Isabel II apoya la decisión de Enrique, que dejará de depender de dinero público

La reina anuncia que en los próximos días se informará de cómo se ejecutará la emancipación de su nieto y Meghan


Londres / E. La Voz

La reina Isabel II ha demostrado nuevamente su capacidad para capear temporales y llevar a buen puerto a la monarquía británica. Este lunes, la soberana, de 93 años de edad, logró reconducir la crisis provocada por la decisión de su nieto, Enrique, y de la esposa de este, Meghan Markle, de independizarse financieramente de la familia real y renunciar a figurar en la primera línea de la actividad pública. La reina avala el deseo de la pareja, aunque admitió que hubiera preferido que no ocurriera. También anunció que la decisión de su nieto conllevará en los próximos meses la eliminación paulatina de los fondos públicos que perciben.

«Mi familia y yo apoyamos completamente el deseo de Harry y Meghan de crear una nueva vida como familia joven, si bien hubiéramos preferido que siguieran siendo miembros de la familia real que trabajan a tiempo completo», aseguró la monarca en un comunicado emitido tras la «constructiva» reunión que encabezó ayer en su residencia de Sandringham. En el encuentro participaron su hijo, el príncipe Carlos, y los hijos de este, Guillermo y el propio Enrique, con el objetivo de buscar las vías para lograr la emancipación de este último.

Tras informar de que en los próximos meses se iniciará «un período de transición», en el cual los duques de Sussex pasarán tiempo tanto en el Reino Unido como Canadá, la soberana aseveró que fue la propia pareja la que solicitó «no depender de fondos públicos en sus nuevas vidas».

«Asuntos complejos»

¿Cómo se ganarán la vida? ¿Qué actividades podrán desempeñar y cuáles no? ¿Cuál será su rol futuro? Estas y otras preguntas más aún no han sido respondidas, porque como reconoció Isabel II, en su comunicado, «son asuntos complejos». La reina también reveló que exigió que «se tomen decisiones finales en los próximos días». Sin embargo, la pareja ha recibido apoyo externo, pues el Gobierno canadiense se ha comprometido a costear su seguridad mientras residan en este país. Una factura estimada en más de medio millón de euros.

Este lunes no solo la reina echó por tierra las versiones de la prensa británica sobre su supuesto malestar con su nieto y las posibilidades de que fuera castigado por la monarca, al expresarle su apoyo, sino que además Enrique y su hermano mayor, Guillermo, negaron también las informaciones sobre supuesto distanciamiento. «A pesar de los desmentidos claros, una historia falsa se ha publicado hoy [por ayer] en un periódico británico especulando sobre la relación entre el duque de Sussex y el de Cambridge. Para hermanos que se preocupan tan profundamente por los problemas relacionados con la salud mental, el uso del lenguaje inflamatorio de esta publicación es ofensivo y potencialmente dañino», afirmaron los hijos de la fallecida Diana de Gales, en un comunicado conjunto.

Aunque en el comunicado no se señala a ningún medio, The Times publicó un texto en el que se aseguraba que Enrique se había distanciado de Guillermo, porque este no había acogido bien a Meghan e incluso le había hecho acoso. Por su parte, el dominical The Sunday Times publicó otra información, en la que supuestamente el duque de Cambridge habría confesado a personas de su entorno que «ya no seguiría protegiendo» a su hermano y que ahora eran «entidades separadas».

Los príncipes siempre han mantenido una relación muy cercana y prueba de ello es que ambos ejercieron como padrinos en sus respectivas bodas.

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