Barnier admite «serias diferencias» con Londres en la negociación «postbrexit»

La competencia leal y la pesca, dos de los puntos que podrían hacer encallar el acuerdo

Barnier dio cuenta de la primera ronda de negociaciones con Londres
Barnier dio cuenta de la primera ronda de negociaciones con Londres

Bruselas / E. La Voz

El negociador europeo Michel Barnier admitió ayer que la primera ronda de negociaciones en Bruselas sobre la futura relación entre el Reino Unido y la Unión Europea tras el brexit ha concluido «con diferencias, muy, muy serias», aunque todavía tiene esperanzas de lograr un acuerdo antes del 31 de diciembre, cuando concluye el período de transición. A pesar del «espíritu constructivo» de que hacen gala tanto Barnier como su colega británico David Frost, encima de la mesa tienen cuatro puntos de confrontación, que seguirán estudiando el 18 de marzo, esta vez en una reunión en Londres.

El período de transición obliga al Reino Unido a acatar la legislación europea, una situación con la que Boris Johnson no se siente cómodo. Londres no quiere estar sometido a los dictámenes del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ni seguir adscrito a la Carta de Derechos Humanos, dos elementos que en Bruselas consideran esenciales para construir un marco futuro de confianza y estable. Según explicó el diplomático francés, es un tema «serio y grave», ya que trata de «intercambio de datos e información que afecta a la ciudadanía y cuyos derechos debe decidir e interpretar el TJUE». Barnier insistió en la importancia de trabajar en paralelo «contra el blanqueo, el crimen organizado y el terrorismo».

Las garantías que reclama la UE en materia de competencia para evitar prácticas desleales en el campo fiscal, industrial o laboral y distorsiones comerciales no convencen tampoco al Reino Unido, que sostiene que mantendrá los «estándares altos», pero rechaza ponerlo por escrito en el acuerdo ni crear mecanismos de control, explicó Barnier.

El otro gran conflicto es el que atañe a la pesca. Los británicos exigen negociar cada año el acceso de la flota europea a sus aguas. Una opción que Barnier considera «absolutamente irrealizable», además de «poco práctica».

El Gobierno de Johnson repite por activa y por pasiva que no revalidará una prórroga del período de transición e insiste en apostar por un acuerdo de libre comercio similar al que la UE ha firmado con otros países como Canadá. Una propuesta que Bruselas no estaría dispuesta a aceptar, por su proximidad física y el tamaño de la economía de la isla.

Barnier recalcó la importancia de alcanzar «un acuerdo de asociación global en lugar de miles de acuerdos pequeños» para aumentar la «eficacia y evitar duplicidades». El Gobierno británico, por su parte, insiste en que la relación futura postbrexit debe reflejar que a partir del 1 de enero del 2021, Londres «recuperará su independencia legal y económica». El negociador europeo aprovechó para recordar que la situación de enero del 2020 no tendrá nada que ver con el escenario de enero del 2021 y ha insistido en que «los cambios definitivos y las dificultades que habrá, están siendo subestimadas por ambos bloques».

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