«Supervivientes» se salta la cuarentena impuesta por el Gobierno

Los concursantes llegaron a España el 26 de mayo y el plazo de catorce días impuesto por el gobierno terminaría supuestamente el martes 9 de junio, pero la cadena emitió ayer un programa donde aparecían todos juntos


Redacción / La Voz

Supervivientes emitió anoche su tradicional debate final, donde todos los concursantes, incluidos el ganador y los finalistas, ajustan sus cuentas en plató. Después de muchas ediciones, para nadie es un secreto ya que este programa es grabado apenas unas horas después de la final (aunque sí les dio tiempo a la mayoría de concursantes a pasar por peluquería y a afeitarse la barba). Aunque la gran duda desde que los concursantes regresaron a España -una semana antes de lo previsto- era cómo iba a resolver Telecinco la final, lo cierto es que nadie pensó que en este debate final, la cadena se saltaría las reglas

Y es que Mediaset cumplió las medidas de seguridad impuestas por el Gobierno hasta prácticamente el final de la gala que ganó el guardia civil Jorge Pérez. Aunque las cámaras captaron su abrazo con Omar Montes, el ganador del año pasado y los dos metros de separación entre él y los concursantes de Supervivientes era cuestionable y ninguno de ellos llevaba la mascarilla obligatoria en los casos en los que no sea posible cumplir la distancia interpersonal. 

Pero a pesar de ese desliz, que muchos telespectadores apenas apreciaron ya que ocurrió al final del programa, Supervivientes respetó hasta ese momento la cuarentena impuesta por el Gobierno a todos los que llegan desde el extranjero. Desde que el confinamiento no es absoluto (algunas comunidades como Galicia han pasado este lunes a la fase 3), Sanidad impuso a todos los que lleguen al país 14 días en los que deben permanecer confinados en sus hogares para evitar posibles contagios o riesgos. Pues bien, los concursantes de Supervivientes aterrizaron entre gran expectación y tensión el pasado 26 de mayo en un avión privado en el que viajaron la última expulsada, Elena Rodríguez, junto a Albert Barranco, Hugo Sierra, Rocío Flores, Ana María Aldón y el ganador, Jorge Pérez, además del resto del equipo que graba Supervivientes en Honduras, con Lara Álvarez a la cabeza. 

Teniendo en cuenta que la cuarentena impuesta por el Gobierno es de dos semanas, ni el pasado jueves (cuando se celebró la final) ni el viernes, cuando se grabó el debate que Telecinco emitió ayer, había pasado ese período obligatorio. Por eso a los telespectadores les sorprendió más ver en plató a los seis concursantes que aún no habían terminado su períodos de confinamiento, en el que se recomienda no entrar en contacto con otras personas y que es la razón por la que Supervivientes terminó más de una semana de reality en Complejo La Cigüeña, de Madrid, donde Lara Álvarez proclamó al ganador, algo que solía hacer Jorge Javier Vázquez en plató. 

Esta situación no pasó desapercibida para muchos telespectadores, que se mostraron muy sorprendidos. «No entiendo cómo el jueves los finalistas no podían ir al plató por la cuarentena, pero el viernes (que es el día que se grabó el #svdebatefinal) sí», escribía un usuario. 

«Por lo visto llegaron el 26 d mayo a España, Un martes, o sea este martes termina la cuarentena, Si el jueves tuvieron que grabar desde el hotel para cumplir la cuarentena, ¿por qué hoy, que supuestamente aún no ha terminado, están todos juntos?», se preguntaba otro. 

«No se entiende que todos los concursantes estén en plató el viernes y un día antes tuvieran que hacer la final fuera de él #SVDebateFinal», añadía otro. 

«Señores @sanchezcastejon, @policia y @guardiacivil por qué los concursantes de Supervivientes se pueden saltar la cuarentena sin tener consecuencias. ¿Hay leyes para unos ciudadanos y otras para el resto de los mortales?», protestaba otro. 

«@policia @guardiacivil podéis investigar este programa? ¿No se supone que esta gente viene de Honduras y tienen que estar 14 días de cuarentena???», se pedía otro. 

Los últimos concursantes en regresar a España no habrían sido los únicos en saltarle la cuarentena, también lo habrían hecho Jose Antonio Avilés e Ivana Icardi, que aterrizaron en España el pasado 23 de mayo, apenas tres días antes que el resto de compañeros, y su cuarentena terminaría el pasado sábado, cuando el programa se grabó el viernes. Una de las exconcursantes, Yiya, incluso se refirió a ayer en un momento del debate y fue rápidamente corregida por el presentador. 

