El laborismo británico ya tiene nuevo líder:  Keir Starmer

Eurófilo, tendrá que emplearse a fondo para reconstruir el partido tras el fiasco en las últimas elecciones y el adiós de Corbyn

PA Wire dpa

Londres

Los militantes laboristas parecen haberse cansado de perder elecciones y han decidido poner fin a casi un lustro de experimentos izquierdistas radicales al elegir, por abrumadora mayoría, al moderado Keir Starmer como nuevo líder del partido, quien ha prometido llevarlos de nuevo hacia el Número 10 de Downing Street.

Starmer, de 57 años de edad y quien era un reconocido abogado de Derechos Humanos antes de dar el salto a la política en el 2015, se ha impuesto en la primera vuelta con el 56,2 % de los votos; por detrás, su más cercana rival, la diputada Rebecca Long-Bailey, considerada como la heredera del dimisionario jefe del partido, Jeremy Corbyn. Se quedó en el 27,6 %.

«Voy a conducir a este gran partido hacia una nueva era, con confianza y esperanza, para que podamos servir a nuestro país otra vez cuando llegue el momento», afirmó Starmer en un mensaje a través de Twitter y nada más conocer su elección, victoria vaticinada por todas las encuestas.

 La elección de Starmer ha coincidido con el agravamiento de la pandemia del COVID-19 en el Reino Unido, que obligó a cancelar el congreso donde se anunciaría los resultados de las primarias. Precisamente a esta crisis el nuevo líder de la principal formación opositora le dedicó buena parte de su primer mensaje, ofreciendo mano tendida al Ejecutivo del conservador Boris Johnson. «Bajo mi liderazgo nos comprometemos a trabajar constructivamente con el Gobierno. No haremos oposición por hacer oposición ni exigiremos demandas imposibles, sino que tendremos el coraje de apoyar al Gobierno cuando sea correcto», afirmó, aunque dejó  claro que esto no se puede interpretar como un cheque en blanco: «Cuando veamos errores, los denunciaremos».

 Y para probar que cumple su palabra Starmer aceptó mantener una reunión con Johnson la próxima semana para abordar la crisis, informó el londinense The Guardian.

Pero Starmer no solo arranca mandato con la mano tendida a sus rivales tories, sino también a los internos. Así, le pidió a sus rivales en las primarias que acepten trabajar con él y rindió tributo a su antecesor, con quien mantuvo abiertas y públicas diferencias por bréxit. El nuevo líder, quien hasta ahora era el portavoz del partido para el espinoso tema de la salida de la Unión Europea, es un reconocido eurófilo.

A lo largo de la campaña, Starmer -que fue nombrado Caballero del Imperio británico en el 2014, aunque ha renunciado a utilizar el elitista título de «sir» y continúa usando el más común «mr»- dejó claro que uno de sus objetivos era reconciliar a las dos almas que conviven en el laborismo: la centrista, representada por los expremier Tony Blair y Gordon Brown; y la más izquierdista, representada por Corbyn. «Hemos perdido cuatro elecciones seguidas. Hemos fallado en nuestro propósito histórico, pero no tengan dudas de que entiendo la escala de la tarea y de la gravedad de la posición donde estamos en este momento. Tenemos una montaña que escalar, pero la escalaremos y yo haré todo lo necesario por reconectarnos con el país y reengancharnos con nuestras comunidades y los votantes. Donde haya que hacer cambios los haremos, donde haya que repensar cosas, las repensaremos», aseguró.

Las encuestas colocan al partido entre 20 y 25 puntos por debajo los tories de Johnson, y muchos expertos lo atribuyen  tanto al giro a la izquierda impuesto por Corbyn como a su ambigüedad frente al bréxit. Todo ello terminó ahuyentando a los votantes centristas y pro europeos.

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