Casado, Abascal y Arrimadas pugnan por liderar la oposición más contundente a Sánchez
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El líder del PP eleva el tono para no dejar espacio al de Vox, y la portavoz de Ciudadanos rechaza la invitación del PSOE a ocupar el centro
08 ene 2020 . Actualizado a las 05:00 h.La sesión de investidura ha evidenciado las dificultades que ha provocado la fragmentación del espacio político de la derecha para que cada uno de los partidos que lo integran, PP, Ciudadanos y Vox, mantengan un discurso diferenciado. La polarización del debate en torno al desafío independentista y las cesiones de Pedro Sánchez ante los secesionistas para garantizarse la investidura ha provocado que Pablo Casado, Inés Arrimadas y Santiago Abascal entren en una especie de competición por demostrar cuál de los tres es más duro con Sánchez, reivindica más la unidad de España, combate con más firmeza al secesionismo y defiende mejor al rey. Una situación que, aunque protocolariamente esa condición le corresponde al PP, augura una pugna por ser la cara visible de la oposición al Gobierno en el Congreso.
Consciente de esa lucha, Pablo Casado sorprendió recuperando el tono más vehemente y el discurso más agresivo contra Sánchez, abandonando la moderación de los últimos meses, hasta el punto de acusar al líder del PSOE de aspirar a «destruir el Estado» para instaurar un «cambio de régimen». «Su única patria es usted», le dijo al socialista, al que calificó de «ultra». Casado parece renunciar así a su propósito inicial de, una vez investido Sánchez, mostrar su liderazgo intentando un acercamiento para cerrar grandes pactos de Estado
«Víctimas de segunda»
La dureza de Casado pareció sorprender en la primera jornada del debate al propio líder de Vox, Santiago Abascal, hasta el punto de que el candidato a la investidura trató de zaherirle afirmando que su tono le había agradado más que el del dirigente popular. Ayer, Abascal, no quiso que sucediera lo mismo y cargó las tintas contra el Gobierno de Sánchez tachándolo de «ilegítimo», afirmando que cuenta con «el beneplácito» de ETA y también que estará «copresidido» por «comunistas con estrechos vínculos con dictaduras y personajes narcoterroristas».
Pero intentó también poner distancia con los populares poniendo el acento en su repulsa a la ley de violencia de género. Condenó el asesinato el pasado día 6 de una mujer y su hija de tres años por parte de un hombre, pero reclamó una ley de violencia intrafamiliar para que no haya más «víctimas de segunda», en referencia a la hija, a pesar de que la legislación actual reconoce también a la menor como víctima de violencia de género.
Y, aunque había expectación por comprobar si la portavoz de Ciudadanos, Inés Arrimadas, emprendía un regreso a posiciones más centristas que las defendidas por Albert Rivera en su etapa final, la futura líder del partido desdeñó ese espacio político que el propio Sánchez le invitó a ocupar. En un tono sereno en las formas, pero tan duro en el fondo como el de Casado y Abascal, Arrimadas acusó al líder socialista de querer «cavar trincheras» y de tener un proyecto «populista y nacionalista» en el que sus socios son Unidas Podemos, ERC y el PNV. «Señor Sánchez, ha despreciado a los votantes constitucionalistas y ha hecho la pelota a los golpistas», dijo para marcar la mayor de las distancias.
Los tres citan a Azaña
Casado, Abascal y Arrimadas coincidieron también ayer en atacar a Sánchez utilizando palabras de Azaña, respondiendo así a la alusión previa del líder del PSOE al expresidente de la República. «Os permito, tolero, admito, que no os importe la República, pero no que no os importe España», fue la cita elegida por los dos primeros, mientras que Arrimadas prefirió recordar la alusión de Azaña a que la Generalitat presidida por Lluís Companys vivió «no solamente en desobediencia, sino en franca rebelión e insubordinación».