ERC cede ante la presiones de Torra e impulsa la reforma para celebrar plenos telemáticos

Los secesionistas desatienden el informe de los letrados

Torra, durante una comparecencia telemática en su despacho
Torra, durante una comparecencia telemática en su despacho

Madrid / La Voz

 Las presiones de Quim Torra (JxCat) sobre Roger Torrent (ERC) han hecho mella, y el presidente del Parlamento autonómico ha accedido a impulsar una reforma del reglamento de la Cámara para que las sesiones puedan celebrarse de forma telemática.

El presidente catalán, que tras haber dado positivo en la prueba del COVID-19 se encuentra confinado en la Casa de los Canónigos, residencia oficial del titular de la Generalitat ubicada en pleno barrio gótico de Barcelona, llevaba varios días exigiendo a Torrent que se comprometiese a modificar todos los reglamentos «que hiciesen falta» para poder adaptar las sesiones, algo a lo que este siempre se había negado. Sin embargo, en las últimas horas el dirigente de Esquerra ha dado un giro radical y harán valer la mayoría de la que disfrutan los independentistas en la Mesa para proceder a dicha reforma.

Todo ello, a pesar del informe contrario de los letrados del Parlamento catalán, que en un dictamen recomiendan claramente que «se descarte la posibilidad de habilitar excepcionalmente sesiones no presenciales del pleno», argumentando razones tanto jurídicas como tecnológicas.

Torra ya compareció este miércoles por videoconferencia para dar cuenta de las acciones adoptadas por el Ejecutivo autonómico en la lucha contra el coronavirus. Lo hizo junto al vicepresidente, Pere Aragonès, otro de los dirigentes que ha dado positivo, y arropado por los consejeros de Salud e Interior, Alba Vergés y Miquel Buch, respectivamente. Pero no se dirigió al pleno, ya que en la conexión solo estaban presentes los máximos representantes de cada grupo parlamentario.

 Una vieja petición de JxCat

La petición de JxCat para reformar el reglamento y habilitar la celebración de plenos de manera telemática es muy anterior al coronavirus. Nada más arrancar la legislatura, los neoconvergentes presionaron en este mismo sentido para intentar que Carles Puigdemont pudiese ser investido desde su refugio en la localidad belga de Waterloo, en donde se mantiene lejos de los dominios de la justicia española. A pesar del intento de los soberanistas, la reforma del reglamento no fructificó entonces. Lo desaconsejaron los servicios jurídicos de la Cámara basados, entre otros elementos, en el segundo punto del artículo 70 del reglamento del Congreso, que recoge que «los discursos se pronunciarán personalmente y de viva voz. El orador podrá hacer uso de la palabra desde la tribuna o desde el escaño». La prohibición fue avalada por el Tribunal Constitucional, atendiendo a un recurso presentado por el PP. Torrent decidió acatar ante el riesgo de acabar en prisión como su antecesora, Carme Forcadell, que se saltó la normativa una y otra vez favoreciendo a las fuerzas secesionistas hasta la declaración de la independencia.

Esta nueva intentona responde en parte a la necesidad de Puigdemont de recuperar el protagonismo perdido desde la irrupción del coronavirus y a con los comicios autonómicos sin fecha pero a la vuelta de la esquina.

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