Negociaciones «in extremis» para evitar la nacionalización de la TAP portuguesa

El ministro de infraestructuras portugués aseguró que el Gobierno está preparado «para salvar e intervenir» la aerolínea y advirtió que no cederían en sus posiciones


Lisboa / Corresponsal

El empresario portugués Humberto Pedrosa intenta evitar in extremis la nacionalización de la TAP, la aerolínea de bandera lusa, comprando la participación de su socio, David Neeleman, en la sociedad Atlantic Gateway, con la que ambos controlan el 45 % de las acciones de la compañía. El Estado portugués, con el 50 % del capital, es el socio mayoritario de la firma, mientras que el 5 % restante está en manos de los empleados,

El ministro de infraestructuras portugués, Pedro Nuno Santos, afirmó ayer en el Parlamento que el Gobierno está preparado «para salvar e intervenir la TAP y no vamos a ceder en nuestras condiciones». El titular de Infraestructuras reaccionó así tras confirmarse que el consejo de administración de la TAP no aceptó el lunes el préstamo de 1.200 millones de euros que el Ejecutivo de António Costa le ofrecía para salvar la compañía, por los votos en contra de los miembros de Atlantic Gateway. Ante el enroque de las posiciones, Pedrosa, propietario de la empresa de autobuses Barraqueiro, ofrece a Neeleman 45 millones de euros por su participación en Atlantic Gateway.

Todo apunta a que si no se produce el acuerdo en las próximas horas, el Gobierno luso aprobará mañana, en Consejo de Ministros, el decreto de nacionalización de la TAP, que acumula desde marzo pérdidas de 395 millones de euros.

Portugal inicia su descentralización

carlos Punzón
 El primer ministro portugués, Antonio Costa, en una sesión de la Asamblea de la República
El primer ministro portugués, Antonio Costa, en una sesión de la Asamblea de la República

El Gobierno luso da más peso y democratiza sus incipientes órganos regionales. Alcaldes del Norte ven una oportunidad para estrechar las relaciones con Galicia

«Un euro invertido por una cámara municipal vale tres o cuatro veces más que el destinado a proyectos para un municipio por el Gobierno central. Sin intermediarios, multiplicamos por tres su rentabilidad». Fernando Nogueira, alcalde de la fronteriza Vilanova de Cerveira, considera que ha llegado el momento de hacer valer esa mejor gestión de los fondos públicos y que para ello Portugal se descentralice, que dé poder de decisión y medios a los ayuntamientos, «la institución más cercana a los ciudadanos y que mejor conoce sus necesidades».

Y Portugal se ha puesto a ello. El Gobierno del socialista Antonio Costa acaba de impulsar un cambio histórico en un país enormemente centralizado. Lisboa dejará de nombrar a dedo a los responsables de los cinco burocratizados organismos regionales del país, sus Comisiones de Coordinación y Desarrollo Regional (CCDR), hasta ahora conglomerados de representación del Ejecutivo central y gestores de programas financiados por fondos de la Unión Europea. En septiembre, los presidentes de las comisiones del Norte, Centro, Alentejo, Lisboa y Algarve serán elegidos por los alcaldes de los municipios que integran cada una, y los concejales y presidentes de freguesías (equivalente a la parroquia) designarán al resto del pleno, en el que el Gobierno se reservará, eso sí, una vicepresidencia y la potestad de cesar a todos los cargos.

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