Renuncia el líder liberal de Turingia tras unirse a una protesta de la ultraderecha

Crece y se radicaliza el movimiento contra el confinamiento, que protagoniza la extrema derecha y los conspiranoicos

Thomas Kemmerich ya provocó un terremoto político en enero en Turingia al romper el cordón sanitario con la ultraderecha
Thomas Kemmerich ya provocó un terremoto político en enero en Turingia al romper el cordón sanitario con la ultraderecha

Berlín / CORRESPONSAL

La ultraderecha alemana intenta capitalizar la incertidumbre generada por el covid-19, como hizo con la crisis migratoria en el 2015. La diferencia es que ahora no solo se opone a ayudar a los más afectados, en este caso los países del sur de Europa, sino que también lidera el rechazo hacia las restricciones implementadas para frenar la propagación del virus. Las protestas contra las medidas de distanciamiento social, en las que entretanto participan miles de personas, en su mayoría ciudadanos de extrema derecha y conspiranoicos, se multiplican por toda Alemania.

«El efecto movilizador va más allá del ambiente ultra, pero la derecha radical, incluido el partido AfD, es un actor importante y, en buena parte, uno de los motores de este movimiento», que considera que la pandemia responde a un complot de las autoridades para paralizar la vida pública. Así lo explicaba hace unos días el experto en antisemitismo Gideon Botsch, mientras que la Asociación de Centros de Asesoramiento para Víctimas de la Violencia de Derechas dice haber observado un aumento de los ataques racistas a personas de origen asiático. La jefa del organismo, Judith Porath, responsabiliza directamente a la normalización de los discursos xenófobos entre la clase política.

Ayer mismo el líder del Partido Liberal (FDP) en el land de Turingia se vio obligado a dimitir, tras el escándalo que ha provocado su participación en una marcha contra las restricciones por el covid-19 junto a ultraderechistas, sin respetar la distancia mínima interpersonal de 1,5 metros y sin llevar puesta la mascarilla obligatoria. «Además Thomas Kemmerich deja en suspenso su cargo como miembro de la presidencia, al haber causado serios daños a la formación», reconocían fuentes del FDP. 

Pero no es la primera vez que Kemmerich, quien se disculpó días después de marchar por la ciudad de Gera sin cumplir las normas de seguridad, pone en aprietos a todo el Partido Liberal.

Maniobra polémica

En enero orquestó una maniobra política sin precedentes en el Parlamento de Turingia, del que salió elegido como jefe del Gobierno gracias a los votos de la AfD y de la CDU de Angela Merkel. Una alianza que rompió el cordón sanitario impuesto por todas las formaciones contra la extrema derecha tanto en el ámbito federal como regional, y culminó con la renuncia de la presidenta de la CDU y potencial sucesora de Merkel a la cancillería, Annegret Kramp-Karrenbauer.

Los expertos de seguridad insisten en que el movimiento anticonfinamiento se está radicalizando a un ritmo vertiginoso en Alemania. La última prueba de ello llegó el sábado, cuando dos hombres de unos 35 años acudieron al supermercado sin la mascarilla obligatoria para provocar y tenderles una trampa a dos policías, a los que hirieron de gravedad. 

Redada contra neonazis

Durante los registros a los domicilios de los presuntos agresores, efectuados ayer, las autoridades descubrieron que al menos uno de ellos pertenece a la escena de los llamados Ciudadanos del Reich, un colectivo que niega la legitimidad del Estado moderno alemán y sus leyes.

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