Una nueva caravana de migrantes desafía el pacto entre México y EE.UU.

El Gobierno de López Obrador evita confirmar si le impedirá el paso por su frontera

Un migrante hondureño trata de cubrir de la lluvia a su hija mientras camina por una carretera de Guatemala en dirección a Mexico
Un migrante hondureño trata de cubrir de la lluvia a su hija mientras camina por una carretera de Guatemala en dirección a Mexico

México / E. La Voz

Una caravana de migrantes hondureños partió el miércoles desde San Pedro Sula (Honduras) rumbo hacia Estados Unidos, y se espera que se unan a ella grupos de salvadoreños y guatemaltecos. Se desconoce quién está detrás de la organización -se han coordinado a través de Whatsapp-, ya que ningún colectivo se ha hecho responsable del llamamiento. Los motivos que explican esta movilización son la pobreza y la violencia que asolan los países del llamado Triángulo Norte de Centroamérica.

Entre el miércoles y el jueves parte de la caravana cruzó a Guatemala. La secretaria de Gobernación de México, Olga Sánchez Cordero, limitó el número de participantes a unos 600. Sin embargo, medios hondureños aseguran que son más de 2.000 los migrantes. En la frontera de Corinto, entre Honduras y Guatemala, se registraron momentos de tensión cuando antidisturbios hondureños trataron de impedir el paso de los migrantes y lanzaron gases lacrimógenos. En redes sociales se difundieron vídeos en los que se aprecia a hombres, mujeres y niños, algunos en carrito, corriendo a través del paso fronterizo entre el humo del gas.

Es la primera caravana que se convoca desde que, el 7 de junio del 2018, México y Estados Unidos firmasen un acuerdo por el que el país azteca se comprometió a frenar el flujo de inmigrantes a cambio de que Washington renunciase a imponer aranceles a las exportaciones mexicanas. La gran incógnita está en cómo reaccionará el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Sánchez Cordero aseguró que no habrá «salvoconductos» para los migrantes y ofreció dos opciones: pedir asilo en México o tratar de regularizar su situación. Los migrantes, sin embargo, quieren llegar a tierras estadounidenses. Alegan que el país azteca no garantiza seguridad (más de 34.000 personas fueron asesinadas el último año) y que tampoco hay oportunidades de empleo. Hay que tener en cuenta que las remesas, el dinero que envían los compatriotas que trabajan en EE.UU., supone entre el 12 % y el 20 % del PIB para Guatemala, El Salvador y Honduras.

El nuevo presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei, aseguró que el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, le aseguró que los migrantes se encontrarán con un «muro» al llegar a la frontera. La cancillería mexicana, sin embargo, evitó confirmarlo.

Las caravanas migrantes hacia Estados Unidos llevan cruzando México desde el 2010. Sin embargo, lograron gran impacto mediático en octubre del 2018, cuando unos 10.000 centroamericanos atravesaron México en grupo para instalarse en Tijuana, fronteriza con California. La llegada al poder del izquierdista López Obrador fue interpretada como una esperanza para los migrantes. Sin embargo, el acuerdo con Estados Unidos provocó un recrudecimiento de las medidas de persecución, con la militarización del sur y la devolución de miles de solicitantes de asilo que esperaban en Estados Unidos.

Comentarios

Una nueva caravana de migrantes desafía el pacto entre México y EE.UU.