La amarga despedida de Ana Obregón y Alessandro Lequio a su hijo Álex

La actriz estuvo en todo momento arropada por el padre de su hijo y sus dos hermanas, pero las restricciones por la crisis del coronavirus han impedido que les acompañen familiares y amigos


Ana Obregón y Alessandro Lequio se enfrentan a las horas más amargas tras la muerte de su hijo Álex Lequio a los 27 años víctima de un cáncer, un sarcoma de Ewing según apuntan varias fuentes. Los dos, junto a las hermanas de la actriz, abandonaron en la tarde de ayer el apartamento en el que han pasado los últimos meses en Barcelona, donde su hijo estaba recibiendo un tratamiento para tratar de frenar el cáncer que sufría, para acudir al tanatorio a realizar los trámites necesarios para trasladar los restos a Madrid. Una vuelta casa que siempre mantuvieron la esperanza de que no sucediese así.

Con mascarillas y visiblemente afectados, Ana Obregón y Alessandro Lequio se trasladaron desde el tanatorio Sancho de Ávila de Barcelona a la vivienda cercana al hospital Quirón donde Álex permanecía desde el pasado 10 de marzo ingresado. Fue a la llegada al apartamento donde se pudo ver a la actriz muy afectada, con mascarilla y gafas de sol, entrando al portal acompañada de Alessandro Lequio, también con mascarilla. El padre del joven lucía una gorra (un complemento que también solía usar su hijo) y una camiseta azul con un motivo blanco, que casualmente era igual que la que lucía el joven en una de las últimas veces que fue fotografiado en el mes de febrero pasado cuando abandonó la clínica Ruber de Madrid tras unos días ingresado por una gastroenteritis, según confirmó en aquel momento su madre

Ana Obregón y Álex Lequio a la salida del la clínica Ruber en  Madrid en febrero
Ana Obregón y Álex Lequio a la salida del la clínica Ruber en Madrid en febrero

Tras un gesto de agradecimiento a los pésames que recibía de los reporteros que les esperaban entraban en el edificio tras ellos las hermanas de Ana Obregón, Amalia y Celia, que se desplazaron a Barcelona en los últimos días para acompañar a la actriz en este duro trance. También ellas, con mascarillas, agradecieron los ánimos. Una vez que Ana Obregón y Alessandro Lequio entraron en el portal se fundieron en un desgarrador abrazo mientras esperaban el ascensor. 

Completamente devastados se les veía de nuevo este viernes saliendo de los apartamentos en los que se han estado alojando durante esta estancia en Barcelona. Cabizbaja y con la voz rota de dolor, Ana Obregón agradecía las muestras de cariño y el pésame que recibía de los compañeros de prensa que allí se encontraban.

El actual estado de alarma y la fase de desescalada en la que se encuentra tanto Barcelona como Madrid, hacia donde los restos del joven está previsto que viajen este viernes, han impedido que más familiares acompañen a los padres de Álex Lequio en tan duro trance. Solo sus padres y dos de sus tías ha podido acudir al tanatorio, donde únicamente está permitida la entrada de tres personas para asistir a un velatorio. En las últimas semanas en el hospital el joven también estuvo acompañado por Carolina Monje. 

Ana Obregón y Alessandro Lequio tras la salida del tanatorio  donde reposan los restos de su hijo Álex
Ana Obregón y Alessandro Lequio tras la salida del tanatorio donde reposan los restos de su hijo Álex

Mientras se mantengan las restricciones por la crisis sanitaria del coronavirus tampoco se celebrará funeral para que sus numerosos familiares y amigos den el último adiós a Álex Lequio. Ni María Palacios, la actual mujer de Alessandro Lequio a la que al parecer estaba muy unido, ni su hermano Clemente (hijo de Antonia Dell'Atte), ni la numerosa familia Obregón, desde sus abuelos, los padres de Ana (de avanzada edad) hasta sus tíos y primos han podido arropar a sus padres en estos difíciles momentos. Se supone que cuando la situación vuelva a la normalidad se celebre una ceremonia en su recuerdo.

