Cooperavirus, la plataforma que da solución a la falta de material sanitario

El proyecto, liderado por gallegos, pone en contacto al sector de la sanidad con voluntarios y proveedores

Marcos Saavedra con el resto de sus compañeros, con las pantallas de protección.
Marcos Saavedra con el resto de sus compañeros, con las pantallas de protección.

Santiago / La Voz

Arrancó el lunes y en solo unos días ya ha cubierto la demanda de hospitales y otras administraciones. Cooperavirus es una plataforma que pone en contacto a centros sanitarios con empresas y voluntarios que pueden proveer de material médico u otro tipo de ayuda en la crisis del coronavirus. Detrás está la impronta gallega, la de Designthinking.gal y The Fish, dos firmas de la comunidad, y Acción Explorer, un grupo de emprendedores que se conoció en Silicon Valley y busca soluciones a la pandemia.

Uno de ellos es José Rodríguez Gago, estudiante de Medicina y creador de una start up, que cuenta cómo surgió este proyecto, «vimos que había un montón de iniciativas pero también un problema, faltaba la conexión entre lo que necesitan los hospitales y estas ideas, por lo que a veces se producía material que no hacía falta, o quien lo hacía no sabía cómo distribuirlo». Gago se puso en contacto con su amigo Marcos Saavedra, de DesignThinking.gal, y se pusieron manos a la obra. El hecho de ser un grupo de emprendedores hace que estén familiarizados con el mundo empresarial, las start ups y los makers, por lo que se dedican a recoger las necesidades de material que les plantean los sanitarios, y a buscar empresas o voluntarios que las satisfagan.

Llevan pocos días trabajando, pero Cooperavirus ya ha hecho realidad algunas de estas demandas. Una de las primeras, 600 láminas de PVC transparente y gomas de costura donadas al concello de Ames para fabricar pantallas de protección, que se distribuyeron entre la Policía Local, la brigada de obras o los servicios sociales entre otros.

«Nós o que facemos é detectar necesidades e buscar solucións», dice Marcos Saavedra. Es decir, no importa si se trata de donaciones o de empresas que se dedican a la fabricación de ciertos productos. Ahora, por ejemplo, buscan cañones de ozono para el 061, con los que se desinfectan las UVI móviles. En Castilla La Mancha ya lo han logrado, «nos lo pidió el 112 de allí y llamamos a una empresa distribuidora que nos explicó que podríamos encontrar los cañones de ozono en bodegas, tanatorios y lavaderos de coches», explica Rodríguez Gago. Finalmente, una bodega lo cedió temporalmente para la desinfección de estas ambulancias medicalizadas.

A veces las peticiones llegan de instituciones, como gerencias sanitarias u hospitales, y otras de personal sanitario, como la que les llegó desde Pontevedra solicitando pantallas de protección. «Ya tenemos a un voluntario de allí haciéndolas», dicen. Otro de los ejemplos de cómo se une demanda y oferta es el de Mavesa, una empresa de Vigo de bolsas de plástico, que ya está realizando material para hospitales gallegos.

José Rodríguez Gago admite que de momento hay más solicitudes que proveedores, pero cada vez son más los voluntarios y empresas que ofrecen sus servicios. En algunos casos son donaciones y en otros se cobran, eso es algo que para estos emprendedores no supone un impedimento, «si la petición la hace una gerencia o el departamento de compras de un hospital ellos mismos buscan proveedores, porque necesitan una cantidad y que se siga produciendo, cuando es un sanitario, como en el caso de Pontevedra, no sería justo que tuviese que pagar por este material, se buscan cosas diferentes», concluye Gago.

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