El Ganso remonta el vuelo en solitario

La firma de moda recupera ventas cerrando tiendas, con nuevos diseños y probando con la ropa en alquiler


Redacción / La Voz

Es momento de cierre de ejercicio e inicio de nuevos planes para las empresas. Para algunas significa dejar atrás una sofocante carga financiera que pesaba sobre su facturación y comprometía su viabilidad. Es el caso de la compañía de moda masculina El Ganso. Desde que sus fundadores, la familia Cebrián de origen gallego, decidieron recuperar la propiedad hace menos de dos años los números han ido a más hasta el punto de que al cierre del 2019 la firma ha experimentado un crecimiento en sus ventas cercano al 2 %, lo que se traduce en unos 68 millones de euros de facturación, reconocen fuentes de la compañía.

La empresa ha recuperado el pulso en un segmento a medio camino entre el lujo y el fast fashion de la moda masculina después de dos ejercicios aciagos que a punto estuvieron de dar al traste con la firma. La fidelidad y el compromiso de los Cebrián -con los hermanos Clemente y Álvaro al frente- con El Ganso, un viaje que iniciaron en el 2004, lo han hecho posible.

En septiembre pasado se cumplía un año desde su vuelta al negocio en solitario, cuando la familia recompró el 49 % del capital al fondo L Catterton. Logró el aval bancario necesario para renegociar una deuda de 30 millones de euros, además de una inyección adicional de 10 millones aportada por los fundadores.

Al cierre del 2019, las medidas diseñadas para un período de cinco años habían comenzado a dar sus frutos. El Ganso logró remontar el vuelo en el capítulo de la facturación tras cerrar más de una treintena de tiendas, las menos rentables, para concentrarse en dar impulso a las que sí lo son, reconocen sus propietarios. La mayoría de las clausuradas, en el exterior. La firma textil ya no está en Bélgica, Holanda, Alemania o Italia, pero ha aumentado su presencia en la Red, con un incremento de las ventas on-line del 9 %, porcentaje que confía en situar en el 20 % en los próximos 24 meses. En su estrategia sigue estando la idea de mantener la presencia en espacios de grandes almacenes, tanto en España como en el exterior.

El Ganso quiere seguir vistiendo al hombre -sus clientes copan la franja comprendida entre los 35 y los 45 años-, pero también va a apostar más por las secciones de mujer y niño. Para todos ellos propone la continuidad en sus diseños, pero con algunos cambios, abandonando lo que consideran los excesos de colorido. Por contra, abogan por la personalización de sus piezas. Una opción que ya han puesto en marcha algunos gigantes del textil.

 Control sobre el «stock»

La familia Cebrián reconoce que utilizará, sin perder la identidad de la firma, todas las posibilidades que ofrece el mercado. Entre ellas, la opción de ropa en alquiler. «El cliente podrá disponer de prendas durante unos meses, como un abrigo para el invierno. Transcurrido ese período, nos las devuelve para venderlas como ropa de segunda mano a un precio reducido». Porque los stocks y las devoluciones son otros de los capítulos sobre los que se ejercerá un mayor control.

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