El «brexit» también tiene un lado bueno

Los expertos destacan que la salida del Reino Unido es un duro golpe para la UE, pero tiene aspectos positivos: puede disuadir a otros países de irse y facilitar la integración


La salida del Reino Unido de la UE supone un duro golpe para el proyecto europeo, ya que se trata de uno de sus socios más fuertes. Pero también puede tener ventajas, como desalentar a otros estados miembros, que podrían haberse planteado irse pero han visto las dificultades que conlleva y las divisiones internas que crea. Los expertos consultados por La Voz analizan los diferentes escenarios.

¿Cómo afectará el «brexit» al proyecto europeo?

«Indudablemente, el brexit es perjudicial para el proyecto europeo», señala Paz Andrés. «El Reino Unido es una gran potencia política y económica, un miembro muy relevante de la Unión, por lo que su pérdida debilita al conjunto», explica. «Además de la repercusión que tendrá sobre los diferentes ámbitos materiales objeto de integración, afectará también de forma importante a los ciudadanos, dado que 3,2 millones de los otros 27 estados miembros residen en el Reino Unido y 1,2 millones de este Estado residen en el territorio de los demás», señala.

«Yo diría que el brexit es trágico para el proyecto europeo porque sale un país importante, pero paradójicamente tanto la salida del Reino Unido como la actitud de Trump hacia la UE podrían fortalecerlo», asegura Federico Steinberg. «Debilita a la UE a nivel político y económico al salir una de las grandes potencias económicas, defensora del mercado único y del comercio, y que hacía de contrapeso del eje franco-alemán», sostiene Miguel Ángel Benedicto. «En seguridad y defensa se va la gran potencia con sillón en el Consejo de Seguridad de la ONU, el ejército más potente y un servicio exterior reconocido en todo el mundo», afirma. «El efecto brexit no puede ser neutral en el impacto en el proyecto europeo, pero hay muchas variables que pueden condicionar el resultado final, lo que sucederá es que modificará la ejecución del proyecto europeo», señala Jordi Bacaria. «Puesto que el artículo 50 del Tratado ya prevé esta posibilidad de salida, esto no debería debilitar el proyecto europeo, incluso siendo el Reino Unido un gran Estado con un peso importante dentro de la UE y ahora fuera», concluye.

¿Qué desventajas puede tener para la UE?

Para Carmen Martínez Capdevilla son dos principalmente: el debilitamiento en el plano internacional de la UE y en el funcionamiento de sus instituciones. En el primer caso, hay que tener en cuenta que «el Reino Unido es uno de los socios más importantes de la UE y su presencia la reforzaba especialmente a la hora de celebrar acuerdos internacionales». Advierte de que «no hay que descartar que países con los que la UE ha celebrado acuerdos internacionales pretendan renegociarlos, por ejemplo en materia de aviación y comerciales». En cuanto al segundo punto, «el Reino Unido ha sido un socio ejemplar en su participación en determinadas instituciones». Así, «en el Consejo y sus instancias preparatorias, la delegación británica ha sido siempre activa y diligente, no ha sido raro que otras fueran a rebufo». Del mismo modo, «los jueces y abogados generales que ha propuesto para el Tribunal de Justicia de la UE han sido figuras indiscutibles, que han contribuido al fortalecimiento de una institución clave en el proceso de integración».

¿Puede tener también un lado positivo?

«Todo parece indicar que el brexit ha funcionado más como una vacuna que como una epidemia, porque visualizar por parte de muchos países de la UE lo que significa salir y lo complicado que ha sido para el Reino Unido, lo dividido que está el país, ha reducido las propuestas de salida de algunos estados y de partidos de extrema derecha que estaban sobre la mesa, Le Pen o Salvini han dejado de hablar de estas cosas», explica Steinberg. «Además, el Reino Unido siempre entendió el proyecto europeo como una cuestión transaccional, qué pongo y qué saco, no como un proyecto político y siempre ha bloqueado las iniciativas de mayor integración política, que es justamente lo que necesitamos para que la UE pueda funcionar mejor», añade. «Y no tener al Reino Unido dentro puede facilitar algunos avances», concluye.

