El Gobierno italiano teme revueltas entre los más desfavorecidos y saqueos de comercios

La ministra Lamorgese: «Estoy preocupada por la situación general que se vive en el país. Los ciudadanos tienen exigencias primarias de las que el Estado tendrá que hacerse cargo»


Roma / Corresponsal

A los problemas sanitarios que Italia está sufriendo por la expansión del COVID-19 se unen ahora los provocados por el prolongado período de confinamiento de la población y de parálisis de la actividad económica. La preocupación del Gobierno de Giuseppe Conte se centra en contener el malestar creciente que existe sobre todo en el sur del país, con riesgo de revueltas y saqueos en los supermercados. Un temor que el jefe de la policía, Franco Gabrielli, ha comunicado ya a la ministra del Interior, Luciana Lamorgese, y al propio Conte.

Hasta ahora, las fuerzas del orden han conseguido controlar las situación, pero la ministra Lamorgese se mantiene en alerta: «Estoy preocupada por la situación general que se vive en el país. Los ciudadanos tienen exigencias primarias de las que el Estado tendrá que hacerse cargo», explicó en una entrevista televisiva en la que dejó claro que «no serán tolerados comportamientos ilegales».

El cierre de las actividades económicas ha llevado a millones de italianos a trabajar desde casa o a sufrir una regulación de empleo, tal y como lo permite la ley, pero no se han tenido en cuenta las amplias bolsas de pobreza o de economía de subsistencia que existen sobre todo en el Mezogiorno (sur). Son empleados eventuales, precarios, vendedores ambulantes y, sobre todo, trabajadores en negro que desde hace tres semanas se han visto sin recursos económicos para cubrir las necesidades más básicas como la compra de alimentos. En Sicilia ya se han vivido algunos episodios de revuelta como el hombre que en un supermercado de Palermo se presentó en la caja con el carro de la compra lleno pretendiendo no pagar.

Infiltración de la mafia

También preocupan a la policía los mensajes que circulan en las redes sociales en los que se espolea a la revuelta y al saqueo de supermercados o se amenaza con pistolas. Otro temor es la infiltración de la mafia que podría aprovechar la crisis sanitaria y económica para intentar «reclutar» adeptos a través de la financiación ilícita ofreciendo dinero líquido a cambio de cuotas en sociedades. También se teme el desvío de fondos de ayudas a las empresas a través de funcionarios y políticos corruptos. El alcalde de Palermo, Leoluca Orlandi confirma esta posibilidad: «La mafia se aprovechará de la falta de liquidez simplemente necesaria para la supervivencia, siguiendo una dimensión criminal que a su vez es social y esto es peligrosísimo».

Para intentar cubrir las necesidades básicas de las familias, el Gobierno de Conte decidió el sábado anticipar la entrega de 4.700 millones de euros a los ayuntamientos para distribuir entre quienes carecen de ingresos. El 60 % de esa cantidad irá al sur. Uno de los sistemas de ayuda será con bonos de 25 o 50 euros canjeables en supermercados o tiendas de alimentación concordados. También se utilizarán los bancos de alimentos, que serán potenciados con estas ayudas. Se intenta llegar así hasta el 15 de abril, cuando se empezarán a entregar los 600 euros presupuestados en el decreto Cura Italia para autónomos y personas con bajos ingresos.

La policía detecta mensajes en las redes que promueven disturbios y asaltos

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