España, excluida de la gran alianza europea para el desarrollo y fabricación de una vacuna contra el coronavirus

Los investigadores tienen capacidad para crearla, pero el país carece de empresas con capacidad suficiente como para realizar una producción masiva de dosis

Laboratorio holandés que esta desarrollando una vacuna contra el coronavirus
Laboratorio holandés que esta desarrollando una vacuna contra el coronavirus

redacción

España se enfrenta a una paradoja. Los investigadores tienen talento, experiencia y conocimiento para poder desarrollar una vacuna frente al coronavirus, pero no existe ninguna empresa especializada en el país para poder fabricar cientos de millones de dosis de forma masiva, tal y como requiere una pandemia como la actual. Existen en estos momentos al menos diez proyectos activos por parte de distintos grupos de investigación encaminados a lograr la ansiada inmunidad frente a SARS-CoV-2, entre ellos algunos muy prometedores, como los tres del CSIC y el liderado desde el Ciqus de la Universidade de Santiago, pero, si alguno culminara con éxito no sería posible una fabricación nacional a gran escala.

Lo reconoció hace días el propio ministro de Sanidad, Salvador Illa. «En España —dijo— no hay fabricantes de vacunas humanas a gran escala». Sí existen, en cambio, empresas dedicadas a la producción de vacunas veterinarias «con gran experiencia en materia de producción», como la gallega Zendal. Son con los que intentará contactar el ministerio, aunque el reto que se les plantea es inmenso.

La ausencia de grandes infraestructuras de este tipo es lo que ha llevado a que España haya quedado en un primer momento excluida de la Alianza Inclusiva por la Vacuna, una iniciativa que acaban de poner en marcha en el seno de la Unión Europea Francia, Alemania, Italia y los Países Bajos para impulsar el desarrollo y la fabricación masiva de la terapia preventiva contra el SARS-CoV-2. Estos países creen firmemente en la necesidad de una estrategia e inversiones conjuntas para poder garantizar el éxito y que la inmunidad pueda ofrecerse en condiciones y con garantías a los ciudadanos europeos.

La alianza ha iniciado contactos con la industria farmacéutica europea, que en última instancia será quien se encargue de garantizar la producción masiva, para trabajar de forma conjunta con el objetivo de aumentar su capacidad de fabricación si fuera necesario,y con el compromiso de que cualquier vacuna que se desarrolle debe ser segura, disponible en el menor tiempo posible y accesible en cualquier lugar de la Unión Europea. La finalidad última es que el medicamento pueda producirse en Europa, aunque también se intentaría ponerla a disposición de otros países de bajos ingresos, incluidos los africanos.

 

«La alianza está trabajando arduamente para explorar iniciativas prometedoras de desarrollo de vacunas para asegurar un número suficiente contra el coronavirus para los países de la UE y más allá. Trabajar juntos coloca a los países europeos en una mejor posición para lograr resultados rápidos y óptimos en sus discusiones con las partes interesadas clave de la industria farmacéutica», según se corrobora en un comunicado emitido por el Gobierno holandés.

De esta primera fase ha quedado excluida España, lo que no significa que no pueda incorporarse en el futuro. De hecho, los cuatro países que han creado la alianza quieren involucrar a la Comisión Europea en las negociaciones y brindar a todos los estados miembros la oportunidad de participar en las iniciativas que se deriven de la colaboración conjunta.

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