David Solomon, un DJ en el cielo de las finanzas

El directivo del todopoderoso Goldman Sachs tiene ante sí el reto de llevar las riendas del banco con más riesgo de Estados Unidos, según la Reserva Federal


Los amantes de las conspiraciones internacionales para dominar la humanidad -tan envalentonados en estos tiempos de pandemia- dicen de él que gobierna el mundo. A su antojo. Poniendo de aquí y quitando de allá para su provecho. Para qué si no. Y no, no es Bill Gates, como puede alguno andar pensando a estas alturas del texto. Es un banco. El Banco. Goldman Sachs. El todopoderoso. Ese en cuyas entrañas se han forjado muchos de los hombres que luego han llevado las riendas financieras del planeta y a quienes muchos acusan de haber dinamitado la economía mundial en el 2008 con sus tejemanejes de las hipotecas basura y el maquillaje de las cuentas griegas.

Pues bien, acaba de sumar el rey del Globo un nuevo título. Pero no es uno de esos de los que sentirse orgulloso: el banco con más riesgo de Estados Unidos. Y eso es mucho decir. El sambenito se lo ha colgado la Reserva Federal. Quién si no. Y por eso le exige una ratio Tier 1 más alta que a ninguna otra entidad. ¿Que qué es eso? Pues ni más ni menos que el colchón de toda la vida para afrontar las crisis, desvestido de los tecnicismos que tanto agradan a los financieros.

Lejos de lo que se podría pensar, en los cuarteles generales de Goldman en Nueva York no se amilanan. No es ese el estilo del hombre que lleva allí las riendas. Ni ese, ni el de un banquero al uso. Nada que ver con esa imagen -puede que un tanto tópica, todo hay que decirlo- de traje, corbata, maletín y zapatos extrarelucientes. David Solomon (Hartsdale, Estados Unidos, 1962) no encaja en ese perfil. De hecho hace ya tiempo, desde su ascenso a lo más alto en el 2018, que los empleados de Goldman, entre los que se cuentan algunos de los mejor pagados del mundo de las finanzas, visten como quieren. No necesitan la corbata. Y él mismo, siempre que puede, aparca el outfit de ejecutivo y se enfunda uno mucho más informal. Acorde con su gran pasión. Y es que, los fines de semana, Solomon cambia los despachos alfombrados por las salas de conciertos, donde actúa como discjockey. Como lo leen. DJ D-Sol es su nombre artístico.

Dice Solomon que no hay problema con eso de tener que engordar el colchón. Que van a poder hacerlo sin renunciar a las inversiones previstas y conservando el dividendo. Y no son pocos los analistas que respaldan esa afirmación.

Pero volvamos al DJ y dejemos al banquero y el tedio de las ratios para mejor ocasión (si se presenta, que no es fácil). Creció el hoy hombre fuerte de Goldman en Scars­dale, a las afueras de Nueva York. Su madre, Sandra, especialista en audición, trabajaba en una clínica local; y su padre, Alan, era vicepresidente de una pequeña agencia de publicidad. En sus años mozos, David trabajó como camarero en la cadena Baskin-Robbins y como monitor de campamento, entre otras cosas. Eso fue antes de marcharse a estudiar a la pequeña ciudad de Clinton, al prestigioso Hamilton College, uno de los centros universitarios más antiguos del país, fundado en 1793. Se graduó en Letras y Ciencias Políticas. Y fue durante esa época cuando prendió en él la afición por la música a todo trapo.

Era el encargado de animar las fiestas de la fraternidad en la que militaba. Todo muy americano.

Como su carrera hasta lo más alto. A base de horas y horas de trabajo. Esas que, aunque no sea un banquero al uso, le proporcionan la vida de uno de ellos. Para muestra, un botón: mora en un apartamento de 24 millones de dólares en el Upper West Side, de lo más caro de Nueva York. Lo cortés, no quita lo valiente, que dice el refranero.

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