Mayores condenados a seguir en casa: del confinamiento ampliado al permiso de circulación bonaerense

El debate sobre los riesgos de autorizar la salida a la calle de la población de más edad alcanza a los principales países europeos


Ferrol

El anuncio de que, a partir del día 27 de abril, los niños podrán salir a la calle de forma controlada abrió la veda. Y el debate en España sobre la «liberación» de los mayores, especialmente vulnerables frente al COVID-19, no tardó en aparecer. Se discuten ya riesgos y beneficios de autorizar su salida. Una discusión a escala mundial.

Las declaraciones de la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, aseverando que el confinamiento de los más veteranos podría prolongarse hasta finales de año para protegerlos sorprendieron. Y provocaron una primera mirada hacia un colectivo que, todo apunta, será el que más tarde en volver a la normalidad.

No hay recetas infalibles para la flexibilización del confinamiento. Y así, cada país aplica restricciones a la carta para sus mayores. Un sector poblacional que, como anota Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias «no es que se infecten más fácil, es que tenemos que protegerles, porque si se infectan se exponen a un riesgo mayor».

Por polémica, a nivel mundial destaca la situación que viven los mayores en Buenos Aires. Desde ayer, los bonaerenses de más de 70 años tienen que solicitar permiso a la administración local cada vez que quieren salir de casa para ir al supermercado, a la farmacia o a pasear a su mascota. La decisión desató las críticas feroces de los pensionistas, pero se mantiene.

En paralelo, Colombia anunciaba ayer que, una vez que acabe la cuarentena, el 27 de abril, los abuelos tendrán que seguir confinados «al menos hasta el 30 de mayo». Una estrategia con seguidores en Europa.

Países europeos

Así, Emmanuel Macron anunció hace días que los franceses de más de 65 años tendrían que seguir confinados en sus casas tras el 11 de mayo, día fijado para comenzar el desescalada en el país galo. Pero las acusaciones de discriminación le hicieron replegar velas. Y todo quedará en una «llamada a la responsabilidad individual».

Más firmes se muestran en Italia. En la llamada «Fase 2», que se desarrollará por etapas desde el 4 de mayo, los septuagenarios italianos serán los últimos en pisar la calle, sobre todo si tienen enfermedades crónicas. El Gobierno anuncia un programa específico para su protección.

Y otro tanto ocurrirá en Reino Unido, donde habrán de esperar hasta la última fase del plan de reactivación. Según los medios británicos, el Gobierno de Boris Johnson pretende que los mayores permanezcan en sus hogares durante meses, incluso hasta que haya vacuna.

En Alemania, donde se perfila una desescalada por edades, la canciller Angela Merkel ha declarado que «encerrar a nuestros mayores como estrategia de salida a la normalidad es inaceptable desde el punto de vista ético y moral».

Salidas controladas

Mientras, la directora de Salud Pública de la OMS, María Neira, insta a encontrar la manera de proteger a las personas de más edad y, al mismo tiempo, darles ocasión de disfrutar del ocio y tiempo, sugiriendo una gestión de las salidas de este colectivo, por ejemplo, mediante una aplicación móvil.

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