Francia mantiene su tasa a los gigantes digitales pese a la sanción de EE. UU., que gravará los bolsos de mujer y los cosméticos
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Aplicará el impuesto a final de año., a pesar del anunciado «castigo», que no afecta al champán, al queso camembert ni al roquefort
11 jul 2020 . Actualizado a las 19:30 h.EE.?UU. vuelve a la carga con nuevos aranceles, esta vez a Francia, en represalia por el impuesto digital aprobado por el Gobierno de Macron que afecta a multinacionales estadounidenses como Facebook, Apple, Google y Amazon. El representante de Comercio de Estados Unidos anunció aranceles adicionales del 25 % sobre bolsos franceses, cosméticos y otros productos de importación, como jabones, valorados en unos 1.150 millones en respuesta a la imposición de un gravamen del 3% sobre los ingresos de los servicios digitales, conocido como tasa Google.
Washington considera que se trata de un impuesto injusto, dirigido expresamente contra estas empresas estadounidenses. Sin embargo, la Administración de Donald Trump congeló su aplicación durante seis meses para permitir encontrar una solución negociada al conflicto .
El ministerio de Economía galo aboga por un acuerdo en el marco de la OCDE para hacer pagar impuestos a las grandes empresas tecnológicas estadounidenses. «Sería la única solución de altura», apuntaron desde el departamento que dirige Bruno Le Maire, que el viernes se entrevistó con el secretario estadounidense de Comercio, Bob Lightizer, y con el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin.
Pero en caso de que no haya consenso, París mantiene su voluntad de aplicar a finales de año el impuesto nacional, que ya se está cobrando a esas empresas desde el 2019 «como muchos otros países europeos», señalaron.
Los nuevos aranceles afectarán a los productos cosméticos y a los bolsos de mano, pero se salvan productos emblemáticos como el champán, el queso camembert o el roquefort.
El Parlamento francés adoptó el 11 de julio del 2019 la introducción de un impuesto a los gigantes digitales, que convirtió a Francia en el primer país que dio este paso que muchos otros están deseando dar, entre ellos España. La oficina del representante estadounidense de comercio (USTR) concluyó a principios de este año que el impuesto era «poco razonable» y discriminatorio con relación a las empresas estadounidenses.