Barr dice que los tuits de Trump imposibilitan su labor

Pese a las actuaciones del presidente, el fiscal general defiende la independencia de su departamento

William P. Barr, fiscal general de Estados Unidos
William P. Barr, fiscal general de Estados Unidos

Washington / E. La Voz

Es la voz de su amo. Esa es la opinión que se tiene de él fuera del trumpismo. Una caricatura de la revista The New Yorker resumía hace unos meses esa percepción: aparecía retratado como un limpiador de zapatos del presidente. Fiscal general desde febrero del 2019, William Barr llegó al cargo después de posicionarse pública y repetidamente de su lado. Incluso durante la investigación del Rusiagate, y sin que nadie se lo pidiera, escribió un memorando crítico con algunos aspectos de la investigación y lo entregó al Departamento de Justicia. Ahora, al frente de él, ha sorprendido con unas declaraciones sobre los tuits de Donald Trump: «Hacen imposible mi trabajo».

Lo afirmó en una entrevista con el canal televisivo ABC, en la que Barr apuntó que los «continuos comentarios de fondo» de Trump dificultan la imagen de independencia de su departamento. «Es hora de dejar de tuitear sobre los casos penales», dijo a modo de ruego. Durante la entrevista, el fiscal general trató de subrayar su independencia y garantizó: «Tomaré las decisiones en función de lo que creo que es correcto y no me voy a dejar intimidar o influir por nadie». Ni siquiera por el presidente, cuya respuesta inicial fue subrayar el viernes, precisamente a través de Twitter, que tiene «el derecho legal» de pedirle a su fiscal general que intervenga en un caso. «Hasta ahora he decidido no hacerlo», matizó. Trump fulminaba con un solo mensaje la petición de Barr de que, cuando menos, se guarden las apariencias.

El detonante del rifirrafe entre la Casa Blanca y el Departamento de Justicia se encuentra en la resolución del juicio contra Roger Stone, un viejo amigo de Trump y extravagante consultor político, cuyos tejemanejes se remontan a los tiempos del Watergate de Richard Nixon (de quien Stone tiene tatuado su rostro). Condenado por dar falso testimonio en el Congreso, obstruir a la Justicia y manipular a testigos, entre otros cargos derivados de la investigación de la trama rusa, los cuatro fiscales que han llevado su caso solicitaron entre 7 y 9 años de prisión.

Trump entró en cólera y arremetió contra ellos en Twitter. Horas después, el departamento que dirige William Barr reculó y retiró la petición, provocando la dimisión de los fiscales. En la entrevista, Barr garantizó que su decisión no tuvo nada que ver con la presión del presidente, quien tuiteó de inmediato una felicitación al fiscal general por intervenir.

Según Barr, el tuit de Trump sobre el caso Stone le puso en una encrucijada: «¿Sigues adelante con lo que crees que es la decisión correcta o reculas por el tuit?». El fiscal general testificará en marzo sobre el caso ante el Comité Judicial de la Cámara de Representantes.

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