Egipto despide a Mubarak, su último «faraón»

El exdirigente, de 91 años, permanecía en cuidados intensivos desde que fue operado a finales de enero

Mubarak, en el 2012, cuando fue juzgado
Mubarak, en el 2012, cuando fue juzgado REUTERS

Madrid / Colpisa

Egipto despide al exdictador Hosni Mubarak con tres días de luto oficial y un funeral de Estado para quien gobernó con puño de hierro el país tres décadas, desde 1981 al 2011, año en el que fue apartado del poder por las revueltas sociales de la llamada Primavera Arabe. «Pertenecemos a Dios y a él debemos volver. Mi padre, el presidente Mubarak, ha acudido a la misericordia de Dios. Oh, Dios, perdónale y ten piedad», escribió este martes su hijo Alaa en Twitter en un mensaje que supuso la confirmación familiar del fallecimiento del exlíder a los 91 años. El funeral se celebrará en la mezquita El Moshir Tantaui de Nuevo Cairo, según informó el diario Al Ahram.

Desde la presidencia egipcia expresaron su «gran pesar» por la pérdida y le recordaron como «uno de los líderes y héroes de la gloriosa guerra», en referencia a la guerra de Yom Kippur en 1973, en la que Mubarak era jefe de la Fuerza Aérea. El abogado de la familia, Farid el-Dib, informó de que el expresidente permanecía en cuidados intensivos desde enero, cuando fue sometido a una cirugía intestinal en un hospital militar.

El faraón era vicepresidente cuando un islamista asesinó a Anwar el-Sadat, lo que le aupó hasta el liderazgo del país y no lo abandonó ya hasta que en el 2011 las calles de Egipto explotaron, al igual que pasó en las de Túnez, Yemen, Siria o Libia. Tres semanas de intensas movilizaciones populares en la llamada Primavera árabe, con el epicentro en la plaza cairota de Tahrir, le obligaron a renunciar y fue recluido en el hospital militar de Maadi, a orillas del Nilo, desde donde tuvo que hacer frente a diferentes procesos judiciales. Fue condenado a cadena perpetua por la muerte de manifestantes pero, en total, cumplió apenas tres años de prisión por apropiación de fondos públicos reservados a los palacios presidenciales. Luego las apelaciones de sus abogados y los cambios políticos en el país, tras el golpe militar contra Mohamed Mursi, primer presidente elegido de forma democrática en el país, hicieron posible que en el 2017 quedara en libertad. El exmandatario no salió solo, ya que la absolución de los cargos por la muerte de manifestantes afectó también a su exministro de Interior, Habib al-Adly, una de las figuras del antiguo régimen más odiadas por los manifestantes por su papel al frente de los órganos de seguridad, considerados responsables de torturas y malos tratos. Estas dos liberaciones marcaron el final de la puerta a la esperanza de cambios en el país que abrió la revuelta de la plaza de Tahrir. Intentos de asesinato Mubarak sobrevivió a media docena de intentos de asesinato, el más grave el que sufrió en Addis Abeba cuando atacaron el vehículo en el que se dirigía a una cumbre de líderes africanos. Se consolidó como un rais que persiguió de forma implacable a los Hermanos Musulmanes y reforzó su mando gracias a los acuerdos con Israel, que le permitieron gozar del apoyo militar y económico de Estados Unidos. Esta ayuda multimillonaria, sin embargo, no tuvo reflejo en un país lastrado por la pobreza, el desempleo y la corrupción, caldo de cultivo para la revuelta que acabó con su mandato en el 2011.

Los elogios a su figura en los medios oficiales egipcios, controlados por el Gobierno, contrastaron este martes con los comentarios en redes sociales de los egipcios exiliados por culpa de la represión. En declaraciones a este medio, el analista Amr Khalifa, desde Estados Unidos, le recordó como «el hombre que robó millones y convirtió la política nacional en un rancho familiar» y destacó que «aunque la cifra oficial dice que fueron 862, por culpa de este asesino murieron muchas más personas durante la revolución de enero de 2011».

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