Sanders arroja la toalla y convierte a Biden en el candidato a la Casa Blanca

El senador se retira de las primarias demócratas declarando la «victoria ideológica y generacional» de su campaña

Bernie Sanders, candidato demócrata a la Casa Blanca
Bernie Sanders, candidato demócrata a la Casa Blanca

Washington / E. La Voz

Se acabó la revolución de Bernie Sanders. Al menos su candidatura a la presidencia de Estados Unidos. El senador de Vermont, de 78 años, ha hecho cuentas y ha admitido que no le salen. «Estamos unos 300 delegados por detrás del exvicepresidente Biden y el camino hacia la victoria es virtualmente imposible», explicó en un mensaje emitido a través de las redes sociales. El segundo de Barack Obama se convierte de facto en el candidato demócrata a la Casa Blanca cuando todavía quedan por celebrarse más de una veintena primarias, muchas de ellas retrasadas hasta mayo o junio por la propagación en el país del coronavirus.

El nombre del ya excandidato seguirá sin embargo en las papeletas. Aunque Joe Biden se ha quedado sin rival, Sanders animó a sus seguidores a que le sigan votando con el objetivo de acumular el mayor número de delegados para, de esa forma, tener capacidad de influencia en la convención nacional que proclamará en agosto al aspirante.

Sanders, eso sí, felicitó a Joe Biden, a quien definió como «un hombre muy decente» y con quien se comprometió a trabajar «para poder avanzar nuestras ideas progresistas». Biden emitió un comunicado en el que le agradeció que hubiera «puesto el interés de la nación, y la necesidad de derrotar a Donald Trump, por encima de lo demás».

Al menos puntualmente, el mensaje de Bernie Sanders puede servir para aplacar los miedos del establishment a que se repita un escenario de desunión parecido al de 2016 cuando Hillary Clinton fue la nominada. «Habrá quien no esté de acuerdo con la decisión», reconoció el senador, pero añadió que, «en conciencia», no es lógico seguir con «una campaña que no puedo ganar» y cuya continuidad podría «interferir con el trabajo que se requiere de todos nosotros» para combatir la crisis del coronavirus. Se comprometió a trabajar para «proteger la salud y la economía de las familias trabajadoras de nuestro país» desde su asiento en el Senado.

Programa de salud

Precisamente una de las propuestas de cabecera de Sanders ha sido su programa de salud pública (Medicare for All). En su despedida, el senador aprovechó para reivindicar la necesidad de esta transformación de la sanidad estadounidense. «La crisis en la que nos encontramos ha expuesto delante de todos lo absurdo que es nuestro actual sistema». Millones de personas han perdido su trabajo y, por lo tanto, su seguro médico, lo que los expone a la bancarrota en caso de atención médica. «Siempre hemos creído que la salud es un derecho humano, no un beneficio del empleo», reivindicó.

Se va, pero Sanders ha influido en la evolución del partido, que ahora asume como objetivos programáticos ideas centrales de su campaña. Por ello reivindicó «la victoria ideológica», pero también la generacional, al haber sido el candidato de la gente más joven. «El futuro de este país está en nuestras ideas». Un mérito que le reconoció Joe Biden en su comunicado, que admitió que Sanders no «ha dirigido solo una campaña política, ha creado un movimiento» que «es tan poderoso hoy como lo era ayer». Quizá por eso Sanders remarcó que «la campaña termina, pero la lucha continúa».

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