Puigdemont y Junqueras abren la batalla electoral con un enfrentamiento personal

ERC ganaría los comicios según los sondeos, lo que inquieta a los posconvergentes

Junqueras y Puigdemont, en un acto celebrado ante de la huida del expresidente a Bélgica
Junqueras y Puigdemont, en un acto celebrado ante de la huida del expresidente a Bélgica

Barcelona / Colpisa

La carrera electoral en Cataluña, a la espera de conocerse la fecha de los comicios, que podría retrasarse más allá del 4 de octubre como consecuencia del rebrote del coronavirus, ha arrancado con un choque frontal entre Oriol Junqueras y Carles Puigdemont, el primero ofreciendo una entrevista en la hora de máxima audiencia en TV3 y el segundo con la publicación promoción de un libro.

El expresidente y el exvicepresidente aseguran que han vuelto a retomar su relación, después de tres años en los que ni siquiera se carteaban, pero la estrecha distancia entre ERC y JxCat en las encuestas anticipa una campaña de cuerpo a cuerpo, como la que ya libran los dos principales referentes del independentismo.

En su libro, Puigdemont salda cuentas y denuncia «traiciones» de ERC y acusa a su vicepresidente de «desleal». El exjefe del Ejecutivo catalán critica también que los republicanos le dejaron solo ante el peligro en octubre del 2017. La semana de Puigdemont, que sigue sin confirmar si será candidato a la Presidencia de la Generalitat, culminará el sábado con la asamblea constituyente de su nuevo partido, Junts per Catalunya, con el que pretende enterrar al PDECat y crear una especie de plataforma transversal.

El exalcalde de Gerona ha ganado los dos duelos en las urnas con Junqueras, las autonómicas del 2017 y las europeas del año pasado. Esquerra parte ahora con ventaja en las encuestas, lo que inquieta a JxCat. La de GESOP publicada por El Periódico concluye que ERC ganaría las elecciones catalanas con 34-35 escaños, por delante de JxCat (29-30), y seguido del PSC (25-26), Cs (15-16), Catalunya En Comú (9-10), la CUP (7-8) y el PP (7-8), mientras que Vox entraría por primera vez en el Parlamento autonómico con entre 5 y 6 escaños.

«Mas independentista»

Resultados similares arrojaron sondeos anteriores, por lo que el líder republicano se siente con fuerza. El domingo ofreció una puesta en escena totalmente diferente a la que acostumbra. Salió al ataque de forma vehemente, y lanzó dardos a su adversario: «Me parece que mi obligación era quedarme y no ir al exilio». Y repitió que se quedó por «responsabilidad». «Eso me permite estar hoy aquí», añadió en alusión implícita a que sigue en Cataluña y en tercer grado.

Y no ha querido responder si se equivocaron quienes sí se fueron, sino que se ha limitado a repetir: «Trabajaré para que vuelvan». «Quien cuestione lo que hemos hecho que venga y se pase tres años en la prisión», dijo a quienes desde JxCat llaman botiflers (traidores) a ERC. «Yo soy más independentista que nadie», remató por si Puigdemont no lo sabía.

El exvicepresidente Junqueras ha defendido que desde ahora «hay que poner suficientes votos» para que se reconozca a Cataluña, dentro y fuera de España, su derecho de autodeterminación. Sobre repetir un referendo, ha respondido: «Hay que hacerlo cuando estemos en condiciones de hacerlo y se generen complicidades para ganarlo».

Junqueras también aprovechó su comparecencia para distanciarse del resto de partidos. Con el PSC descartó cualquier tipo de pacto porque «aplaudió» su encarcelamiento. «Tendrán trabajo para aguantarme la mirada», les soltó. Y sobre si Podemos le ha decepcionado, ha respondido: «Tampoco esperaba mucho».

El expresidente pone por escrito su relato del 2017

mERCEDES LODEIRO

El expresidente catalán huido de la Justicia, Carles Puigdemont, de profesión periodista, acaba de publicar un libro con la ayuda de la pluma del director del diario El Punt Avui en el que ambos dan forma bajo el título Me explico. De la investidura al exilio (Plaza y Janés) a su visión de los tristes acontecimientos en torno a la declaración de independencia del 2017. Con solo el titular, el político convergente insiste en su relato y en el de los independentistas, pues de exilio nada.

Puigdemont, que no da puntada sin hilo, sabe que las elecciones catalanas están al caer y que hay que seguir manteniendo el interés por la causa independentista para que no decaiga el ánimo ni el voto a esos intereses. En su libro, el político de Gerona cuenta una serie de conversaciones con destacados personajes del mundo de la política, la economía y la sociedad para que siguiese adelante con la declaración de independencia o la frenase. En el primero de los casos, desvela cómo el presidente de la patronal Cecot, Antoni Abad, le dice: «La no declaración no la entenderíamos. Hay que tener una inteligencia atrevida». El secretario general de la patronal Pimec, Toni Cañete, le recuerda que «trabajamos para que el paro general fuese un éxito (3 de octubre del 2017).

El presidente de Fira de Barcelona, Pau Relat, y expresidente de lobby empresarial nacionalista Femcat, lanzó aquellos días, según Puigdemont: «Hemos conseguido lo que no creíamos que tendríamos. Harán barbaridades igualmente, hagamos lo que hagamos».

Iglesia y diálogo

En el segundo de los casos, el sector que le reclamaba prudencia era la Iglesia. Según el expresidente catalán, el cardenal Juan José Omella, actual presidente de la Conferencia Episcopal Española, le pidió que no aprobara la declaración de independencia y le avisó de que, de hacerlo, se romperían todas las vías de diálogo.

También detalla que mantuvo conversaciones con el entonces secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y el líder de Podemos, Pablo Iglesias. Dice que mostraban una «preocupación cierta por el problema», pero ha querido dejar claro que Sánchez no le propuso nunca un referendo y que el PSOE cambió tras el discurso del rey.

Puigdemont ha afirmado que el 27 de octubre no se puede entender sin lo que ocurrió 10 de octubre, cuando el independentismo votó en la Cámara catalana una declaración de independencia ilegal. Para los suyos, también divulga que fue un error dejar la votación sin efecto. Además, justifica que solicite la presencia de relatores en las reuniones porque, según él, el Gobierno central le engañó «de una forma salvaje». Y como hay que mantener la expectación... se anuncia segundo volumen para finales de agosto: La lucha en el exilio. Lo dicho, huele a elecciones.

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