Clemente Lequio, cinco años mayor que el hijo de Ana Obregón volvía a colgar en las últimas horas nuevas imágenes inéditas de los dos juntos. Tras una infancia separados por los enfrentamientos que durante años protagonizaron sus progenitoras, hace años habían logrado que se reconciliasen y habían recuperado la relación fraternal.

«Pocos momentos juntos, pero buenos, privados y sin compartir hasta ahora. Cuanto más miro tus fotos me pregunto como es posible, porque la vida puede llegar a ser tiene tan injusta? No merecías esto. Nadie merece este dolor. Muchas gracias de corazón a todos por los mensajes de apoyo que habéis mandado no solo a mí, sino a toda la familia. Es increíble y conmovedor ver cuántos habéis sido. Esto demuestra lo mucho que se quiere a Alex y el indeleble ejemplo que ha dejado en el enfrentar la enfermedad con coraje, valentía y dignidad como un auténtico gladiador hasta el final. Te quiero. Todos te quieren Alex y créeme que jamas serás olvidado», escribía Clemente Lequio. 

Celia y Amalia, las hermanas de Ana Obregón viajarón hasta Barcelona
Celia y Amalia, las hermanas de Ana Obregón viajarón hasta Barcelona

La que también ha dedicado una publicación llena de cariño a Álex Lequio ha sido su novia, Carolina Monje, que no se separó de él en estos difíciles momentos. Pese a que poco después la borró, Chance se hace eco de ella. «Mi niño bonito, mi bebé de bebé, mi amor, mi luz, mi Puchum, mi TODO. Para mí siempre habrás ganado la batalla al más fuerte y al más luchador», comenzaba la diseñadora. «Nos has dado una lección de vida a todos los que te rodeábamos, por todo lo que derrochabas; fuerza, felicidad, amor, sentido del humor, carisma, inteligencia, sabiduría, saber estar, amigo de tus amigos y lo mejor de todo, es que eres y serás el mejor novio que nadie podría desear. Gracias de todo corazón por estos casi dos años contigo, los mejores años de mi vida. Doy millones de gracias a la vida y a ti por haberme brindado la oportunidad de conocerte y compartir cada instante desde entonces. Nuestros amaneceres en Vivood, los paseos en Santorini, los baños helados en Laponia y nuestros atardeceres en Es Vedra. Tengo tantísimos recuerdos juntos y todos me hacen llorar de risa o de felicidad. Nuestra manera de hablar como niños pequeños, de cuidarnos, de querernos, de amarnos incondicionalmente y apoyarnos en todo», continuaba.

Carolina Monje junto a Ana Obregón, hace días en la terraza de la habitación donde estaba Álex Lequio
Carolina Monje junto a Ana Obregón, hace días en la terraza de la habitación donde estaba Álex Lequio

«Hasta que un maldito 13 de mayo truncó tu vida y por consecuencia, la de todos los que te queríamos. Todos nuestros planes de futuro se acabaron en aquel instante. Pero en el fondo sé que estás aquí conmigo, lo sé, te siento muy cerca y sé que siempre estaremos juntos. Darle las gracias a los mejores padres que podrías haber tenido, a los que admiro por su incalculable fuerza, valentía y amor hacia ti. Siempre formarán parte de mí. Como solías decir, somos tus compañeros de batalla y creo que no podrías haber escogido mejor. Gracias por haber traído a este mundo al hombre de mi vida.Te amo por y para siempre, mi niño bonito», finalizaba la larga carta. 

