Merkel advierte del fracaso del acuerdo europeo: «Me esforzaré al máximo, pero es posible que no dé resultados»

La cumbre sigue sin acercamientos decisivos, pese a la última propuesta, que permite a Países Bajos vetar el reparto de fondos y rebaja la cuantía de los transferencias directas


REDACCIÓN

Las decisiones en el seno de la Unión Europea nunca son fáciles y la cumbre para el reparto de los fondos de reconstrucción es la enésima confirmación. Recién reanudada la tercera jornada del Consejo Europeo en que debe decidirse sobre el citado plan de recuperación tras la pandemia, las posturas de los dos bloques de países --que evidencian una profunda división entre el norte y el sur- siguen demasiado alejadas. Aunque nadie tira aún la toalla, la canciller alemana, Angela Merkel, enfriaba esta mañana las expectativas de un acuerdo: «Hay mucha buena voluntad, pero también hay muchas posiciones diferentes. Haré lo que me corresponde en esto. Pero también es posible que no haya un resultado hoy».

Por su parte, el presidente francés, Emmanuel Macron, cree que un «compromiso» en las próximas horas es «todavía posible», un deseo que comparte el primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, que dijo confiar «sinceramente» en que hoy logren «romper el punto muerto» en las negociaciones.

Rutte insiste en que quiere «ayudar» al sur, pero con reformas

 El primer ministro holandés, Mark Rutte, reconoció este domingo que «hay problemas importantes en el sur» y mostró su disposición a «ayudar», pero advirtió de que también quiere que «se implementen las reformas necesarias», recordando que «todo el mundo debe estar de acuerdo» con la propuesta final.

En declaraciones a la prensa, el jefe del Gobierno de La Haya consideró que «hay algún progreso en lo que respecta a abordar la cuestión de las reformas tanto como sea posible», aunque alertó de que «todavía no estamos» sobre una propuesta definitiva. «No estamos seguros tampoco sobre el tamaño del fondo de recuperación, pero se puede ver algún progreso en todos esos puntos», añadió.

Preguntado por si sus colegas europeos le habían sometido a una «presión considerable» porque «en algún momento» Merkel y Macron «abandonaron la sala» donde se celebraba la cumbre, Rutte contestó: «Nos reunimos con más gente, no soy la única causa por la que alguien sale de la sala».

Conjurar el fantasma del fracaso

Tratando de conjurar el fantasma del fracaso, Merkel se reunió a primera hora de este domingo con Macron, y con los presidentes del Consejo y de la Comisión Europea, Charles Michel y Ursula von der Leyen. El sábado, la segunda jornada de la cumbre concluyó sin pacto y se decidió continuar con las discusiones hoy, prolongando un día más la agenda con el objetivo de alcanzar un acuerdo antes de que concluya el mes.

Al término de ese segundo día, los puntos de bloqueo seguían siendo el volumen del fondo de recuperación y el equilibrio entre subvenciones y préstamos, las condiciones para aprobar las ayudas y los descuentos que reciben algunos países en su aportación al presupuesto comunitario. Las líneas que dividen a los Veintisiete no se han movido sustancialmente y las concesiones propuestas por el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, para vencer la oposición de los autodenominados «frugales» -Holanda, Austria, Suecia y Dinamarca, partidarios de condiciones duras- no convencen a estos países, que reclaman más recortes al plan y más control sobre las ayudas.

En cualquier caso, el sábado estuvo marcado por las reuniones en grupos reducidos que Michel mantuvo con diferentes líderes. Tras reunirse a Veintisiete en una cena que comenzó a las 21 horas, la segunda jornada de la cumbre se dio por concluida en torno a las once de la noche, aunque las negociaciones prosiguieron tras la cena, con un encuentro entre Michel, Merkel, Macron, la primera ministra finlandesa, Sanna Marin; y los líderes de Dinamarca, Suecia, Austria y Holanda, los cuatro países «frugales», según informa Efe.

Fuentes diplomáticas indicaron que ni Merkel ni Macron podían aceptar reducir el fondo de recuperación hasta situarlo por debajo de los 400.000 millones de euros. Y es que en un intento de acercar posiciones, el presidente del Consejo Europeo había propuesto el sábado mantener el tamaño del fondo en 750.000 millones de euros, pero recortar en 50.000 millones las subvenciones, hasta 450.000 millones de euros, y sumarlos a los préstamos, que ascenderían así a 300.000 millones.

En un intento de ganar el apoyo de Holanda, que defiende en solitario poder vetar las reformas o inversiones que quieran hacer los beneficiarios del fondo, Michel planteó introducir el llamado «freno de emergencia», un mecanismo que permitiría que cualquier Estado pueda pedir, en un plazo de tres días, que se paralice la aprobación de las ayudas hasta que los líderes de la UE o los ministros de Economía y Finanzas (Ecofin) aborden la cuestión y den luz verde.

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