La vivienda tenía «vicios ocultos» como humedades que enfermaron a un padre y su hijo
09 jun 2020 . Actualizado a las 00:27 h.Compraron la casa pero el vendedor no les dijo algunas sorpresas que había en el interior. La jueza de Primera Instancia número 13 de Vigo condenó a un propietario a pagar 16.500 euros en compensaciones a unos clientes que ignoraban numerosos defectos de una casa construida en 1968.
La letrada Ester Alonso, del despacho EAR Abogados, indica que el juzgado estimó íntegramente la demanda interpuesta por los vicios ocultos de humedad y electricidad existentes en la vivienda de segunda mano vendida por unos particulares a sus clientes. Según indica la letrada, la defensa aportó una pericial de Miguel Juncal Pereira y el tribunal les concedió el reconocimiento judicial del inmueble que solicitaron. Finalmente, condenaron a los demandados a pagar a sus clientes la cantidad de 16.550 euros con intereses legales y con condena en costas.
Los compradores descubrieron defectos que no habían sido puestos en su conocimiento Los reclamantes compraron a los propietarios la vivienda sita en el barrio del Sello, en Cabral, el 8 de octubre del 2018 por la cuantía de 125.000 euros. Según la sentencia, después de entrar a vivir en la vivienda en cuestión empezaron a descubrir que la misma adolecía de defectos que los vendedores en ningún momento pusieron en su conocimiento. Tales vicios consistían, esencialmente, en problemas graves de humedades y en la antigüedad de la instalación eléctrica que debe ser cambiada en su integridad. Son estos los vicios o defectos por los que la familia demandó.
Según la jueza, los demandados actuaron con «evidente mala fe» dado que conocían la existencia de tales defectos que no pusieron en su conocimiento.
Los vendedores alegaron que la vivienda, de 52 años de antigüedad, era conocida por los compradores. Estos acudieron a visitar el inmueble cuantas veces consideraron oportuno antes de la venta y que cumplía todos los requisitos legales de la normativa constructiva y cuenta con todos los permisos y licencias del Concello de Vigo. Negó radicalmente la existencia de vicios ocultos manifestando que, desde el 2004, realizaron obras en la cubierta. Nunca tuvieron problemas de humedades considerando que las manchas que aparecieron en la vivienda después de la venta tenían su origen en una deficiente ventilación.
En cuanto a la instalación eléctrica, los vendedores afirmaron que data del momento en que se construyó el edificio estando los enchufes y cuadro eléctrico a la vista, por lo que no cabía engaño.
Sin embargo, la jueza indica que «os demandados pintaron a vivenda antes de proceder á venda de xeito que os compradores no momento de visitala dificilmente poderían ter observado a simple vista a existencia de tales deficiencias que só puideron constatar unha vez que entraron a vivir».
«Os problemas de humidades ocasionaron incluso problemas de saúde aos novos adquirentes da vivenda, sobre todo ó pai de familia e ó fillo común menor de idade, e que a instalación eléctrica é totalmente obsoleta, inadecuada á normativa vixente e incluso prantexa problemas de seguridade, (risco de incendio)», afirma.