Ana Obregón: «Se apagó mi vida»

Horas después de conocerse la noticia del fatal desenlace Ana Obregón ha hecho sus primeras declaraciones, colgado una foto de los dos juntos muy sonrientes y un escueto mensaje: «Se apagó mi vida». La actriz, de 65 años, tuvo a su único hijo a los 42 años y cuando el niño era pequeño se separó de Alessandro Lequio tras una infidelidad, pero siempre mantuvo con él una excelente relación con él y contaba que tenía las llaves de su casa para acudir siempre que quisiera a ver a su hijo. Muchos recordaban en las últimas horas que la fatalidad ha hecho que su hijo muriese a los 27 años, la misma edad que tenía su pareja, el jugador de baloncesto Fernando Martín, cuando pereció en un accidente de tráfico en 1989, apenas unos antes de conocer a Alessandro Lequio.

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Se apagó mi vida.

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Hace casi dos meses la actriz colgaba una foto suya de cuando era pequeña con motivo de su cumpleaños. «Este fue el primer cumpleaños más feliz de mi vida porque mis padres me regalaron la muñeca Dulcita. No os puedo mentir y decir que este ha sido el cumpleaños más feliz de mi vida pero sé firmemente que el año que viene lo será porque los caminos más difíciles siempre llevan a lugares bonitos. Gracias de corazón por todas vuestras felicitaciones de cumple. Me dan la vida», escribía. 

Por su parte Alessandro Lequio, que desde hace un tiempo ya no acudía a su trabajo en El programa de Ana Rosa (como ya hizo en el 2018 cuando se trasladó con Ana Obregón y Álex a Nueva York donde recibió el primer tratamiento) colgaba en las últimas horas un tuit muy emotivo en inglés: «Ok, Alex tiene esto ... Te sacaré del bosque, pero mientras tanto recuerda que eres y siempre serás mi luz y mi centro. Hasta el último bullit. Es el mayor honor ser tu padre. Dios te bendiga Àlex».

Y compartía una publicación de uno de los centros educativos en los que estudió el joven. 

Un día antes de la muerte de su hijo un texto en Twitter en el que hablaba del fallecimiento de Steve Jobs. «En 2011 Steve Jobs murió a la edad de 56 años de cáncer de páncreas, dejando una fortuna de 7 mil millones de dólares y estas fueron algunas de sus últimas palabras: En este momento, acostado en la cama, enfermo y recordando toda mi vida, me doy cuenta que todo el reconocimiento y la riqueza que tengo no tiene sentido frente a la muerte inminente. Tengo el dinero para contratar al mejor en la tarea que sea, pero no es posible contratar a alguien para que cargue mi enfermedad. El dinero puede conseguir todo tipo de cosas materiales, pero hay una cosa que no puede comprar: LA VIDA», escribía. 

«En cualquier etapa de la vida en la que te encuentres ahora, agradece y disfruta al máximo de las pequeñas cosas y atesora el amor de tu pareja, tu familia y tus amigos, para que cuando llegue el día en que baje el telón, puedas llevar contigo la verdadera riqueza de este mundo», finalizaba el texto que colgó en la red social cuando la vida de su hijo se estaba apagando. 

Las muestras de dolor y pésame se han sucedido en las últimas horas en las redes sociales, tanto por parte de su entorno más cercano como de miles de anónimos que sin conocer a Álex Lequio han sentido profundamente la muerte de un joven que siempre se mostró optimista y con ganas de vivir. Especialmente emotivo fue el de Ramón García, compañeró de Ana Obregón durante años en ¿Qué apostamos? en pleno directo en el programa diario que presenta en la televisión autonómica de Castilla-La Mancha. «A Aless, me cuesta mucho hablar de él en pasado, le conocí cuando era un bebé, le he visto crecer y para mí era un chico muy especial. Hoy mi querida Ana que estará destrozada pues ha perdido lo que más quería en este mundo, que es a su hijo, a su único hijo y eso tiene que ser durísimo. Por eso permítanme que hoy le mande desde aquí todo mi cariño y que mi trabajo hoy se lo dedique al recuerdo de Aless y a la que, durante tantos años, fue mi querida compañera de trabajo y que, después de todos esos años, sigue siendo una de mis amigas. Ella es una chica maravillosa y su chico Aless también lo era o sea que el beso más grande desde aquí querida Ana y como hacíamos cada vez que empezábamos cada programa de ¿Qué apostamos? te agarro de la mano, empieza la música porque la vida tiene que seguir y hoy haré también el programa contigo. Un beso muy fuerte, te veré dentro de poco», decía al borde de las lágrimas.

