Vox despide a su líder en Melilla tras decir que «el partido era el lucro de cuatro o cinco, que son la cúpula»

La formación de Abascal también ha sufrido el abandono de dos de sus diputadas en Ceuta

Carlos Verdejo de Voz señalando al diputado Ali, en la Asamblea de Ceuta que ha tenido que ser suspedida  por insultos y amenazas entre diputados por los mensajes de Vox
Carlos Verdejo de Voz señalando al diputado Ali, en la Asamblea de Ceuta que ha tenido que ser suspedida por insultos y amenazas entre diputados por los mensajes de Vox

REDACCIÓN / AGENCIAS

Las críticas del ya exlíder de Vox en Melilla a la dirección nacional del partido y las políticas «suicidas y erráticas» que lleva en Ceuta, según exdirigentes locales, han desatado una crisis interna que ha implicado la pérdida de uno de sus dos representantes en la Asamblea melillense y dos en la ceutí.

La crisis en Melilla se abrió a mediados de enero cuando el presidente local de Vox, Jesús Delgado Aboy, afirmó en un audio filtrado por la prensa: «A mí única sensación que me da es que (Vox) se ha creado para el lucro de cuatro o cinco personas, que son la cúpula. Cada día estoy más convencido de ello», palabras que le han costado el puesto, primero anunciado como una dimisión voluntaria y después como una destitución en toda regla.

En cuestión de una semana, la dirección nacional de Vox ha pasado de «aceptar» la dimisión de Delgado Aboy y agradecerle el trabajo realizado para situarle como tercera fuerza política en Melilla en las elecciones del 10 de noviembre, a hablar de «destitución» y pedir a la Asamblea de la ciudad que le inhabilite como diputado de Vox.

Vox oficializaba así las diferencias de parecer con su líder en Melilla, que hasta ahora no habían tenido consecuencias, como cuando dijo hace unos meses hasta en dos ocasiones que el muro de hormigón que su partido prometía en la ciudad era «una metáfora», lo que fue desmentido ipso facto desde Madrid y Ceuta.

El partido de Abascal basa la decisión de apartar de su grupo parlamentario a Delgado Aboy en la negativa de este a abandonar el acta de diputado, «incumpliendo su compromiso tras indicársele que no tenía la confianza de la formación para ejercer dichas funciones», todo ello motivado -señalaron- por «varios comportamientos de su vida personal y su actividad política».

Vox se suma así a quienes en los últimos meses han atacado a Delgado Aboy por su polémica etapa como decano del Colegio de Médicos, que terminó con una investigación por una serie de gastos realizados, a los que ahora, su propio partido, también hace referencia como «un presunto caso de irregularidades». Unas acusaciones que Delgado Aboy nunca ha llevado bien y por las que incluso ha llegado a presentar querellas contra el presidente de la Ciudad Autónoma y líder de Ciudadanos en Melilla, Eduardo de Castro, que aludió a estos hechos en una emisora de radio.

Pero los reproches de Vox contra su hasta ahora líder en Melilla han ido mucho más allá. La formación de Abascal habla de mentiras, engaños y deslealtades de Delgado Aboy, no solo por «amenazar con salirse de la disciplina del partido y organizar otra formación», sino también por «mantener contactos con dirigentes de otros partidos políticos para alcanzar acuerdos» a espaldas de la cúpula de Vox.

El rotundo comunicado difundido directamente desde la sede central de Madrid no ha tenido, por ahora, reacciones públicas en lo que queda del partido en Melilla, cuyos cargos cesaron hace más de una semana ante el próximo nombramiento de una nueva gestora tras dejar Delgado Aboy la presidencia.

Sí se ha pronunciado ya la Asamblea de Melilla, a la que el secretario general de Vox, Javier Ortega Smith, pidió que apartaran a Delgado Aboy del grupo parlamentario. Una aspiración que, por ahora, ha caído en saco roto porque la Mesa de la Asamblea ha decidido mantener los grupos políticos tal y como están.

Crisis en Ceuta

La crisis en Vox Ceuta se produjo este pasado lunes cuando dos de sus seis diputados en la Asamblea ceutí dimitieron tras asegurar que dejaban el partido por las políticas «suicidas y erráticas» y por sentirse «inútiles». María del Carmen Vázquez y José María Rodríguez justificaron su decisión por «disentir» del funcionamiento del partido y por unos mensajes de un grupo de WhatsApp donde dirigentes del partido en Ceuta «decían barbaridades» sobre la población musulmana de la ciudad.

Rodríguez, uno de los afiliados más antiguos del partido, dijo que el partido no le parecía democrático ni asambleario y que en algunos temas se actuaba con bastante ligereza y con discursos provocadores algo suicidas. Vázquez dijo sentirse «inútil», al decir que no sabía nada de los temas que se llevaban a los plenos y que solo estaba para levantar la mano cuando se lo dijeran. La diputada también lamentaba las «barbaridades» dichas contra la población musulmana.

Desde que se produjeron los hechos, los líderes de Vox en la ciudad -Juan Sergio Redondo y Carlos Verdejo- han desmentido el contenido de los mensajes en contra de los musulmanes, diciendo que han sido manipulados, y se han referido a sus dos excompañeros diciendo que son «tránsfugas que les han usurpado» las dos actas, al seguir en la Asamblea como diputados no adscritos.

La polémica ha provocado muchas tensiones en los tres plenos celebrados esta semana y el que hayan aparecido pintadas en varias barriadas ceutíes contra de Vox por esos mensajes sobre el colectivo musulmán.

Vox sigue siendo la tercera fuerza política en la ciudad y aunque no hay nada escrito apoya al Gobierno del PP (que tiene 9 escaños en la Asamblea), lo que permite a Juan Jesús Vivas gobernar en minoría

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