«El brexit también permite hacer de la necesidad virtud si tenemos en cuenta que el Reino Unido ha sido tradicionalmente reticente a profundizar en la integración en algunas materias, como sucede con la política exterior y de seguridad y defensa común», asegura Paz Andrés. «Su retirada puede facilitar el progreso en esta dimensión concreta», señala.

«Puede ser positivo al servir como acicate para una mayor integración de políticas como la defensa o económicas, al no existir el veto británico», afirma Benedicto.

¿Cuáles pueden ser las ventajas del «brexit»?

Carmen Martínez resalta tres:

1. Efectos disuasorios. Las dificultades del proceso de negociación del Acuerdo de retirada del Reino Unido tendrán efectos disuasorios en otros países cuyos Gobiernos pudieran sentir la tentación de activar el artículo 50.

2. Estímulo de la unidad. Los réditos de la unidad exhibida al hilo del Acuerdo de retirada deberían animar a los estados miembros y a las instituciones de la UE a mantener esa línea de actuación en otros escenarios, en particular, en el plano internacional.

3. Reforzamiento de la PESC. El Reino Unido ha sido un socio que ha vivido siempre muy pendiente de su relación con Estados Unidos y eso ha condicionado su actitud, a veces renuente, hacia la política exterior y de seguridad común de la UE. Su marcha de la UE puede contribuir a reforzar la PESC.

Los escenarios para que el proyecto europeo sea más fuerte o se debilite

 

 

Jordi Bacaria, experto en la Unión Europea, detalla las condiciones que deberían darse para que el proyecto europeo sea más fuerte o se debilite tras la salida del Reino Unido.

­­Para que sea más fuerte:

1) Una salida ordenada del Reino Unido y una negociación suave y rápida sobre el futuro de las relaciones Unión Europea-Reino Unido. Esto es sin traumas, ni ganadores ni vencidos. Aunque con pérdidas por ambos lados.

2) Evitar el efecto contagio de otros estados. En particular por el lado de la disidencia «iliberal» de estados potentes.

3) Que este efecto contagio de salida no se dé en Estados que forman parte del euro y que haya nuevos Estados que adopten el euro, dando una señal de confianza.

4) Que se finalice la Unión Bancaria, pieza fundamental para el funcionamiento del euro.

5) Que la UE avance rápidamente en la reforma del Tratado que potencie la unión fiscal de los Estados del Euro y establezca un marco de condiciones más flexibles para los Estados que están fuera de la UE o que quieran estar.

6) En la reforma del Tratado o en su interpretación, se debe avanzar en todo lo referente a asilo y emigración económica, reforzando el núcleo de estados que aceptan transferir competencias hacia la Unión en estos temas.

7) Que no avance el proteccionismo en el ámbito mundial, ni se contagien Estados miembros de actitudes proteccionistas en lo comercial.

«Europa será más débil en la medida que las condiciones anteriores no se cumplan», concluye.

Escenarios problemáticos

El proyecto europeo se debilitaría en estos escenarios:

-Una nueva recesión que pueda poner en dificultades a los Estados con elevada deuda y que puedan hacer fracasar el euro, sea porque algunos no pueden aguantar u otros no quieran aguantar.

-Una nueva crisis migratoria.

-Una crisis política externa que impulse al alza los precios de la energía no renovable, antes de terminar con la transición energética.

-Un Reino Unido de gran éxito después de su salida, que incentivara a algunos Estados a hacer lo mismo.

-Un Reino Unido compitiendo en los mercado mundiales, firmando tratados comerciales con grandes potencias y debilitando las posiciones de competitividad de la Unión Europea.

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