Un brote en Alemania provoca más de 650 contagios en un matadero

La empresa ha sido cerrada y el distrito decretó ya la clausura de escuelas y guarderías


berlín / la voz

Las alarmas han saltado en Alemania ante un brote que se ha desatado en los últimos días en un matadero de la empresa Tönnies, que ha dejado 650 nuevos contagiados solo desde el pasado lunes. Por eso no es de extrañar que la ciudad de Gütersloh, en el occidental Land de Renania del Norte-Westfalia, haya optado por el cierre de escuelas y guarderías. Sin duda la pandemia del coronavirus ha sacado a la luz las míseras condiciones en las que trabajan miles de empleados del sector cárnico alemán, para conservar los precios bajo mínimos.

No se descarta que el número de contagios pueda ir en aumento, ya que en las instalaciones de la empresa han trabajado hasta 7.000 personas en los últimos tiempos. La cárnica anunció ayer el cierre total de la planta para evitar nuevas infecciones, mientras que los trabajadores contagiados y las personas con las que han estado en contacto —tanto compañeros de trabajo como familiares— tendrán que guardar cuarentena, según fue decretado. La alarma también ha llegado a la capital, donde al menos 369 familias han sido puestas en cuarentena tras un brote en siete edificios de viviendas del distrito berlinés de Neuköln. Por ahora 57 personas han dado positivo en el test.

Mientras se afanaban en controlar los brotes, las autoridades regionales y federales alemanas se empeñaron ayer en demostrar a toda costa unidad, conscientes de sus divergencias. Tras su última reunión, la canciller Angela Merkel y los líderes de los 16 estados federados acordaron reanudar la actividad escolar por completo después de la pausa estival. Aunque al mismo tiempo decidieron suspender cualquier tipo de evento multitudinario hasta finales de octubre. Ese veto regirá salvo excepciones, y «siempre que no sea posible garantizar las medidas de higiene y seguridad». Paralelamente se mantiene la distancia interpersonal de 1,5 metros y el empleo de la mascarilla en lugares públicos, sobre todo comercios y transportes. Estas restricciones suscitan recelo entre algunos Länder, como Turingia o Sajonia, que insisten en acelerar al máximo el regreso a la nueva normalidad e incluso se han llegado a plantear retirar la obligación de llevar mascarilla. Al contrario, regiones como Baviera, que figura entre las más afectadas por el covid-19, abogan por relajar las medidas de forma mucho más lenta. A las fricciones que surgen desde mayo, se le suman ahora las recomendaciones de los expertos epidemiólogos sobre la posibilidad más que real de una segunda ola de infecciones. «Mientras no haya vacuna, tenemos que vivir con la pandemia», advirtió Merkel.

Entretanto, Alemania se ha propuesto irrumpir con fuerza en la carrera por la prevención y el tratamiento del coronavirus. Un día después de lanzar la aplicación Corona Warn App, que permite rastrear los contactos que se han mantenido con casos confirmados de un modo anónimo y que ya se han descargado 6,6 millones de teléfonos móviles del país, el laboratorio germano CureVac va a realizar sus primeros ensayos clínicos de una vacuna. Así lo anunció ayer la autoridad federal competente que le dio a la biofarmacéutica luz verde para el estudio preliminar, en el que participarán 168 voluntarios en buen estado de salud, de los cuales 144 serán inoculados para analizar si toleran bien las dosis.

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