El plan para detener al fugado Puigdemont no era un farol

El operativo incluía el uso de un helicóptero, que debía unir el Palau de la Generalitat y el Parlamento catalán con el cuartel general de los Mossos en Egara, Sabadell


MADRID / COLPISA

El 14 marzo de 2019, durante su declaración en el Supremo como testigo en el juicio del «procés», Josep Lluís Trapero hizo la revelación más impactante de los tres meses de vista oral: los Mossos tenían un plan secreto para ponerle las esposas a Carles Puigdemont si tras aprobar el parlament la declaración unilateral de independencia (DUI) los jueces ordenaban detenerle.

Aquella revelación dejó a muchos boquiabiertos, pero también desató las suspicacias de otros tantos. Nunca antes nadie había oído hablar de ese operativo y el hecho de que desvelara su existencia cuando ya estaba con el agua al cuello e imputado por rebelión sonó a los más desconfiados a golpe de efecto autoexculpatorio. Una suerte de maniobra con la que el hombre que lideró a los Mossos durante la intentona separatista buscaba redimirse ante los ojos del más alto tribunal.

Sin embargo son varios los documentos incluidos recientemente en la causa que apuntarían a que el Trapero no miente y que el plan -aunque nunca llegó a llevarse a cabo porque nadie ordenó la captura de Puigdemont tras la DUI el viernes 27 de octubre del 2017- estaba bastante avanzado.

Los detalles con pelos y señales de ese plan los han facilitado en un informe a la Audiencia Nacional Ferrán López, el comisario que sustituyó a Trapero al frente de los Mossos, y Joan Carles Molinero, el jefe de la Comisaría General de Movilidad. Se trata de los dos mandos a los que Trapero pidió diseñar el operativo, que, dado lo delicado del asunto, nunca quedó plasmado íntegramente en ningún documento.

Según el informe de López y Molinero, esa encomienda tuvo lugar en una reunión el 24 de octubre, tres días antes de la DUI. «Trapero encargó a los dos comisarios la planificación de un dispositivo policial con la operativa necesaria para poder dar cumplimiento a una posible orden judicial por la que se encargarse al cuerpo de Mossos d’Esquadra proceder a la detención del presidente de la Generalitat de Cataluña y/o de los miembros de su Gobierno», apunta el dosier que lleva la firma de ambos.

Según los dos comisarios, Trapero ordenó que las detenciones, dada la trascendencia de las mismas, fueran practicadas exclusivamente por «miembros de la escala superior», o sea «solo por intendentes y comisarios». El operativo incluía el uso de un helicóptero, que debía unir el Palau de la Generalitat y el Parlamento catalán con el cuartel general de los Mossos en Egara, Sabadell, «por si resultaba necesario realizar el traslado urgente y seguro de los detenidos». Los arrestados iban a ser custodiados por los ‘GEO’ de los Mossos, el Grupo Especial de Intervención (GEI). Se había ordenado ya «contar con el máximo» de esos especialistas para la operación.

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