La policía busca a una exnovia del sospechoso de asesinar a Maddie McCann para interrogarla

La Voz REDACCIÓN

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Christian Brueckner, sospechoso en el caso Madeleine McCann
Christian Brueckner, sospechoso en el caso Madeleine McCann CARABINIEIRI | EFE

La joven podría dar pistas vitales sobre el caso. Una irlandesa, víctima de violación en Portugal, apunta al alemán Christian Bruecker

10 jun 2020 . Actualizado a las 17:43 h.

La policía alemana intenta localizar a una exnovia de Christian Bruecker, el alemán de 43 años sospechoso de la desaparición y muerte de Madeleine McCann para interrogarla, ya que consideran que podría ofrecer pistas determinantes sobre el caso. Las autoridades alemanas emitieron la alerta roja en Interpol para la detención inmediata de Nakscije Miftari, alemana de ascendencia albanesa que salió con el pederasta cuanto tenía 17 años, según informa el diario sensacionalista británico Daily Mail.

La identidad de la exnovia se ha desvelado el mismo día en que Hans Christian Wolters, portavoz de la fiscalía de Braunschweig, reiteraba que están convencidos de que la pequeña Maddie está muerta pero necesitan más pruebas para inculpar definitivamente a Christian. «Tenemos pruebas que no podemos comunicar que reafirman la teoría de que Madeleine está muerta, incluso aunque no tenemos el cuerpo».

Los detectives en Gran Bretaña y Alemania quieren interrogar a la exnovia sobre lo que sabe sobre el pasado de Brueckner y en particular su paso por Portugal.

Brueckner sedujo a Nakscije cuando de fue a vivir a Braunschweig, una ciudad industrial en ruinas en el norte de Alemania, donde regentó un quiosco en el que que vendía cerveza, refrescos, bocadillos y dulces. En el 2014, llevó a Nakscije a Portugal, pero esta fue deportada a Alemania menos de un año después tras ser acusada de varios delitos.

Uno de los dos vehículos que pudo utilizar el sospechoso en el momento de la desaparición de la pequeña Madelaine
Uno de los dos vehículos que pudo utilizar el sospechoso en el momento de la desaparición de la pequeña Madelaine UK METROPOLITIAN POLICE | Reuters

Una víctima irlandesa 

Un mujer irlandesa que sufrió una violación en Portugal en el 2004 ha pedido a las autoridades que investigan el secuestro de Madeleine McCann que analicen también su caso, pues cree que el sospechoso de la desaparición de la pequeña británica puede ser su agresor.

En una entrevista con el diario The Guardian, Hazel Behan relata que fue violada en su apartamento de la localidad portuguesa de Praia da Rocha, donde trabajaba por aquel entonces y que está situada a unos 30 minutos en coche de Praia da Luz, el lugar donde McCann desapareció sin dejar rastro en el 2007.

El presunto agresor no fue nunca capturado, pero Behan, quien reside ahora en Irlanda con su marido y dos hijos, cree que las circunstancias que rodearon su violación coinciden con otro asalto sexual cometido por el nuevo sospechoso de la desaparición de McCann.

Christian Brückner, que cumple condena en una prisión de Alemania, cuenta con un amplio historial delictivo por violencia sexual que incluye a víctimas menores. Vivió en el Algarve entre 1995 y el 2007, y el día de la desaparición de la niña se encontraba cerca de la casa de Praia da Luz, donde los McCann pasaban las vacaciones.

Brückner fue condenado recientemente por la violación de una mujer estadounidense de 72 años cometida en el 2005 en Praia da Luz.

«Mi cabeza estalló cuando leí cómo había atacado a una mujer en el 2005, tanto las tácticas y los métodos que usó, las herramientas que llevaba, cómo lo tenía todo perfectamente planeado. Vomité, sinceramente, pues al leer sobre ello me recordó mi propia experiencia», contó Behan a The Guardian.

La víctima estaba a punto de cumplir 21 años cuando sufrió la violación en Praia da Rocha, donde trabajada como representante de una agencia de vacaciones, y en los días previos al ataque tuvo la sensación de que alguien había entrado en su apartamento, pero no lo denunció.

Poco después, relató, «alguien» le despertó una madrugada «llamándome por mi nombre»: «Me giré y ahí de pie estaba un hombre enmascarado vestido con mallas que parecían leotardos, con un machete en la mano de unos 3 centímetros de largo».

Durante su declaración, Behan comunicó a la Policía portuguesa que el agresor le habló en un inglés con acento alemán, que tenía una altura de en torno a 185 centímetros, «cejas rubias» y ojos de un color «azul penetrante, incluso en la oscuridad», así como una «marca de nacimiento o tatuaje» en el muslo derecho, características que coinciden con la descripción de Brückner efectuada por medios alemanes.

La irlandesa también dio detalles sobre el proceder del violador, quien se quitó los zapatos en la puerta, colocó una cámara de vídeo y la ordenó que no gritara. Después la llevó a la sala de estar, le ató a la «barra del desayuno», sacó una bolsa «con látigos y cadenas», la desnudó cortando la ropa con unas tijeras, la puso un trapo en boca para ahogar los gritos y procedió a golpearla y violarla durante varias horas.

«Me pareció que lo tenía todo planeado, tenía un plan y era muy deliberado. Se lavaba las manos constantemente y cambiaba todo el rato de condones», prosiguió Behan, quien creyó que iba a morir cuando el agresor le tapó la cabeza con una sábana, si bien lo que hizo fue ponerse los zapatos y «salió corriendo».

Tras la violación, bajó a la recepción del complejo de apartamentos turísticos para llamar a la Policía, sobre la que vierte algunas críticas por la forma en que condujeron las pesquisas posteriores.

«Creo que si la policía hubiese hecho su trabajo para investigar lo que me pasó, si este es de verdad el hombre que atacó a la mujer americana y secuestró a Madeleine McCann, podrían haber evitado el ataque y Madeleine estaría ahora en casa con sus padres», lamentó Behan.

Operación Grange

El equipo de Scotland Yard (la Policía Metropolitana de Londres) que dirige la llamada operación Grange, destinada a hallar pistas de la pequeña desde el 2011, ha colaborado con las autoridades alemanas para dar con este sospechoso y ha identificado dos vehículos que pudo utilizar en el momento de la desaparición.