Mediaset ha respondido a las críticas en las redes sociales asegurando que el reencuentro de todos los concursantes «fue posible puesto que estos cuatro concursantes, los últimos en aterrizar en España, pueden ejercer su derecho a trabajar mientras guardan la cuarentena que exige la normativa actual (según la orden ministerial que regula las condiciones de cuarentena a las que deben someterse las personas procedentes de otros países a su llegada a España, durante la situación de crisis sanitaria ocasionada por el covid-19)», según expone en un comunicado..

El «Supervivientes» más atípico

Todo ello desde el Complejo La Cigüeña, a las afueras de Madrid, a donde los concursantes llegaron hace poco más de una semana desde Honduras y donde han pasado la cuarentena junto al resto del equipo de Supervivientes, con Lara Álvarez a la cabeza. Las restricciones del coronavirus obligaron a Telecinco a adelantar la vuelta de los concursantes del programa, que volvió en un avión de lujo fletado por Air Europa. El pasado 15 de mayo el Gobierno aprobó una cuarentena obligatoria a todos los que regresasen a España desde el extranjero, así que Mediaset decidió adelantar la vuelta de los supervivientes y realizar dos de las galas desde el complejo hotelero donde han pasado la mitad de la cuarentena obligada. La final, que normalmente se celebra en el plató, tuvo que ser a distancia y un poco descafeinada. Por el momento, los concursantes tuvieron que conformarse con ver a sus familiares a través de un cristal y de la puerta de los abrazos.

Esta ha sido una edición de Supervivientes atípica e histórica de principio a fin. Al principio porque tras el escándalo que supuso para Gran Hermano y para Telecinco que se activase el proceso judicial por la presunta violación de Carlota Prado en la última edición del famoso reality que se celebró con personas anónimas. Ocurrió en GH Revolution, en el 2017 y no fue hasta septiembre del año pasado cuando el tema resurgió. Entre la documentación y las pruebas que se presentaron en el juzgado están las conversaciones que los responsables del programa mantuvieron con la supuesta víctima, y las imágenes de cómo había reaccionado al mostrarle el vídeo del abuso, algo que terminó por tener repercusión internacional y la dueña del formato reconoció que en aquel momento no se había actuado correctamente.

Mientras tanto Mediaset se mantuvo en silencio durante semanas,mientras el descontento crecía en las redes sociales y comenzaba una campaña de boicot al programa para que sus anunciantes le retirasen el apoyo. Así fue, finalmente GH VIP 7 terminó tirando de autopromociones y apenas unos anuncios de los que seguían a su lado. Eso sí, la audiencia no les abandonó nunca. La cadena terminó por emitir un polémico comunicado en el que acusaba a su principal competidor, Atresmedia, y a otros medios de estar detrás de una campaña de desprestigio para tratar de quitarle el liderazgo en audiencia que ha ostentado en los últimos 21 meses. El caso recordaba al de La Noria, que finalmente tuvo que ser retirado de la parrilla por una campaña similar, y la imagen del concurso se vio muy dañada, además de la de su presentador, que se permitió hacer chistes de una acusación tan grave como una violación. Así que ante este panorama, Mediaset decidió aparcar temporalmente la marca Gran Hermano y posponer la edición de parejas que tenía planeado emitir tras el reality de famosos. Llegó a un acuerdo con su matriz italiana y adelantó las fechas del reality de supervivencia en casi dos meses.

Eso provocó que las condiciones climáticas de la isla hicieran sufrir especialmente a los concursantes, muchos de ellos relacionados entre sí. Y por si lo problemas fueran pocos de entrada, cuando el programa llevaba apenas unas semanas en antena, se desató la crisis sanitaria del coronavirus. Tras cierto debate, ya que algunos familiares no eran partidarios de contarles a los concursantes lo que ocurría en España con el país confinado y decretado el estado de alarma, la dirección del reality terminó contándoselo a los que aún estaban en Honduras, que al principio se mostraban incrédulos.

Las restricciones en los vuelos con España provocaron que los expulsados no pudiesen a volver con normalidad, ni acudir al plató para ser entrevistados. Fueron regresando a cuentagotas, mientras que las galas se celebraban sin público, acortaron su duración en las semanas más duras del confinamiento y se redujo al máximo el número de invitados en plató. Ni ellos ni los presentadores tenían servicio de peluquería y maquillaje, para evitar los riesgos por un posible contagio.

La situación no solo fue dura para los concursantes que se encontraban en Honduras con cierta incertidumbre, también para los miembros del equipo y para la presentadora Lara Álvarez, que muy emocionada, se despedía de la Palapa: «Lo prometíamos al principio de esta edición, la edición más extrema. Habéis visto fuertes tormentas, lluvias, unas condiciones muy duras... pero creedme que nada comparado con estar lejos de vosotros en este momento tan difícil», aseguraba entre lágrimas.

Aún así Supervivientes fue líder de audiencia gala tras gala y en mayo se coló entre los 18 puesto de los 20 programas más vistos, siendo imbatible tanto en Telecinco como en Cuatro.

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