Sánchez cumple un mes de mandato hiperactivo, pero con luces y sombras

El Gobierno ejecutó en un tiempo récord tres grandes promesas, pero cometió graves errores de gestión y comunicación

Los antidisturbios disuelven una manifestación de agricultores en Don Benito (Badajoz)
Los antidisturbios disuelven una manifestación de agricultores en Don Benito (Badajoz)

Madrid / La Voz

Pedro Sánchez cumple este sábado un mes como presidente del primer Ejecutivo de coalición de la reciente etapa democrática con un balance que refleja hiperactividad en estos 31 días, pero que deja también luces y sombras tanto en la gestión como en la comunicación y la coordinación entre las dos fuerzas que integran el Gobierno. Para mejorar en esos aspectos, el Ejecutivo de coalición se reúne este sábado en la finca estatal de Quintos de Mora (Toledo). 

Coordinación

De la desorganización a la sintonía. Los primeros pasos del Gobierno reflejaron una descoordinación entre el PSOE y Unidas Podemos. Sánchez anunció que el Ejecutivo tendría cuatro vicepresidencias sin contar con Pablo Iglesias, nombrado vicepresidente segundo. Iglesias, por su parte, cargó el mismo día de su toma de posesión contra la Justicia española por haber «humillado» al Estado al ser desautorizada por los jueces europeos. Algo que obligó a la Moncloa a emitir un comunicado para apagar el incendio. En los días posteriores, sin embargo, la sintonía entre ambos socios ha sido total, pese a que el Gobierno ha tomado medidas difíciles de asumir por el partido morado, como el nombramiento de la exministra del PSOE Dolores Delgado, a la que Podemos vinculó a «las cloacas del Estado», como fiscala general del Estado. Y, en lo que afecta a las formas, el aplauso de los ministros de Unidas Podemos al rey en el Congreso reflejó un claro cambio de actitud del partido morado desde que se sienta en los bancos azules. 

Cumplir el programa

Rápido cumplimiento de tres promesas. El Gobierno ha logrado en este mes sacar adelante tres de las promesas más relevantes de su programa. Revalorización de las pensiones, subida de sueldo a los funcionarios y, sobre todo, un nuevo incremento del salario mínimo interprofesional pactado con los sindicatos y la patronal, quizá el mayor éxito del Ejecutivo. El Gobierno recibió sin embargo la mala noticia, no achacable a este mes, de que en enero se destruyeron 244.000 empleos y se registró el peor dato de afiliación desde el año 2013. 

Política exterior

Cambio de estrategia. La crisis abierta por la reunión entre el ministro de Transportes, José Luis Ábalos, y la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, refleja, al margen de los graves errores de comunicación, un cambio de posición en política exterior en el que se incluye un fallido intento de suprimir la secretaría de Estado para Latinoamérica y un distanciamiento de Alemania y Francia en la UE. 

El campo se rebela

Una sorpresa para el Gobierno. El Ejecutivo se ha visto sorprendido por la movilización de agricultores, ganaderos y trabajadores del campo exigiendo soluciones a un modelo insostenible de precios. Tras el primer conflicto, saldado con cargas policiales contra los manifestantes que pretendían reunirse con el ministro de Agricultura, Luis Planas, el Gobierno reaccionó culpando a lo grandes supermercados, lo que generó malestar en el sector. 

Devolución del IVA

Conflicto con las autonomías. La negativa del Gobierno a devolver a las comunidades los 2.500 millones de euros correspondientes a la liquidación del IVA del año 2017 generó un grave conflicto no solo con las comunidades gobernadas por el PP, sino también con presidentes autonómicos del PSOE, dispuestos a llevar al Ejecutivo a los tribunales para recuperar esas cantidades. 

Cataluña

Bandazos y sometimiento a ERC. La crisis en Cataluña ha sido una prioridad en este mes. Sin embargo, Sánchez se movió a golpe de bandazos. Una vez que el presidente catalán, Joaquim Torra, dio por acabada la legislatura autonómica, Sánchez anunció que no se reuniría con él y aplazó la mesa de negociación comprometida. Pero la presión de ERC y su amenaza de no aprobar los Presupuestos le obligaron a rectificar y a reunirse con Torra con un catálogo de concesiones políticas y económicas a Cataluña.

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