Álvarez de Toledo busca su sitio en el PP tras verse fuera de las campañas electorales del 12J

«No fui porque no me invitaron», dice la portavoz del PP


Madrid / La Voz

Desaparecida en combate. La portavoz parlamentaria del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, fue una de las grandes ausentes de las campañas de su partido para el 12J, al no haber participado en ninguno de los actos electorales organizados por su partido ni en Galicia ni en el País Vasco. Desde Génova quieren evitar polémicas y alegan que estuvo dedicada a sus tareas en la Cámara Baja, pero se convirtió en la única portavoz de los cinco grandes grupos que no pisó ninguno de los territorios en donde se celebraron elecciones el pasado domingo. «No fui porque no me invitaron ni en Galicia ni en el País Vasco», confesó sin excusas la propia portavoz del PP en San Jerónimo en su primera entrevista tras los comicios.

La socialista Adriana Lastra viajó el 6 de julio hasta Ferrol para apoyar a Gonzalo Caballero, y a los dos días se desplazó a Vitoria para hacer lo mismo con la candidata socialista a Ajuria Enea, Idoia Mendia.

Lo mismo ocurrió en Vox. Iván Espinosa de los Monteros lideró un agitado mitin de su formación en Vilagarcía de Arousa el 3 de julio. Poco más tarde regresaría a Galicia para recorrer algunas de las principales ciudades junto a su pareja, la portavoz de Vox en la Asamblea de Madrid, Rocío Monasterio.

En Podemos, Pablo Echenique no pisó suelo gallego, pero participó activamente apoyando a Gómez-Reino a través de las redes sociales. Sí pudo viajar a Vitoria para arropar a la candidata a lendakari por la formación morada, Miriam Gorrotxategi.

Por último, en Ciudadanos, Edmundo Bal, portavoz de la Cámara titular tras la baja por maternidad de Inés Arrimadas, también cruzó Pedrafita para promocionar a Bea Pino en la recta final de campaña, y estuvo presente en el acto organizado conjuntamente por el PP y Cs en el simbólico municipio vizcaíno de Guernica.

Alejada del foco

Mientras tanto, Cayetana Álvarez de Toledo no solo no se dejó ver en Galicia o el País Vasco durante las dos semanas de campaña, sino que permaneció completamente alejada del foco mediático durante todo este tiempo en el que no cesó la actividad parlamentaria. La diputada por Barcelona abandonó el partido durante la presidencia de Rajoy aireando sus diferencias por una supuesta pasividad del gallego para hacer frente a los envites nacionalistas, pero regresó a la primera línea política una vez que Pablo Casado se hizo con el mando de Génova, que acabó nombrándola portavoz del Congreso. Lo hizo tras un acalorado debate en el partido, donde barones territoriales, entre los que se encontraba Feijoo, recomendaron al líder nacional que apostase por una opción más moderada, como Ana Pastor o Cuca Gamarra. Lo cierto es que nadie en Galicia aguardaba una visita de Álvarez de Toledo, pero sí resultó más llamativa su ausencia en el País Vasco, en donde el PP concurrió a las urnas de la mano con Cs y con un líder impuesto por Casado como Carlos Iturgaiz.

Álvarez de Toledo no goza del favor de varios de los principales barones del PP, que reclaman una oposición más moderada. Incluso choca con el secretario general del partido, Teodoro García Egea, que se afana en desmentir un mal ambiente entre ambos. «Alguien tiene que decirle al Gobierno que lo está haciendo mal», insiste antes de anunciar que «Ana Pastor seguirá negociando muchos asuntos con el PSOE en el Congreso».

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