Gobierno y oposición intensifican la lucha por el relato de las caceroladas

Pablo Iglesias y Ábalos sufren sendos escraches en sus domicilios en Madrid

Varias decenas de personas salieron a las calles coruñesas siguiendo la llamada de Vox
Varias decenas de personas salieron a las calles coruñesas siguiendo la llamada de Vox

REDACCIÓN / LA VOZ

De los insultos y el desprecio al intento de controlar el relato sobre el descontento de miles de ciudadanos en toda España. Dirigentes del PSOE y de Unidas Podemos salieron en tromba a criticar las manifestaciones con cacerolas y los reproches directos ante las viviendas del ministro José Luis Ábalos, en el norte de Madrid, y del vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, y su pareja, Irene Montero, en Galapagar.

«Esta no es la España que queremos la mayoría de los que hemos construido una democracia y una sociedad libre de odio y de amenazas», publicó la cuenta oficial del PSOE en las redes sociales con un enlace al vídeo de la protesta contra Ábalos.

Fue el propio Iglesias el que tomó la palabra en una entrevista en La Sexta tras el Consejo de Ministros. «Yo digo que los políticos no tenemos derecho a quejarnos. Solo digo que luego las protestas pueden ir a casa de Ayuso o de algún periodista... Creo que los políticos tenemos que aguantar la crítica, pero hay sitios delante de los ministerios, de las sedes de los partidos, en algún acto... Y no hace falta ir a las familias», indicó

Y este martes, el portavoz de Unidas Podemos en el Congreso ha mostrado también su apoyo al ministro y secretario de Organización del PSOE. «Una cosa es el derecho de manifestación y otra muy distinta es que fakeperiodistas de ultraderecha manden a pijos maleducados y agresivos a intimidar y acosar a tu esposa y a tu hija. Lo que no entiendo es por qué no actúan las autoridades», dijo Echenique.

Ander Gil, portavoz del PSOE en el Senado, lamentó el «el inadmisible acoso que ha sufrido» la familia del ministro. «Acosar e intimidar a los ministros de España y a sus familias es lo que algunos entienden por libertad», escribía la portavoz socialista en el Congreso, Adriana Lastra.

Sobre la protesta frente a la casa de Iglesias, dijo el vicepresidente del PP europeo, Esteban González Pons, que igual que lamentó el escrache en la puerta de su casa con los hijos pequeños de su mujer dentro «alentado en la tele por Ada Colau», consideraba cruel el escrache en casa de Iglesias. «La familia, y más los niños, no se meten en política. No vale todo. Así, no», escribió al respecto González Pons. La solidaridad de este dirigente del PP fue minusvalorada por el propio Echenique, que quiso establecer «diferencias importantes» entre las protestas sufridas por Pons y las de Ábalos e Iglesias.

Otros dirigentes del PP, como el exportavoz Rafael Hernando y otros diputado y senadores recordaron los mensajes del líder de Podemos y sus afines durante los escraches a dirigentes del PP. «Antes defendían el jarabe democrático y ahora parece que no les gusta», ironizó Hernando.

El líder de Vox, Santiago Abascal, criticó a Iglesias por lo que entendió como una amenaza. «El vicepresidente del Gobierno amenazando con mandar a su partida de la porra a nuestras casas. En mi tierra ya me lo hicieron sus amigos de ETA. Y aquí estamos». Iván Espinosa de los Monteros admitió estar participando en las caceroladas.

Mientras esas manifestaciones que nacieron en la calle Núñez de Balboa de Madrid se han extendido a toda España, la Coordinadora 25S, que agrupa a colectivos de izquierda y extrema izquierda, y que se creó para organizar las concentraciones para rodear el Congreso en el 2012, prepara nuevas acciones de protesta contra el Ejecutivo, después de que la Delegación del Gobierno en Madrid les haya prohibido celebrar ya dos concentraciones para denunciar el malestar social y también la «brutalidad policial» de la que culpan al ministro del Interior, Grande Marlaska.

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