Reino Unido, del «brexit» al «Megxit»

La decisión de Enrique y Meghan Markle de renunciar a sus funciones provoca el enfado de la reina


londres / e. la voz

El 2019 no fue un buen año para la familia real británica, la cual vio como su imagen se dañaba debido a las relaciones del príncipe Andrés con el desaparecido empresario Jeffrey Epstein, acusado de violación de menores, y la incapacidad de este de dar explicaciones razonables o al menos de mostrarse cercano a las víctimas. Sin embargo, el 2020 parece que no será mucho mejor. El inesperado anuncio de los duques de Sussex, Enrique y Meghan, de que renunciarán a sus labores oficiales y de que buscarán independizarse económicamente de la Corona al parecer ha tomado por sorpresa a la institución, la cual ha advertido que la ejecución de la misma será difícil y «llevará tiempo» en resolverse.

La noticia se produce a de tres semanas de que Londres deje la Unión Europea (UE) e inicie las negociaciones para definir su relación futura con el bloque, hecho que no ha pasado desaparecido por la prensa local, la cual ha bautizado esta decisión de los duques de Sussex como el Megxit. El juego de palabras parece ser adecuado, pues la advertencia del Palacio de Buckingham de que la materialización de esta separación será «complicada» augura que en los próximos meses los británicos serán testigos de otra difícil negociación sin precedentes.

El paso de Enrique y Meghan viene precedido por los ataques que han recibido en los últimos meses desde sectores de la prensa sensacionalista y la monárquica por asuntos tan nimios como que el bautizo de su primer hijo, Archie, fuera privado; y por otros de mayor calado como la decisión de demandar a algunos tabloides por las informaciones que publicaban sobre ellos o el distanciamiento con los duques de Cambridge.

Aunque en su comunicado de prensa, el Palacio de Buckingham aseguró que la reina Isabel II entiende «su deseo de tomar un enfoque diferente» para sus vidas, al parecer la soberana está molesta porque ni ella ni su hijo, Carlos, príncipe de Gales y heredero al trono, fueron informados previamente sobre la decisión.

La presunta falta de comunicación entre los duques y la monarca es uno de los argumentos a los que se han agarrado algunos comentaristas como el polémico Piers Morgan para calificar a los primeros como los «dos malcriados más grandes de la historia». En similares términos se pronunció, Sarah Vine, columnista del conservador The Daily Mail, que culpó a la exactriz de Hollywood de lo ocurrido y afirmó que a la pareja «no le interesa nada más que su felicidad inmediata y son incapaces de ver más allá de la burbuja de privilegios en la que están».

Si los duques buscaban evitar más críticas con esta maniobra han fracasado, al menos de momento. La decisión es un hecho sin precedentes, pero no representa un riesgo para la pervivencia de la monarquía, la cual está asegurada con el padre de Enrique, Carlos y su hermano mayor, Guillermo. Sin embargo, supone un problema de imagen pública, porque pone de manifiesto las tensiones dentro de la llamada «firma» (como se le llama a la familia real en el Reino Unido).

Visto que los duques no han renunciado a sus derechos dinásticos se asume que mantendrán sus títulos y prerrogativas, pero su anuncio de que buscarán emanciparse económicamente sí representa un problema. ¿Buscarán trabajo? ¿En qué trabajarán? A otros miembros de la familia real se les ha obligado a renunciar a todos sus privilegios para evitar conflictos de intereses.

En la actualidad, el matrimonio recibe fondos estatales para costear sus actividades dentro del país y fuera, así como para pagar, por ejemplo, la remodelación de la casa que la reina les dio en Windsor. Su seguridad forma parte de esos gastos, por lo que también hay que aclarar si tendrán protección cuando se encuentren fuera del país, visto que han dicho que esperan dividir su tiempo entre Reino Unido y América del Norte.

Pese a las críticas que les llueven desde los medios, el 52 % de los británicos apoya a la pareja, según una encuesta realizada por Yougov, la cual reveló que el 39 % de los entrevistados consideran que la prensa no trata justamente a Meghan Markle.

Las consecuencias de la salida de la monarquía de Harry y Meghan Markle

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El lugar en el que vivirán, en qué trabajarán o si los británicos deberán seguir costeando la seguridad de la pareja y su hijo son algunas de las cuestiones que deberan resolverse

El inesperado anuncio de Harry y Meghan Markle de dar «un paso atrás» en su papel en la monarquía británica ha causado una tremenda conmoción tanto en Reino Unido como el resto del mundo. Tras meses rodeados de polémica, el anuncio de los duques de Sussex habría provocado un auténtico terremoto en la familia real inglesa, que viene de vivir un año especialmente turbulento después de que el príncipe Andrés tuviese que abandonar su actividad pública debido sus vinculaciones con la red de explotación sexual que lideraba Jeffrey Epstein. Según medios ingleses, Isabell II se enteró por la televisión de la decisión que había tomado su nieto y está furiosa después de que este anuncio no fuese consensuado con palacio.

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