Educación, en contra del pin parental: «Los hijos no pertenecen a los padres»

Francisco Balado Fontenla
Fran Balado MADRID / LA VOZ

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El Ejecutivo requiere a Murcia, donde fue implantado, que lo anule o la llevará a los tribunales

18 ene 2020 . Actualizado a las 13:02 h.

La última batalla de la política española se disputa en Murcia y está en juego el pin parental. El Gobierno remitió ayer un requerimiento a la Región de Murcia para que anule las instrucciones que dio a sus centros educativos en las que ordenaba informar a las familias sobre cualquier actividad complementaria que fuese a impartirse por personal ajeno al centro, una información que los padres tendrán en cuenta para decidir si sus hijos participarán o no en, por ejemplo, charlas o talleres sobre sexualidad.

Esta capacidad de decisión de los padres es lo que se conoce como pin parental, y fue abrazada por la Consejería de Educación de Murcia, en manos del PP, como parte del acuerdo al que llegó con Vox para aprobar unos nuevos presupuestos en una comunidad en la que gobierna en coalición con Ciudadanos.

En la Moncloa creen que no corresponde a los padres decidir sobre este asunto y que el pin parental vulnera «el derecho a la educación» de los alumnos, por lo que en caso de que el Gobierno murciano no atienda al requerimiento, acudirá a los tribunales. «Responderemos con contundencia», aseguró ayer la portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, «vía administrativa o judicial, cualquier intento del PP, Vox o Cs de vulnerar el derecho a la educación». El Gobierno de coalición denuncia que conceder esta facultad de «veto» es «ilegal» ya que no están en cuestión las actividades voluntarias, sino las «complementarias, aquellas que determina el centro educativo y que aprueba el consejo escolar, y que forma parte de ese tronco que es de obligado cumplimiento», dijo la titular de Educación, Isabel Celaá, que acompañó ayer a María Jesús Montero en su debut como portavoz tras la reunión del Consejo de Ministros. «No podemos pensar de ninguna de las maneras que los hijos pertenecen a los padres», añadió. «Podríamos llegar al absurdo», mencionó, poniendo de ejemplo el comportamiento de los antivacunas.