Especialmente emotiva ha sido el mensaje que uno de los grandes apoyos de Ana Obregón, Armando Raúl, colaborador de El programa de Ana Rosa. «La vida sigue, dicen, pero no siempre es verdad. A veces la vida no sigue. A veces solo pasan los días. Pero encontraré la forma para que vuelvas a sonreír amiga, entre todos los que te queremos lo conseguiremos. Cuanto dolor por favor, ayúdala Dios mío, ayúdala Eterno Aless,descansa en paz», escribía uno de los mejores amigos de la actriz en su cuenta de Instagram junto a una foto de los tres juntos.

Dos años de lucha con el peor final

La noticia de su enfermedad se conocía cuando la revista Diez Minutos publicaba unas fotografías de Álex Lequio, junto a su novia de entonces, su madre y su padre entrando en un hospital de Nueva York especializado en el tratamiento de cáncer, el Memorial Sloan Kettering Cancer Center. Durante meses, lo que le sucedía a Álex Lequio estuvo rodeado de un gran secretismo. «No voy a hablar. Lo estamos llevando todo en silencio», declaraba en aquel momento el joven a El Español

Fue en un acto en el que en un principio se habló de que Álex Lequio podría asistir, ya que lo organizaba su empresa, cuando su padre, Alessandro Lequiopuso nombre a la enfermedad que sufría y explicaba además los motivos por los que habían tomado la decisión de que se tratase de la enfermedad en Estados Unidos. «Por su edad, hemos preferido que esté en las mejores manos y las mejores manos encima son las de un español, Josep Baselga. Y es algo que debería llenarnos a todos de orgullo», aseguraba. «El cáncer es un tratamiento largo y penoso en el que no hay novedades ni evolución hasta que todo termina. Es una enfermedad larga y dura», terminaba. 

Se terminaban así meses de total hermetismo entorno a la salud del joven, que en octubre del 2018 reaparecía en público muy animado y optimista. «Muchas gracias por venir. Estoy muy agradecido por todo el apoyo. Y nada... ánimo a todos los luchadores. Gracias de corazón», aseguraba. «No hay que dramatizar», declaraba en una entrevista en la revista ¡Hola! hace unos meses. «El cáncer no es sinónimo de fatalismo y muerte, sino al revés: es sinónimo de vida», añadía. Incluso bromeaba con su cambio físico: «A mí, mirarme al espejo y parecer un reptil me hace gracia. Pero entiendo que haya gente que igual ese cambio físico le pueda impactar». 

También su madre, Ana Obregón, que lo dejó todo para acompañar a su hijo en tan duro momento, habló abiertamente de cómo afrontaron la enfermedad, de un cáncer cuyo pronóstico nunca fue bueno, pese a que no perdieron la esperanza. «Cuando el médico me dice "su hijo tiene un tumor", es como si se hubiera bajado de repente el telón de mi vida», explicaba en ¡Hola!. «Me pasé toda la noche llorando sentada al lado de mi hijo dormido», aseguraba. Y tres días después se confirmaba el fatal diagnóstico: «Era maligno y, además, de un tipo del que había muy pocos casos en el mundo. Desde ese momento supe que yo ya no podía desmoronarme». La bióloga y presentadora fue muy clara en cómo habían afrontado la enfermedad: «Mi hijo llegó a preguntarme si se iba a morir», confesaba en Volverte a ver, el programa que presenta Carlos Sobera en Telecinco

El pasado mes de diciembre Álex Lequio sufrió una recaída y se vio obligado a cancelar un acto solidario organizado por una marca española de zapatillas en colaboración con la Fundación Caíco. Desde entonces, a pesar de que él mismo y su entorno mantenía la esperanza, su salud no dejó de deteriorarse hasta que moría el 13 de mayo. 

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