El Gobierno confirma que convocará para julio la mesa de diálogo con Cataluña

Carmen Calvo sostiene que se trata de «la única manera de encontrar una salida»


Madrid / La Voz

«Sí, vamos a convocar la mesa de diálogo con Cataluña». La vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, confirmó ayer en el Congreso que volverán a sentarse con una delegación del Ejecutivo catalán dentro del marco de la llamada mesa de diálogo pactada entre el PSOE y ERC como moneda de cambio para que los secesionistas allanaran la investidura de Sánchez.

La primera reunión se celebró a finales de febrero en el palacio de la Moncloa, un encuentro encabezado por los presidentes de ambos Gobiernos. Entonces, ambas delegaciones acordaron volver a reunirse en Barcelona en un futuro cercano, encuentro que no llegó a mantenerse a consecuencia del estallido de la pandemia, que obligó a modificar todas las agendas. Ahora, una vez superado el peor momento de la crisis sanitaria, Torra y Sánchez volverán a verse las caras. Todavía no hay una fecha cerrada, pero todo apunta a que se celebrará en la primera quincena de julio, tal y como exigen los independentistas. El vicepresidente catalán, Pere Aragonès, exigió recientemente no posponer este encuentro para más allá del día 15 del próximo mes. Tampoco se conoce si este nuevo contacto se celebrará en la Ciudad Condal, tal y como habían acordado en su momento, pero fuentes del Ejecutivo sostienen que es la opción con más papeletas.

Sánchez anunció en una de sus últimas comparecencias dominicales su predisposición a retomar la agenda firmada durante la negociación de la investidura, lo que incluía una nueva reunión con los representantes del Gobierno catalán. Este martes, la portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, reforzó esta idea en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. Carmen Calvo lo confirmó ayer en sede parlamentaria en el marco de la sesión de control al Gobierno en la Cámara Baja, afirmando que dar continuidad a estos encuentros con los dirigentes de JxCat y ERC es «la única manera de encontrar una salida en nuestro marco constitucional y con la forma democrática tan exótica como es reconocer al otro», afirmó la número dos del Ejecutivo, una de las capitanas del equipo negociador de la Moncloa.

Iglesias no quiere fallar

En el primer encuentro, por parte del Ejecutivo se sentaron a la mesa el presidente, Pedro Sánchez, la propia Calvo; el ministro de Sanidad, Salvador Illa; el de Transportes, José Luis Ábalos; la de Política Territorial, Carolina Darias; la ministra portavoz, María Jesús Montero; y el ministro de Universidades, Manuel Castells. Este último fue el único representante con el que contó Unidas Podemos en la reunión tras la baja a última hora del vicepresidente segundo y secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, aquejado de una amigdalitis. Fuentes de la formación morada trasladaron a este periódico la intención de Iglesias de estar presente en este segundo encuentro. Especialmente cuando es el líder de Podemos el máximo partidario de consolidar las alianzas que permitieron que cuajase la investidura. Los secesionistas reclaman avances sustanciales a cambio de favorecer la aprobación de unos nuevos presupuestos en los que ya trabaja el Gobierno.

El otro camino que explora el Ejecutivo es atraer a Ciudadanos, o incluso al PP. Precisamente la confirmación de Calvo llegó a consecuencia de una pregunta formulada por la portavoz popular en la Cámara Baja, Cayetana Álvarez de Toledo, que cuestionó si en la nueva reunión reservarían un asiento para un representante de la formación naranja.

Las «pesadillas» de Page

El acuerdo entre Sánchez y Torra generó un importante malestar en determinados barones del PSOE, como el presidente castellanomanchego Emiliano García-Page. Ayer, al poco de trascender la confirmación de esta segunda cita, no ocultó su preocupación: «De España no van a hablar cuatro por mucho poder que tengan. Si no lo tenían claro antes del virus, tendrían que haberlo aprendido». Page se refirió a este asunto como el regreso de «las mismas pesadillas» políticas que precedieron a la crisis del covid-19.

El Constitucional rechaza las recusaciones que pidieron Junqueras, Forcadell y Romeva

El Pleno del Tribunal Constitucional ha rechazado por unanimidad las recusaciones planteadas por varios de los líderes del procés contra los doce magistrados del tribunal de garantías, a quienes acusan de falta de imparcialidad para estudiar los recursos contra la sentencia que les ha condenado por sedición.

El tribunal entiende que no existe esa falta de imparcialidad alegada, entre otros, por el exvicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, condenado por el Tribunal Supremo a 13 años de prisión, y por la expresidenta del Parlamento catalán, Carme Forcadell, así como por el exconsejero Raül Romeva.

Es habitual que el alto tribunal rechace las recusaciones que afecten a todos sus miembros por entender que es desmerecer a la propia institución como tal. Los dos republicanos alegaban que el Tribunal Constitucional tiene «interés directo o indirecto en la causa», motivo para poder recusar a sus magistrados.

Una vez que el tribunal se ha pronunciado sobre las recusaciones ahora tendrá que ocuparse del recurso de amparo contra la sentencia contra los líderes independentistas.

Pero primero, y después de que el martes el tribunal diese a conocer que no acepta la suspensión de la ejecución de la condena mientras estudia el recurso porque la pena a la que los condenó el Supremo supera los seis años, en concreto van de los nueve a los trece, lo más probable es que decida lo mismo sobre el recurso de Junqueras, Romeva y Forcadell y no acepte dejar sin efecto la pena.

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