Sánchez afronta sin aliados la votación para la prórroga del estado de alarma

PP y Cs dejan en el aire su voto mientras ERC y PNV advierten de que no la apoyarán

Imagen del último pleno, con el Congreso vacío y los diputados en pie guardando un minuto de silencio
Imagen del último pleno, con el Congreso vacío y los diputados en pie guardando un minuto de silencio

MADRID / LA VOZ

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, afronta la semana más decisiva en la crisis desatada por el covid-19, y probablemente una de las más cruciales de todo su mandato. Su decisión de solicitar al Congreso una nueva prórroga del estado de alarma después de haber adoptado las medidas para la desescalada sin consultar con sus socios de investidura, y sin negociarlas tampoco con la oposición, hacen que afronte sin aliados la votación de este miércoles en el Congreso. No tiene asegurada para nada su aprobación. Una derrota supondría un golpe muy duro para la estabilidad del Gobierno, porque evidenciaría su situación de soledad política y de precariedad parlamentaria.

Sánchez es consciente de las consecuencias que tendría esa derrota y por eso ayer trató de presionar a todos los grupos advirtiendo de que un rechazo a la prolongación del estado de alarma supondría paralizar todas las ayudas sociales y fiscales puestas en marcha para paliar los efectos económicos de la crisis sanitaria.

Hasta ahora, el Gobierno de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos ha sacado adelante con holgura las anteriores votaciones gracias al apoyo del PNV, pero también del PP y de Ciudadanos a la prórroga, mientras que sus socios de ERC y de EH Bildu se han abstenido. Vox, Junts per Catalunya y la CUP son los únicos que votaron en contra en la última ocasión.

La situación ha dado sin embargo un giro porque tanto el PNV como ERC no solo han expresado su rechazo a que el Gobierno actúe sin consultarles, sino que exigen que se devuelva a sus comunidades las competencias para gestionar la desescalada. Y tampoco apoyan que se tome la provincia como referencia para las sucesivas fases. Los nacionalistas vascos han pasado de apoyar al Gobierno a plantearse la abstención e incluso el voto en contra, mientras que los republicanos catalanes podrían pasar de la abstención a un no. El Gobierno negociará de aquí al miércoles para no llegar al Congreso en una situación tan apurada. La inyección de 16.000 millones de euros a las autonomías anunciada ayer por Pedro Sánchez es un primer intento de acercar posturas.

Pero los problemas del Gobierno no están solo entre los socios de investidura. El PP, que hasta ahora ha apoyado todas las prórrogas solicitadas por Sánchez, ha endurecido su postura y deja en el aire el sentido de su voto. Y tampoco Ciudadanos asegura en este momento su voto a favor. El líder del PP, Pablo Casado, insistió ayer en reclamar al presidente claridad y diálogo para la desescalada si quiere lograr su apoyo. «Necesitamos un plan claro para salir de esta, pera eso nos va a tener, para pactar medidas», insistió. El PP acusa a Sánchez de mentir al afirmar que habla todos los lunes con Casado y aseguran que en 43 días solo han contactado dos veces.

Así las cosas, si el PP acabara votando en contra del estado de alarma y también lo hicieran ERC y el PNV, el Gobierno tendría imposible sacar adelante la prórroga por otros 15 días. Si Ciudadanos votara también en contra, los votos negativos serían 182. Si se abstuviera, los noes superarían a los síes por 172 a 162. Y, si los naranjas votaran a favor, la balanza podría quedar en manos del único voto del BNG para deshacer un empate a 172.

La comisión del Congreso, sin pactos sobre sus fines y su presidencia

Si las perspectivas del Gobierno no son buenas de cara a la votación de la prórroga del estado de alarma, incluso en el caso de que logre sacarla adelante, igualmente complicadas lo son en lo que se refiere a la apertura de la comisión creada en el Congreso para la reconstrucción económica y social tras la pandemia del covid-19, que se constituirá este jueves. Tampoco aquí cuenta el Gobierno con apoyos sólidos. Al margen de que el PP y Vox tratan de convertir ese foro en una comisión de investigación sobre la gestión sanitaria y económica del Ejecutivo durante la crisis, los nacionalistas de ERC y el PNV presentarán sus propias propuestas sin consensuarlas con el Gobierno e incidiendo en la necesidad de que las autonomías tengan libertad para implantar sus propias medias sin necesidad de que se establezca un mando único amparándose en el estado de alarma.

El PSOE y Unidas Podemos cuentan solo con 17 votos de los 46 diputados que compondrán la comisión (13 y 4 respectivamente). Necesitan por tanto el apoyo de otros siete para alcanzar una mayoría que les permita controlar la comisión. La primera prueba a la que se enfrentan será la votación para elegir al presidente de este órgano parlamentario, un puesto clave para su funcionamiento. El PP ha propuesto como candidata al cargo a Ana Pastor, que cuenta con simpatías en distintos grupos. Pero el Gobierno tratará de pactar con otros partidos un presidente alternativo. El PP tendrá 9 portavoces y Vox, 5. El resto, incluido el PNV, ERC y EH Bildu solo tendrán un representante.

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