Maniobras republicanas en la sombra para renovar la Justicia de EE.UU.

El líder del Senado, Mitch McConnell, presiona a jueces para que se prejubilen de forma que Trump pueda nombrar a jóvenes ultraconservadores

Mitch McConnell
Mitch McConnell

Washington / E. La Voz

Será uno de los legados más duraderos de la presidencia de Donald Trump, el que puede dejar una mayor huella ideológica en el país, con independencia de que renueve o no mandato en las elecciones de noviembre. Desde que tomó posesión del cargo, Trump ha conseguido situar tantos jueces ultraconservadores en el circuito federal que actualmente uno de cada cuatro en ejercicio han sido elegidos por él. Su mayor éxito: colocar dos jueces en el Tribunal Supremo. El ala conservadora de la mayor instancia judicial del país decanta ahora la balanza. Un logro que no hubiera sido posible sin la implicación del líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell.

Las argucias de McConnell fueron decisivas para que Trump colocara a su primer nominado al Supremo apenas semanas después de asumir la presidencia. Con la muerte en febrero del 2016 del juez Antonin Scalia, la Administración Obama propuso en marzo de ese año a Merrick Garland como sustituto, pero McConnell se negó a llevarlo a votación al Senado escudándose en la necesidad de esperar a las elecciones de noviembre. Ahora, cuando faltan exactamente los mismos meses para unas presidenciales, el senador, según el diario The New York Times, está presionando a jueces veteranos para que se acojan a una jubilación anticipada. De esa forma, Mitch McConnell podría llevar a votación de la Cámara Alta las propuestas de candidatos conservadores más jóvenes aprobados por el presidente. Podrían ejercer durante décadas y, por lo tanto, influir en la interpretación de la ley.

Aunque no está claro a cuantos jueces ha contactado el veterano senador republicano, uno de sus colegas reconoció al diario neoyorquino que están intentando comunicarse con los nombrados bajo los mandatos de Ronald Reagan, George Bush y George W. Bush dándoles a entender que dar un paso al lado en este momento podría ser ventajoso. Unas prisas motivadas por la posibilidad de que Trump no logre renovar en noviembre o que, incluso, aunque lo haga, el Senado, responsable de votar las nominaciones, esté a partir de enero en manos demócratas.

De acuerdo con los datos del grupo de presión conservador Article III, más de 90 jueces nominados por los anteriores presidentes republicanos estarían en disposición de acogerse a una prejubilación, lo que abriría ese valioso hueco. El líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, ha advertido de que los senadores republicanos recibirán un «daño significativo en noviembre» si siguen «intentando empujar Estados Unidos hacia la extrema derecha».

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