El FBI detiene a un eminente profesor de Harvard por trabajar en secreto para China

Estados Unidos ha abierto al menos 180 casos para investigar el robo de propiedad intelectual en 71 instituciones de todo el país


redacción

Charles Lieber, responsable del departamento de Química Biológica de la Universidad de Harvard y uno de los científicos más prestigiosos del mundo en el campo de la nanotecnología, llevaba una doble vida. Trabajaba para la prestigiosa institución académica y recibía cuantiosos fondos para sus investigaciones de los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU. y del departamento de Defensa, pero al mismo tiempo lo hacía para el Gobierno chino, del que también recibía unos generosos emolumentos. Y mintió sobre su vinculación con China a las autoridades federales. Suficiente para que el eminente científico fuera arrestado este martes por agentes del FBI bajo la acusación de mentir sobre su implicación con el Gobierno chino.

La detención de Lieber se enmarca dentro de una ofensiva de las autoridades estadounidenses para estrechar el cerco sobre los científicos que roban investigaciones para otros países, fundamentalmente China. Hay al menos 180 casos abiertos para investigar el robo de propiedad intelectual en 71 instituciones de Estados Unidos, según avanzó New York Times.

Charles Lieber, uno de los científicos más distinguidos de la Universidad de Harvard y líder en investigación en nanociencia y nanotecnología, había recibido para financiar sus trabajos 15 millones de dólares, tanto de los Institutos Nacionales de Salud como del Departamento de Defensa. Para optar a estos fondos, tanto el químico como su grupo debían divulgar a las autoridades norteamericanas si colaboraban con otros equipos extranjeros y si recibían dinero.

Pero Lieber no lo hizo. Ocultó la información de forma deliberada, pese a que se había acogido al programa chino de captación de talento en el extranjero Thousand Talents. Con cargo a este plan, el ejecutivo de Pekín y la Universidad de Wuhan, para la que trabajaba -justamente radicada en la ciudad que es el epicentro mundial del coronavirus- le pagaban un sueldo mensual de 50.000 dólares, además de otros 150.000 euros para gastos varios asignados para los tres años en que se había establecido la colaboración.

Supuestamente, según se desvela de las primeras investigaciones federales, Charles Lieber había firmado un acuerdo para trabajar con la Universidad de Wuhan dirigido al desarrollo de baterías de iones de litio nano-cableadas para vehículos eléctricos, un convenio que no tenía la autoridad para suscribir y que lo hizo sin el conocimiento de la Universidad de Harvard, para la que trabaja.

La prestigiosa institución académica ha retirado a su profesor de forma indefinida y tampoco se le permite regresar al campus. «Harvard está cooperando con las autoridades federales, incluidos los Institutos Nacionales de Salud y está llevando a cabo su propia revisión de la supuesta mala conducta de Lieber», según avanzó la Universidad en un comunicado, en el que también califica los cargos contra su empleado de «extremadamente graves».

De momento Lieber no ha sido acusado de compartir información confidencial con funcionarios chinos, pero sí de ocultar su colaboración y el dinero recibido por parte de China. Su actuación es algo que no acaban de entender sus colegas. «Lo tenía todo, trabajaba en una de las principales instituciones de Estados Unidos, en el rango más alto que podría tener. Si lo tienes todo, ¿para qué quieres más?», se pregunta el profesor Ross McKinney, director científico de la Asociación Americana de Colegios Médicos.

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