecimiento o en el proceso de compra en las cajas de autocobro y poder mostrarles anuncios más segmentados y, por consiguiente, más cercanos a sus potenciales intereses en función de la edad o el sexo. Empresas como Emotion Research Lab, sita en Valencia, ofrecen soluciones aplicadas al comercio físico que consisten, por ejemplo, en el análisis de los clientes para determinar el número de personas que entran en una tienda, su perfil, los productos en los que más se fijan y hasta el tiempo que le dedican a cada uno de ellos. 

3 CONTROVERSIA

Toda nueva tecnología conlleva su controversia y esta no iba a quedarse exenta. El uso que le dan gobiernos como el chino para controlar a sus ciudadanos han abierto el debate acerca de si es ético y, sobre todo, legal el uso indiscriminado del reconocimiento facial. El centro de investigación sobre inteligencia artificial AI NOW publicó hace escasos días un informe en el que recomiendan regular sobre este asunto y reprueban el uso de esta tecnología por parte de administraciones y empresas en contextos sociales y políticos sensibles. Este último punto se relaciona también con lo que el centro de investigación considera «racismo, misoginia y falta de diversidad sistémica» de la industria de la inteligencia artificial. Algunos estados americanos como Washington o Nueva York han empezado a restringir la recolección de datos biométricos y ciudades como San Francisco ya han prohibido a su Gobierno utilizar la tecnología de reconocimiento facial para identificar criminales.

Jorge Novo Buján, doctor en Ingeniería Informática

«Todo avance debe acompañarse de una legislación garantista»

Jorge Novo Buján es profesor ayudante y doctor en la facultad de Ingeniería Informática de la Universidade da Coruña (UdC). Dentro del departamento de Ciencias de la Computación y Tecnologías de la Información enfoca sus estudios en el campo de la visión artificial y el reconocimiento de patrones. Para él, la clave del crecimiento del reconocimiento facial radica en que «es de los sistemas biométricos más aceptados por los usuarios porque es lo que utilizamos nosotros mismos para identificar a la gente», en comparación con otros como la huella dactilar o la lectura de iris.

Novo igualmente cree que el desarrollo de esta tecnología tiene un gran limitante, que consiste en los cambios en la fisionomía de las personas. «Uno no tiene la misma cara cuando se levanta después de haber dormido bien y cuando está cansado», ejemplifica. Esto puede suponer un condicionante para el sistema de aprendizaje automático en el que se basa la tecnología de reconocimiento facial, al igual que otros rasgos cambiantes como la barba, las gafas o el maquillaje. El profesor destaca que «el sistema tiene que ser lo suficientemente flexible para que pueda reconocer a alguien en todas sus facetas, pero al mismo tiempo tiene que ser muy estricto porque hay gente muy parecida entre sí en la sociedad», algo que puede llegar a ser problemático en similitudes extremas como entre dos hermanos gemelos.

En cuanto a la controversia que puede generar el uso de reconocimiento facial, el investigador considera que «el avance tecnológico es siempre positivo para la sociedad pero otra cosa es su aplicación». Para el docente, «en sí la tecnología simplemente te dice que esta persona es quien es y eso nos puede facilitar la vida, pero también puede utilizarse para vulnerar derechos».

Sin embargo, añade que esto no es exclusivo de esta tecnología, sino que «también sucede con nuestros teléfonos móviles, que igualmente recogen y almacenan datos personales». Por esto considera que «todos los avances tecnológicos deben de venir acompañados de una legislación garantista para los derechos de los ciudadanos».

Para ello, valora la doble vertiente de estos sistemas. Por un lado, pueden usarse simplemente para reconocer rasgos genéricos de las personas como su sexo o edad pero sin conocer directamente su identidad, algo que, a su juicio, tiene «un gran potencial en el ámbito comercial». La otra cara de la moneda es la de que se asocia la imagen reconocida con un nombre y unos apellidos concretos, y eso puede ser «más complejo». Sobre los retos a los que se enfrenta el reconocimiento facial, Jorge Novo lo tiene claro: «Hay que trabajar en que los sistemas sean lo más fiables posibles».

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