Escocia aprueba una moción para activar otro referendo por la independencia

juan francisco alonso LONDRES / E. LA VOZ

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Finn Hall / Scottish Parliament | EFE

Sturgeon argumenta que es la única opción para que el territorio «regrese al corazón de Europa» tras la salida del Reino Unido

30 ene 2020 . Actualizado a las 10:13 h.

La inminente materialización del brexit, lejos de sanar las divisiones abiertas en el Reino Unido, amenaza ahora con provocar un choque institucional sin precedentes en el país. El Parlamento escocés aprobó ayer celebrar un segundo referendo sobre la independencia de la región este año, a pesar de que el Gobierno de Londres ya rechazó de plano esta posibilidad. El legislativo de Edimburgo dio luz verde a la iniciativa impulsada por la ministra principal, Nicola Sturgeon, con 64 votos a favor frente a 54.

«Estamos a solo dos días de perder nuestra pertenencia a la UE y todos los derechos que la acompañan. En mi opinión, es indudable que la única forma realista para que Escocia regrese al corazón de Europa […] es convertirse en un país independiente», afirmó la jefa del Gobierno regional durante el debate, que se prolongó durante más de tres horas.

Sturgeon reiteró su argumento de que en los seis años que han transcurrido desde la primera consulta «las circunstancias» han cambiado y obligan a dejar a un lado el pacto que Londres y Edimburgo alcanzaron en su momento para celebrar la primera votación, según el cual si ganaba la opción de mantenerse dentro del Reino Unido, como de hecho ocurrió, el asunto quedaba zanjado por una generación.

La decisión parlamentaria parece augurar mayores tensiones entre los Gobiernos británico y escocés. Desde el Ejecutivo encabezado por Boris Johnson insistieron en su rechazo a autorizar otra votación, a lo que Sturgeon replicó: «Debe ser este Parlamento, no el de Westminster, el que determine cuándo y sobre qué base debería tener lugar un referendo de independencia».

No arriarán la bandera

La oposición conservadora, laborista y liberal demócrata fustigó las intenciones de los nacionalistas de organizar otra consulta, por considerar que no es la principal preocupación de los ciudadanos. «Nadie en esta Cámara cree que este año habrá un referendo», afirmó el laborista Richard Leonard.

Otra decisión que el Parlamento de Holyrood tomó ayer fue la de mantener izada la bandera de la Unión Europea más allá de mañana, jornada en la que se producirá la salida del Reino Unido de las instituciones comunitarias, un gesto que también promete generar tensiones.

Farage dice adiós a Bruselas acusándola de «antidemocrática» y «peligrosa»

El eurófobo Nigel Farage aprovechó hasta el último minuto su escaño del Parlamento Europeo para generar polémica y mostrar su desprecio a las instituciones comunitarias. En su discurso de despedida, no dudó en calificar a la UE de «antidemocrática» y de «ser un peligroso proyecto» con «ambiciones expansionistas y militares». «En el Partido del Brexit y en el Reino Unido queremos a Europa, pero odiamos a la UE […] ojalá esto sea el inicio del fin de este proyecto», dijo entre aplausos de los suyos.

Su última intervención en la Cámara no pudo terminar más que en un choque. La vicepresidenta del Europarlamento, Mairead McGuinness, tuvo que amonestarlo después de que él y los suyos sacaran unas pequeñas banderas británicas y las ondearan, algo prohibido en la Cámara.

El eurófobo también sorprendió al mostrarse abierto a la celebración de otro referendo sobre la pertenencia al bloque, pero siempre y cuando se haya producido la salida y los ciudadanos puedan ver sus consecuencias.

«No es algo totalmente irrazonable», respondió al periodista que le preguntó sobre la posibilidad de otra consulta en su última rueda de prensa en Bruselas. En los últimos meses, Farage rechazó la celebración de otro referendo, por considerarlo una burla al deseo de la mayoría de los británicos que votaron por la salida del club en el 2016. «Una vez que estemos fuera eso se convierte en un nuevo statu quo y revertir un statu quo es muy difícil», dijo.