La incertidumbre se instala en Downing Street ante el inconcreto relevo de Boris Johnson

Raab asume el papel de «sucesor designado» sin aclararse cuáles son sus poderes reales

Dominic Raab, en su primera rueda de prensa como sustituto de Boris Johnson
Dominic Raab, en su primera rueda de prensa como sustituto de Boris Johnson

Londres / E. La Voz

El traspaso temporal del poder de Boris Johnson a Dominic Raab, debido a la convalecencia del primero por el COVID-19, debería haber resuelto un problema. Sin embargo, ha creado otro debido a la ausencia de normas escritas que pongan, en blanco sobre negro, qué puede hacer el ministro de Asuntos Exteriores, en su nueva condición de encargado del Gobierno británico mientras el premier continúe internado en la uci del hospital Saint Thomas. 

Ante la peculiaridad de que el Reino Unido no cuenta con una Constitución escrita que regule el proceso de este tipo de sustituciones, Downing Street optó por recuperar la figura del «sucesor designado». Un recurso que no ha evitado la inconcreción de cuáles son los poderes reales de Raab, al que Johnson nominó para que lo sustituyera con el confuso término de «según sea necesario».

Las dudas sobre las potestades de Raab las puso sobre la mesa, con o sin intención, otro miembro del Gobierno: el ministro de Gabinete, Michael Gove, quien rechazó aclararle a la prensa si el jefe de la diplomacia tendría acceso al maletín roja que activa las armas nucleares con las que cuenta el Reino Unido. «No puedo responder preguntas sobre seguridad nacional (…) Ese tipo de decisiones las tomaremos colectivamente», declaró el funcionario antes de informar que se pondría en cuarentena, porque un familiar presentaba los síntomas del coronavirus.

«Es importante tener el cien por cien de claridad en asunto de seguridad nacional. Debemos anticiparnos a cualquier intento de nuestros adversarios por aprovechar cualquier sensación de debilidad», replicó vía Twitter Tobias Ellwood, quien fue titular de la Defensa en el 2019. «El señor Raab tiene el poder, de acuerdo al Gabinete, de declarar la guerra si fuera necesario», señalaron fuentes gubernamentales al diario The Independent, aunque otros informantes apuntaron que Raab no tiene facultades plenas y prueba de ello es que no despachará con la reina Isabel II. 

Lo que está claro es que el jefe de la diplomacia británica será el encargado de liderar la campaña contra el coronavirus, y como tal encabezará las reuniones del comité de crisis Cobra. En caso de que Raab diera positivo en coronavirus, el designado para tomar las riendas del Ejecutivo es el titular de Economía, Rishi Sunak, un fiel a Johnson que sustituyó en febrero al dimitido Sajid Javid.

Raab, de 46 años e hijo de un refugiado judío checo, intentó el verano pasado hacerse con las llaves de Downing Street en las primarias en la que los conservadores eligieron al sucesor de Theresa May. Boris Johnson ganó entonces el cargo, al que ahora ha llegado por el coronavirus Raab.

La prensa británica asegura que Johnson no desconfía de su sustituto temporal, un brexiteer convencido como demostró cuando en el 2018 renunció a su cargo en el Gobierno en rechazo al acuerdo al que había llegado Theresa May con Bruselas para ejecutar el divorcio. En su primera intervención tras el revelo, Raab quiso dejar en claro que sabe que su nuevo papel es circunstancial. «Si hay algo que sé sobre este primer ministro es que es un luchador y que él volverá a dirigirnos en esta crisis en un corto tiempo», declaró. 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no solo envió sus mejores deseos a su «amigo» Johnson, sino que aseguró que le había solicitado a dos farmacéuticas de ese país permiso para enviarle unos medicamentos experimentales para tratarlo. Aunque no dio detalles sobre las compañías aseveró que los fármacos ya estaban en Londres.

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