Gestos simbólicos, pero también importantes concesiones a Cataluña

El Gobierno admite en su documento de trabajo que estudiará la propuesta de un cupo similar al vasco.

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, recibe al presidente del Gobierno central, Pedro Sánchez, en el Palau de la Generalitat
El presidente de la Generalitat, Quim Torra, recibe al presidente del Gobierno central, Pedro Sánchez, en el Palau de la Generalitat

Madrid / La Voz

La reunión entre Pedro Sánchez y Joaquim Torra estaba condenada de antemano al desencuentro y el fracaso político porque los dos protagonistas hablaban ya de realidades absolutamente distintas en cuanto a la agenda, el contenido y los objetivos de esa entrevista. Sin embargo, la cita deja gestos, símbolos, propuestas y posicionamientos de relevancia política y también destacadas concesiones a Cataluña que van más allá del propio debate sobre el desafío independentista. 

Autonomía tributaria

Pacto fiscal como el vasco. Aunque Torra despachó despectivamente el documento de 44 puntos presentado por Sánchez como un asunto menor que no forma parte de la mesa de negociación, ese texto contiene importantes concesiones políticas y económicas a Cataluña. La más relevante es la que figura en el punto ocho, que habla de «Autonomía financiera y tributaria de Cataluña». El Gobierno se compromete estudiar, y por tanto no rechaza, los «planteamientos tributarios de la Generalitat» de cara a la nueva financiación autonómica. El planteamiento de la Generalitat no es otro que obtener un pacto fiscal similar al del Cupo vasco, por el que recaudaría todos sus impuestos. Esa petición, que se sitúa fuera de la Constitución, fue precisamente el origen de todo el procés cuando Mariano Rajoy se negó a aceptar el órdago lanzado por Artur Mas. El Gobierno contempla también negociar bilateralmente con la Generalitat la cesión a Cataluña la gestión del 0,7 % del IRPF para fines sociales. 

«Seguridad jurídica»

Sin referencias a la Constitución. Ni en el texto presentado por Sánchez a Torra, ni en la intervención posterior del presidente del Gobierno se menciona la Constitución como el marco infranqueable en cualquier negociación. Una vez más, el Ejecutivo habla de una solución al «conflicto» con «respeto a la seguridad jurídica». Una expresión acuñada en el acuerdo de Pedralbes entre Sánchez y Torra. Los independentistas se han referido en varias ocasiones a esa fórmula para explicar que no se trataría de la seguridad jurídica actual, sino de la vigente en el momento de acuerdo. Es decir, que la Constitución podría reformarse para pactar cuestiones que ahora no caben en el marco legal. Además, Sánchez llegó a decir que «la ley por sí sola no basta». 

Visita de Estado

Protocolo intencionado. Joaquim Torra no pretendía llegar a ningún tipo de acuerdo con Pedro Sánchez una vez que ha dado por agotada la legislatura catalana y anunciado el adelanto de las elecciones. Por ello, estaba más interesado en las cuestiones de imagen que en el contenido político. El protocolo de la entrevista se diseño para dar la apariencia de una visita de un mandatario de un Estado extranjero y de una reunión entre iguales. Torra forzó a Sánchez a pasar revista a la formación de gala de la guardia de honor de la policía catalana, e incluso indicó al presidente del Gobierno que debía colocarse a su derecha en el recorrido. A la escenificación de un diálogo entre iguales contribuye también que Sánchez y Torra se comprometieran a encabezar la mesa de negociación, desbordando así el marco político de una comisión bilateral. 

Autodeterminación

Fórmula ambigua. Tal y como había planteado previamente Torra, la reclamación del derecho a la autodeterminación formó parte de la agenda de la entrevista. Al ser preguntado por ello, Sánchez eludió dar una respuesta taxativa en el sentido de que no cabe discutir sobre la autodeterminación porque no existe en la Constitución española ni es aplicable a Cataluña en la legislación internacional. En lugar de ello, se refirió a que el hecho de que Torra la reclame demuestra que el diálogo será «largo y complejo». El presidente catalán aprovechó esa respuesta para decir que Sánchez «reconoce el derecho a la autodeterminación y el referendo aunque el camino sea largo». «Es interesante que haya usado esta expresión», señaló, aunque incluso aquí lamentó que Sánchez no le diera respuesta sobre «el fin de la represión». 

PP, Vox y Ciudadanos acusan a Sánchez de humillarse y de «rendir pleitesía» a un «presidente ilegítimo» 

«Bomba de oxígeno para los separatistas», «humillante», «lamentable», «farsa», «saludo a un delincuente». Esos son algunos de los calificativos con los que se refirieron los líderes de la oposición a la reunión entre Pedro Sánchez y Joaquim Torra. Pablo Casado, presidente del PP, consideró que el presidente del Gobierno fue a Barcelona a «rendir pleitesía» a Torra y criticó que fuera recibido por el presidente catalán como «un dirigente extranjero». «Este Gobierno ya no engaña a nadie y funciona con la respiración asistida de una bomba de oxígeno que es separatista», señaló durante su intervención ante el Grupo Popular en el Congreso. Calificó a Sánchez de «rehén» de los independentistas y advirtió de que actuará judicialmente contra él si «cede» ante el separatismo negociando lo que «la Constitución y el ordenamiento jurídico le impiden negociar». «Es una estación más en la escapada», dijo el líder popular sobre la supuesta salida del PSOE del bloque constitucionalista, en lo que calificó como un proceso de «colonización» de instituciones democráticas para «complacer» a sus socios independentistas.

Santiago Abascal, líder de Vox, criticó el encuentro entre un «presidente ilegítimo de España» con un «presidente ilegal de Cataluña que debería estar fuera del cargo y detenido hace mucho tiempo». Abascal cargó también contra el jefe de Gabinete de Presidencia, Iván Redondo. «El cortesano de [la] Moncloa saluda al delincuente Torra con la inclinación de cabeza que Sánchez le niega al único que la merece: el rey», indicó en un mensaje en Twitter. En parecidos términos se expresó la portavoz de Ciudadanos en el Congreso, Inés Arrimadas, que afirmó que el Gobierno de Sánchez «ha bajado la cabeza ante los separatistas». A su juicio, resulta intolerable que «un inhabilitado como Torra juegue a ser jefe de Estado» y también que Sánchez «legitime la farsa para no enfadar a sus socios» humillando así «a todos los españoles».

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