La falta de diálogo complica a Sánchez la mayoría para aprobar sus medidas

El Gobierno sondea sus apoyos para convalidar los decretos ante el giro del PP, ERC y PNV

Casado asegura que no habla con Sánchez desde hace 12 días
Casado asegura que no habla con Sánchez desde hace 12 días

MAdrid / La Voz

La queja es generalizada entre los partidos de la oposición, los socios del Gobierno que apoyaron o facilitaron la investidura de Pedro Sánchez, los presidentes autonómicos y la patronal. El presidente del Gobierno está asumiendo en solitario, en el marco del estado de alarma, medidas sin precedentes en la historia de España que afectan a la economía y reducen los derechos de los ciudadanos sin consensuarlas con nadie y sin establecer siquiera un diálogo previo con las fuerzas políticas y los agentes sociales.

Sánchez se ha limitado por ahora a exigir unidad y reclamar apoyo y lealtad, pidiendo que se deje para más tarde cualquier crítica a su gestión. 

Podemos pide «humildad»

Pero esa posición de adoptar el papel de comandante en jefe que asume toda la responsabilidad sin necesidad de consensuar las decisiones a pesar de estar en minoría en un Congreso que debe convalidar todas las medias adoptadas por decreto, ha acabado provocando un plante político que deja a Sánchez cada vez más solo en el momento en el que, según los científicos, se acerca el momento crítico de la pandemia. Incluso Unidas Podemos, socio del PSOE en el Gobierno de coalición, admitió ayer que el Ejecutivo debe escuchar y ser más «humilde», según afirmó la ministra de Igualdad, Irene Montero, afectada por el COVID-19.

En el PP denuncian que Sánchez se comporta como si dispusiera de mayoría absoluta cuando ha perdido por razones opuestas el apoyo del PNV, que no comparte el parón casi total de la economía, y de ERC, que exige medias incluso más contundentes. 

El Gobierno gana tiempo

La posibilidad de que el Gobierno perdiera en el Congreso la votación de la convalidación de las medidas, que todavía no tiene fecha y para la que dispone de 30 días a pesar de que su entrada en vigor es inmediata, parece remota porque sus consecuencias serían catastróficas. Pero, ante esa posibilidad, el Gobierno gana tiempo y no ha convocado la sesión en que deberá votarse, que no está prevista ni siquiera para la próxima semana.

El Ejecutivo ha iniciado ya los contactos entre las fuerzas políticas del Congreso para asegurarse la mayoría. De momento, el PP y el PNV recuerdan a Sánchez que está en minoría y que si quiere su apoyo debe negociar modificaciones en los decretos aprobados y consensuar las medidas, en lugar de limitarse a comunicárselas en las rondas de contactos telemáticos que mantiene con partidos y presidentes autonómicos.

El PNV niega una venganza

A pesar de la falta de diálogo, el Gobierno, sacó adelante por 321 votos a favor la prórroga del estado de alarma gracias al apoyo entre otros del PP, Ciudadanos, Vox, PNV y BNG, con la abstención de ERC, JxCat, EH Bildu y la CUP. Pero esa situación ha cambiado. Ahora, el PP advierte de que si el real decreto «no cambia» no lo apoyará, sin descartar el voto en contra. Vox tampoco compromete su apoyo. Y el PNV, que anuncia que su confianza en el Gobierno está «resentida», no votará a favor del decreto.

Cs puede ser decisivo

El giro de los nacionalistas vascos, que forzaron la convocatoria de la Comisión General de Comunidades Autónomas en el Senado apoyando la petición del PP y dejando en minoría al Gobierno, es el que más preocupa al Ejecutivo por considerarse un socio estratégico. El PNV negó ayer que se tratara de una «venganza» e insiste en que seguirá siendo leal, pero no apoyará los decretos si no hay cambios. Así las cosas, si no se aviene a negociar modificaciones, el Gobierno depende de lo que hagan Ciudadanos y otras fuerzas. PSOE y Unidas Podemos suman 155 votos y el PP y Vox alcanzan 141. Si JxCat, EH Bildu y la CUP votaran en contra, los noes llegarían a 156. Una abstención del PNV y ERC dejaría por la aprobación en manos de los diez diputados de Cs, que de votar en contra tumbarían al Gobierno y dejarían a Sánchez en una situación límite.

El PP advierte de que no apoyará los decretos si no se introducen modificaciones

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a los empresarios

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