Brotes localizados en cuatro provincias obligan a aislar a cientos de personas

Ceuta cierra las playas e intensifica los controles policiales para frenar el «incivismo»

Un policía vigila las calles de Lérida, donde se produjo un rebrote
Un policía vigila las calles de Lérida, donde se produjo un rebrote

No hay motivos para la alarma. El Ministerio de Sanidad asegura que los sistemas de control están funcionando, los casos de transmisión comunitaria son muy localizados y, además, se han detectado rápidamente para actuar en consecuencia. Sin embargo, la preocupación existe y está más que presente en algunas comunidades que incluso han tomado ya medidas para frenar los procesos de desescalada de determinados territorios y temen, incluso, tener que revertirlos. Por el momento, estos brotes o repuntes, que no en todos los casos tienen las mismas características, se han traducido en unas cuantas decenas de infectados y varios centenares de personas que tuvieron contacto con ellos aisladas en sus domicilios. Pero el peligro, según explicó el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), Fernando Simón, está en que en esos focos pueda haber algún contagiado asintomático sin detectar y pueda extender la infección entre su círculo de relaciones.

Ayer mismo, el positivo de un pasajero en un vuelo procedente de Madrid ha obligado a aislar en Lanzarote durante las dos próximas semanas a las 13 personas que iban sentadas más cerca de él de las aproximadamente 140 que viajaban en el avión.

El hombre se había desplazado a Ciudad Real para asistir el entierro de su madre, fallecida por coronavirus. Le practicaron la prueba PCR y se embarcó en la aeronave sin esperar al resultado por unas «circunstancias personales» en las que Simón no quiso entrar, pero de las que dio a entender que los protocolos no siempre son fáciles de cumplir para todo el mundo. Durante el trayecto, la Junta de Castilla-La Mancha recibió la confirmación del positivo y en Lanzarote ya lo esperaba la Guardia Civil, que también estuvo informando a los familiares del resto de pasajeros que aguardaban la llegada.

Este es un ejemplo muy concreto, pero en los últimos días se han dado varios más en Lérida, Ceuta, Totana (Murcia) y Extremadura que refuerzan la urgencia de las advertencias de las autoridades sanitarias e incluso han obligado a que se tomen medidas en el sentido de frenar el proceso de desescalada.

La Ciudad Autónoma de Ceuta decidió ayer cerrar las playas al baño e incrementar los controles policiales después de algunos episodios que llevaron a la Delegación del Gobierno a emitir un comunicado muy crítico. «A fecha de hoy estamos en una situación peor que el 15 de marzo», lamenta el texto, mientras que el consejero de Sanidad, Javier Guerrero, cargó contra la «irresponsabilidad» de algunos ciudadanos y citó el caso del contacto directo de un positivo que abandonó el confinamiento para ir a una fiesta de cumpleaños y eso, aparte de que hay un contagiado además de él, ha supuesto aislar a otras 80 personas. En total son 29 los casos activos, 17 de ellos de los últimos días, y 271 las personas aisladas.

Otra fiesta de cumpleaños celebrada en Badajoz, con más personas de las permitidas, ha soliviantado al consejero de Salud extremeño, José María Vergeles, porque solo esa reunión dio lugar a 18 contactos sospechosos de contagio. Aunque incide que los siete casos nuevos del jueves son más bien «un repunte que un brote», porque se dieron uno en Badajoz, cinco en Cáceres y otro en Coria, sí invita a la reflexión porque considera que, sobre todo el del aniversario «se podía haber evitado» y ahora se han visto obligados a aislar a un total de 43 personas.

En Lérida los positivos se dieron en cuatro mataderos, ya en abril, pero las cadenas de contagio se han mantenido en las familias de esos trabajadores dando lugar a un goteo de 3-4 casos diarios que aún hasta la semana pasada provocaron nuevas detecciones por PCR y que la incidencia acumulada en la provincia subiese de 12,1 a 42,7 casos por cada 100.000 habitantes. De ahí que la Generalitat decidiese no pedir su avance de fase en el proceso de desescalada.

Dos muertos y 187 casos

Al margen de estos positivos, las comunidades han detectado desde el pasado día 11 un total de 25 contagiados procedentes del extranjero y a través de los sistemas internacionales de sanidad se notificaron otros cuatro, con lo que el ministerio insiste en la necesidad de mantener medidas de control del tránsito internacional.

«Ya no hay casos incontrolados o generalizados en la población que nos preocupen», señaló Fernando Simón, para quien la clave está en «asegurarnos de que no tenemos nadie transmitiendo que no esté bien controlado» y de ahí el nuevo sistema de vigilancia epidemiológica que defiende a pesar de los problemas de interpretación que genera.

«No nos interesa tanto el número de nuevos notificados como el de aquellos notificados que se han infectado recientemente y han iniciado síntomas hace muy poco tiempo, sobre los que tenemos que actuar porque pueden ser transmisores», recalcó el epidemiólogo que dio cuenta de 187 casos nuevos diagnosticados en 24 horas, cinco más que el día anterior, y dos muertos, que suman un total de 27.121. Además, cifró en 51.482 los sanitarios contagiados, de los 7.722 siguen de baja y de los que han fallecido 63, el 0,15 %, entre los casos que se han notificado y se dispone de todos los datos.

«Si convertimos esto en una fiesta, va a haber un rebrote»

j. v. lado

Tato Vázquez Lima, presidente de los médicos de urgencias, cree que esta experiencia debe servir para mejorar servicios

El presidente de la Sociedad de Urgencias y Emergencias (Semes) en Galicia y jefe de la unidad del Hospital do Salnés, José Manuel Vázquez Lima, coincide en que lo más duro ha quedado atrás, pero recomienda el «sentidiño» como única vacuna disponible para evitar nuevos rebrotes peligrosos.

-¿Considera que lo peor de la epidemia ha pasado ya?

-Lo peor de esta oleada epidémica ha pasado. Los datos están ahí para contrastarlo: la reducción de transmisibilidad ha sido muy marcada, el número de casos que estamos recibiendo en los servicios de urgencias y emergencias ha disminuido muchísimo. Pero es verdad que también tenemos una baza que juega en nuestra contra, y que es el porcentaje de población que tenemos susceptible de contagiarse porque no se ha infectado, que ronda el 98 %. Así, es posible que tengamos otra segunda oleada epidémica en el momento en el que no se respeten escrupulosamente las medidas que hemos anunciado. Yo creo en la campaña del sentidiño, lo de guardar las distancias de seguridad, la higiene de manos y el uso de mascarillas deberíamos respetarlo a rajatabla.

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