Los estados le imploran a Trump un plan conjunto de acceso a los recursos sanitarios necesarios

El presidente estadounidense decide extender hasta el 30 de abril el distanciamiento social, previsto hasta el día 12


Washington / E. La Voz

Es una proyección, pero augura un trago amargo para Estados Unidos. Según el doctor Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, «millones» de personas contraerán la enfermedad y entre 100.000 y 200.000 podrían fallecer en el país a causa del coronavirus. Los números impresionan, pero ni siquiera son los que anticipan los modelos con el peor de los pronósticos, que calculan más de dos millones de decesos. El doctor apuntó que ese es un escenario «muy improbable, aunque no imposible». En un símil bélico, Fauci dijo que el coronavirus es «un blanco en movimiento» y, por lo tanto, advirtió de que «es fácil equivocarse».

Sin embargo, los apuntes del principal experto en enfermedades infecciosas de la Administración Trump dinamitan los comentarios públicos del presidente. A finales de febrero vaticinó que las infecciones se reducirían a «prácticamente cero» en «un par de días».

Hasta el dia 30

Las palabras del doctor cuestionan los planes de Donald Trump para reactivar de inmediato la actividad económica. Pero la del citado experto es solo una de las voces que escucha el presidente, quien ayer decidió dar un giro y extender el distanciamiento social, inicialmente previsto para finalizar el día 12, coincidiendo con la fiesta de Pascua, hasta el 30 de abril.

La carencia de material médico de protección para los profesionales sanitarios y de respiradores para los enfermos -aquello que Fauci señala como imprescindible para poder plantearse medidas sociales más relajadas-, es precisamente lo que está abriendo más costuras entre los gobiernos estatales y el federal. El estado de Nueva York, epicentro del coronavirus en Estados Unidos, lleva días reclamando 30.000 respiradores. Trump negó que el estado los fuera a necesitar y envió 4.000.

Ante el insuficiente reparto por parte del Gobierno federal, los estados se han lanzado a una competición por conseguir mascarillas y respiradores en un escenario que el gobernador de Illinois, J. B. Pritzker, comparó recientemente «con el salvaje oeste». Un duelo por el escaso material disponible y para el que el neoyorquino Cuomo reclamó «un consorcio nacional de compra organizado entre estados». El gobernador de Virginia, Ralph Northam, se lamentó de que «permitir que el libre mercado determine la disponibilidad y el precio no es la forma en que deberíamos enfrentar esta crisis». Se sienten huérfanos bajo una Casa Blanca cuyos criterios de reparto no comprenden. Solo Florida, gobernada por el republicano Ron DeSantis, ha recibido el 100 % de lo solicitado. Es el mismo estado en que Trump se censó hace unos meses después de décadas como neoyorquino.

Francia deriva a pacientes de focos grandes a otras zonas para evitar el colapso

Francia acelera el traslado de enfermos de COVID-19 desde los principales focos de la epidemia a zonas donde los hospitales no están sometidos a la misma presión, con trenes medicalizados que ayer salieron de la región del Gran Este.

En total, 36 pacientes de esa región fueron trasladados en dos trenes de alta velocidad adaptados. El pasado jueves, otro llevó a una veintena de pacientes desde Estrasburgo (noreste) al noroeste de Francia, donde la situación en los hospitales no es tan crítica. El sábado hubo una evacuación en helicóptero militar de dos personas desde Metz a la ciudad alemana de Essen, una operación simbólica. Otros fueron conducidos a hospitales de Suiza y Luxemburgo.

En los hospitales del Gran Este han muerto 753 personas con coronavirus, hay 3.607 infectados, y, de ellos, 747, en reanimación. El coronavirus se llevó en la noche del sábado al exministro de Sarkozy Patrick Devedjian, de 75 años, y ex secretario general de la UMP.

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